
A los 80 y 83 años, las hermanas Nereida y Ciria sobreviven con muy poco en Holguín
“Un arrocito, una viandita”: así resumen lo poco que pueden preparar para comer después de recibir el almuerzo que les proporciona una iglesia.

“Un arrocito, una viandita”: así resumen lo poco que pueden preparar para comer después de recibir el almuerzo que les proporciona una iglesia.

A Toni le basta un buen café, una partida de dominó y volver a casa después de ocho horas de pedaleo, pero hoy ni siquiera ganar entre 5.000 y 6.000 pesos diarios le alcanza para cubrir lo básico.

El envejecimiento acelerado, la emigración de jóvenes y el deterioro de los servicios básicos han dejado a miles de adultos mayores y sus cuidadores frente a una crisis cada vez más difícil de sostener.

A sus 78 años, Andrés Avelino Domínguez Beltrán vive en una casa de piso de tierra y techos improvisados en Marianao, mientras denuncia que el régimen le niega su pensión por ser opositor político.

Felicia y José, dos ancianos de San Juan y Martínez, Pinar del Río, tienen algo en común: la pobreza extrema y la ausencia de ayuda por parte del gobierno.

«¡De los americanos no quiero yo ni un vaso de agua!», vociferó.

“La que faltaba. 92 añitos”, dijo su nieta al compartir en TikTok imágenes del reencuentro en el aeropuerto de Miami.

Zoila Gómez Velázquez es una anciana holguinera de 84 años que intenta sobrevivir, sola, en medio de la dura situación que se vive en la Isla.

“Aquí nosotros no podemos vivir”, dijo un holguinero entrevistado.

Las imágenes muestran cómo jóvenes entregan comida a varias personas que duermen en las calles de Santa Clara.

“Un arrocito, una viandita”: así resumen lo poco que pueden preparar para comer después de recibir el almuerzo que les proporciona una iglesia.

A Toni le basta un buen café, una partida de dominó y volver a casa después de ocho horas de pedaleo, pero hoy ni siquiera ganar entre 5.000 y 6.000 pesos diarios le alcanza para cubrir lo básico.

El envejecimiento acelerado, la emigración de jóvenes y el deterioro de los servicios básicos han dejado a miles de adultos mayores y sus cuidadores frente a una crisis cada vez más difícil de sostener.

A sus 78 años, Andrés Avelino Domínguez Beltrán vive en una casa de piso de tierra y techos improvisados en Marianao, mientras denuncia que el régimen le niega su pensión por ser opositor político.

Felicia y José, dos ancianos de San Juan y Martínez, Pinar del Río, tienen algo en común: la pobreza extrema y la ausencia de ayuda por parte del gobierno.

«¡De los americanos no quiero yo ni un vaso de agua!», vociferó.

“La que faltaba. 92 añitos”, dijo su nieta al compartir en TikTok imágenes del reencuentro en el aeropuerto de Miami.

Zoila Gómez Velázquez es una anciana holguinera de 84 años que intenta sobrevivir, sola, en medio de la dura situación que se vive en la Isla.

“Aquí nosotros no podemos vivir”, dijo un holguinero entrevistado.

Las imágenes muestran cómo jóvenes entregan comida a varias personas que duermen en las calles de Santa Clara.
