José Prats Sariol: “Ese majadero procaz y generoso”

Tomado de ‘La Gaceta de Cuba’, n. 1, enero-febrero, 1994, p. 11.

-

Un día de hace más de treinta años me prestó el primer libro, allí en la biblioteca de la UNEAC que dirigía severa, vorazmente. Hace apenas unos meses me prestó el último: los Diarios de Catherine Mansfield. Entre uno y otro fui conociendo las estelas de José Rodríguez Feo, cuyo signo más hermoso está en la palabra generosidad. Pocas veces contamos con personas que entreguen su tiempo y recursos de un modo tan entero a la animación de la cultura. En épocas difíciles recordarlo es un alimento que tensa la parábola solidaria y fértil de la vida nacional.

Quisiera dar muestra de los tres adjetivos que titulan esta nota. Pepe fue majadero, fue procaz, fue generoso. Intentaré ilustrar cómo se trenzan en su polémica y siempre aguda personalidad, en sus contribuciones a los últimos cincuenta años de la vida artística y literaria del país.

Majadería significa trituración. Majar algo es machacar, molestar insistentemente. Con razón y sin ella Pepe estuvo lleno de majaderías. Fue un escritorzuelo que le solicitó la poesía de Fernando Pessoa, y se la negó bajo el argumento de que nunca la entendería, ni la disfrutaría. Fueron los injustos editoriales de la revista Ciclón, virulentos, apasionados. Sin embargo, su horror a la mediocridad y a las edulcoraciones, a la seudocultura disfrazada de populismo o teñida de cánones totalitaristas, sí centran sus majaderías, antes y después de 1959, en una reseña de la revista Orígenes o en un prólogo de Casa de las Américas a El paisano Aguilar del uruguayo Enrique Amorim. Machaconamente logró enriquecer mediante intercambios los fondos de la hemeroteca de la UNEAC. Con la misma tozudez preparó su correspondencia con Lezama Lima, curioso libro para profundizar en el ambiente cultural de los años 40 y de principios de la década siguiente, para interiorizar cómo un grupo heterogéneo de genuinas vocaciones supo sobreponerse a la atmósfera de corrupción política, a desidias e indiferencias.

Procacidad es insolencia. Contra la moral de tapadillo y el machismo discriminante supo Pepe responder, junto con Virgilio Piñera y otros intelectuales gay y no gay, con las armas de una valentía solicitadora de un espacio propio, tan legítimo como el de la sobrenaturaleza artística o el de las eras imaginarias que Lezama vislumbrara. En legítima defensa no escatimó una frase irónica, un sarcasmo, un chiste. Víctima de prejuicios que aún desafían la vida cotidiana —como acabamos de reflexionar al ver el filme Fresa y chocolate—, la actitud procaz mantiene el dramatismo que las inquisiciones sembraron.

Pero es su generosa entrega a la cultura lo que singulariza la estampa. No sólo fue el principal sostenedor económico de Orígenes y el único de Ciclón, sino que sus posibilidades le permitieron contribuir a costear libros, como Los párpados y el polvo de Fayad Jamís. Fue él quien invitó a Luis Cernuda a venir a La Habana, el que consiguió que Tamayo dibujara una cubierta de Orígenes, el que tantas veces paliaba necesidades de pintores y músicos. Y por encima de tales aportes, la generosidad está en sus críticas y traducciones, en antologías como la del cuento norteamericano, en el tiempo que regalara a la lectura y evaluación de obras inéditas, a conversar con jóvenes talentos y transmitirles inquietudes, dudas, desafíos expresivos.

Ahora tal generosidad es su esencia. Ahora volvemos a su apartamento de 27 y N en El Vedado para pedirle que nos busque unos versos de Shakespeare, que nos ayude a buscar la mejor traducción posible… Ahora permanece entre los de estirpe fundacional. Lezama le sonríe. Virgilio le conduce. La cultura cubana le otorga su sitio para siempre.


ARCHIVO RIALTA
ARCHIVO RIALTA/archivo/
Rialta, Alianza Iberoamericana para la Literatura, las Artes y el Pensamiento A. C. es una asociación civil con sede en Querétaro, México, de carácter no lucrativo, que tiene por objeto principal la promoción y fomento educativo, cultural, artístico, científico y tecnológico.

Leer más

La “mala fe” latinoamericana. ‘El contrabando ejemplar’, de Pablo Maurette

'El contrabando ejemplar' recuerda más a Enrique Vila-Matas que a Roberto Bolaño.

Adam Kirsch: “Ashbery”

Leer a Ashbery es recorrer con dificultad una extensión desalentadora de trivialidades, chistes, gramática retorcida y disparates.

Breve recorrido por la representación trans/travesti en la fotografía cubana

La fotografía cubana contemporánea empieza ahora a integrar a las personas trans dentro de su memoria visual con el respeto y la empatía que se merecen.

Contenidos relacionados

Deja un comentario

Escriba su comentario...
Por favor, introduzca su nombre aquí