MIAMI, Estados Unidos ― El presidente ruso, Vladímir Putin, confirmó este jueves que Moscú mantuvo contactos con la Administración de EE.UU. sobre Cuba, pero evitó revelar detalles de esas conversaciones, en medio de la creciente tensión alrededor de la Isla y de las preguntas sobre si Washington podría intentar repetir allí un escenario similar al aplicado en Venezuela.
“Usted preguntó si tuvimos contactos con la Administración estadounidense sobre la cuestión cubana. Los hubo”, dijo Putin durante una reunión con responsables de agencias internacionales de prensa en el Foro Económico Internacional de San Petersburgo, según reportó Interfax.
El mandatario ruso no precisó quiénes participaron en esos contactos, cuándo ocurrieron ni qué temas concretos fueron tratados. Tampoco confirmó públicamente que las conversaciones incluyeran una eventual operación militar, judicial o de cambio de gobierno contra La Habana.
Putin añadió que “no quería seguir comentando” el asunto y vinculó su respuesta con el apoyo ruso a la Isla. “Cuba es un país amigo nuestro, a lo largo de décadas se han forjado relaciones tradicionales, la Administración de EE.UU. lo sabe. Nuestros contactos con Cuba continúan”, afirmó.
De acuerdo con la agencia EFE, que también estuvo presente en la conferencia de prensa, Putin dijo que Raúl Castro era un ejemplo de “desinteresado servicio a la patria, a su pueblo y a los ideales de la Revolución Cubana” y resaltó que para “millones de personas en todo el mundo es un símbolo de estoicismo, coraje, patriotismo y voluntad inquebrantable”.
Tres días antes, el viceministro ruso de Exteriores Serguéi Riabkov había reconocido que el tema cubano ya estaba presente en los contactos con funcionarios estadounidenses. “El tema de la presión sobre Cuba por parte de Washington está presente en nuestros contactos con los estadounidenses. No me inclino a profundizar en los detalles, pero puedo decir que nuestros enfoques son radicalmente diferentes”, dijo Riabkov, citado por RIA Novosti.
El diplomático ruso añadió que Moscú comprende “la totalidad de las circunstancias en las que se ha encontrado Cuba como consecuencia del bloqueo estadounidense ilegal y de la presión creciente” y que Rusia no puede “permanecer indiferente en este aspecto”.
La postura expresada por Putin y Riabkov apunta a un desacuerdo de fondo entre Moscú y Washington sobre Cuba. Para el Kremlin, La Habana sigue siendo un aliado político de larga data y un socio al que Rusia afirma respaldar frente a la presión estadounidense. Para Estados Unidos, el régimen cubano continúa ocupando un lugar central en la agenda de seguridad y política regional, especialmente tras el reacomodo provocado por la crisis venezolana.










