LIMA, Perú — La viceministra de Salud Pública de Cuba, Carilda Peña García, reconoció este martes que existe la posibilidad de que el hantavirus llegue al país, aunque aseguró que las autoridades sanitarias cuentan con mecanismos de vigilancia epidemiológica para detectar a tiempo cualquier caso importado.
“Tenemos las condiciones para detectar con oportunidad la introducción de la enfermedad al país”, afirmó la funcionaria al término de la Reunión de Expertos y Científicos para temas de Salud, celebrada en el Palacio de las Convenciones y encabezada por el gobernante Miguel Díaz-Canel.
Las declaraciones, recogidas por el diario oficial Granma, ocurrieron en medio de la preocupación internacional generada por un brote de hantavirus detectado a inicios de este mes en un crucero que navegaba por el Atlántico y que, según datos de la Organización Mundial de la Salud, dejó hasta el momento ocho casos (seis confirmados y dos sospechosos) y tres fallecidos.
Peña García explicó que las autoridades sanitarias de Cuba siguen con atención la evolución del brote, especialmente después de que la OMS confirmara que el virus responsable es la cepa Andes, una variante conocida por su capacidad de transmisión entre personas mediante contactos estrechos y prolongados.
“Eso indudablemente dispara las alarmas sanitarias, la vigilancia epidemiológica”, señaló la viceministra, quien insistió en que el país mantiene “un sólido sistema de vigilancia epidemiológica”.
La funcionaria recordó que el hantavirus no tiene antecedentes de brotes en Cuba y afirmó que tampoco existen evidencias de presencia en la Isla de los roedores asociados a la transmisión de esta enfermedad.
“No hay reportes de que se hayan producido brotes en el país, en la historia”, dijo Peña García, aunque aclaró que la enfermedad sí circula en países de América Latina como Argentina y Chile, además de regiones de Asia y Europa.
La especialista explicó que el virus se transmite al ser humano a través del contacto con saliva o excretas de roedores infectados y advirtió que el largo periodo de incubación —de hasta ocho semanas— aumenta el riesgo de que personas portadoras entren al país sin presentar síntomas inmediatos.
“Las personas que puedan estar portando la enfermedad pueden llegar al país”, reconoció. Ante ese escenario, aseguró que las autoridades reforzaron los controles sanitarios. “Estoy hablando de puertos, aeropuertos y marinas, con la inspección a aeronaves y con la inspección a buques”, detalló.
La viceministra también recomendó a la población mantener medidas de prevención como el lavado frecuente de las manos y la protección de las vías respiratorias en espacios concurridos o ante contacto con personas enfermas.
“Ante la situación de una infección respiratoria aguda (…) y que tengamos el antecedente del contacto con alguna persona que ha estado en alguna zona donde pueda estar circulando esta enfermedad, hay que acudir al médico”, advirtió.
Brotes de hepatitis dentro de la Isla
Las advertencias sobre el hantavirus se producen además en medio de otras preocupaciones sanitarias dentro de Cuba. El régimen negó este lunes que exista una epidemia de hepatitis A en la Isla, aunque reconoció focos de contagio en provincias como Matanzas, Camagüey y Pinar del Río.
El viceministro de Salud Pública, Julio Guerra, aseguró a la agencia EFE que la situación epidemiológica permanece “bajo control”, pese a las deficiencias higiénicas y los problemas de acceso al agua potable que afectan a numerosas ciudades cubanas.
La hepatitis A se transmite principalmente por agua y alimentos contaminados, en un contexto marcado por acumulación de basura, salideros y vertimientos de aguas residuales en distintas localidades del país.
A ello se suma la crisis en el suministro de agua, que obliga a miles de familias a almacenar agua durante largos periodos, aumentando los riesgos de contaminación.
Las autoridades sanitarias también intentan prepararse para el verano después de la epidemia de dengue y chikunguña que afectó a Cuba en 2025 y que, según cifras de la Organización Panamericana de la Salud, dejó más de 81.000 contagios y decenas de fallecidos.
Aunque inicialmente el régimen castrista minimizó la magnitud de la situación, terminó reconociendo meses después la existencia de una epidemia simultánea de ambas enfermedades.










