LIMA, Perú — Autoridades sanitarias de Camagüey admitieron esta semana un aumento significativo de casos sospechosos y probables de hepatitis A en la provincia, con mayor incidencia en el municipio cabecera, aunque descartaron oficialmente la existencia de un brote.
La información fue difundida por la televisión estatal, donde un funcionario del sector de la salud reconoció que “en estos momentos existe un incremento en nuestra provincia de Camagüey de casos sospechosos y probables del virus de la hepatitis A, fundamentalmente distribuidos en mayor número de casos en nuestro municipio”.
Sin embargo, en la misma comparecencia insistió en que “en estos momentos no tenemos brote en el municipio de Camagüey, a pesar de que hay un incremento notable de la enfermedad”.
La posición oficial ha generado cuestionamientos entre residentes y usuarios en redes sociales, quienes sostienen que la magnitud de los contagios supera con creces lo que, según la propia definición del Ministerio de Salud Pública (MINSAP), constituye un brote.
“Aislados no es el caso, porque cuando tú en un cuerpo de guardia diagnosticas en un día de 30 a 40 casos positivos, eso es un brote”, escribió un usuario en la página de Facebook de Televisión Camagüey, en referencia al flujo de pacientes atendidos en servicios de urgencia.
El propio reporte oficial recordó que el MINSAP considera brote “la presencia de dos o más casos en una misma área”, criterio que, de acuerdo con testimonios ciudadanos, ya habría sido ampliamente rebasado.
La preocupación se produce en medio de problemas persistentes en el suministro de agua potable en la provincia. A inicios de abril, vecinos de la ciudad denunciaron que el agua llegaba a los hogares con una coloración marrón y aspecto fangoso.
Una residente describió el líquido como “fango puro”, pese al uso de filtros en cisternas, una situación especialmente sensible debido a que la hepatitis A se transmite por vía fecal-oral, principalmente a través del consumo de agua o alimentos contaminados.
Las autoridades sanitarias en la Isla reiteraron las medidas preventivas habituales, entre ellas hervir y clorar el agua, extremar la higiene en la manipulación de alimentos, usar utensilios exclusivos para pacientes sospechosos y acudir de inmediato al médico ante síntomas como fatiga, náuseas, dolor abdominal, orina oscura y coloración amarillenta de piel y ojos.
Camagüey ya había registrado antecedentes recientes de esta enfermedad. En febrero, el municipio de Vertientes reportó 16 casos entre estudiantes de la Universidad de Ciencias Médicas de Camagüey.
El escenario revive un patrón observado en otras provincias del país, marcado por el deterioro de la infraestructura hidráulica y de saneamiento, así como por discrepancias entre la narrativa del régimen cubano y las denuncias de la población sobre el alcance real de los contagios.










