Pese al aumento de casos con hepatitis, MINSAP descarta una epidemia en Cuba

El viceministro de Salud Pública, Julio Guerra, aseguró a la agencia EFE que la situación epidemiológica del Cuba permanece bajo control.
Un menor enfermo en Cuba
Un menor enfermo en Cuba (Foto referencial: Girón)

LIMA, Perú — El Gobierno cubano negó este lunes que el país enfrente una epidemia de hepatitis A, aunque admitió la existencia de focos de contagio en varias provincias y reconoció carencias persistentes de medicamentos e insumos en el depauperado sistema sanitario nacional.

El viceministro de Salud Pública de Cuba, Julio Guerra, aseguró a la agencia EFE que la situación epidemiológica del país permanece bajo control pese a los casos detectados recientemente en Matanzas, Camagüey y Pinar del Río.

“Cuba no vive una epidemia” de hepatitis A, afirmó el funcionario, quien insistió en que el comportamiento de la enfermedad “no ha variado” respecto a otros periodos.

La declaración ocurre semanas después de que autoridades sanitarias de Matanzas reconocieran la aparición de contagios en distintos municipios de la provincia. Reportes oficiales mencionaron entonces brotes localizados en comunidades como Pálpite y Cidra, además de varios barrios de la capital provincial y de Cárdenas.

El director provincial de Higiene y Epidemiología en Matanzas, Andrés Lamas Acevedo, informó en abril que el área de mayor incidencia era el reparto Versalles, donde se contabilizaron 18 pacientes positivos en varias cuadras cercanas al río Yumurí y a la escuela Ernest Thaelman.

“No se trata de un brote de gran magnitud”, declaró entonces el especialista, quien defendió las acciones desplegadas por las autoridades sanitarias para frenar la transmisión de la enfermedad.

La hepatitis A se propaga principalmente por consumo de agua o alimentos contaminados y por deficientes condiciones higiénicas, en momentos en que numerosas ciudades cubanas atraviesan problemas con la recogida de basura, roturas en redes hidráulicas y vertimientos de aguas residuales.

A ello se suma la crisis en el abastecimiento de agua potable, una situación que obliga a miles de familias a almacenar agua durante largos periodos, aumentando el riesgo de contaminación.

Asimismo, activistas y familiares de presos políticos han denunciado casos de hepatitis y tuberculosis dentro de cárceles cubanas, donde las malas condiciones alimentarias y sanitarias afectan el estado de salud de los reclusos.

Durante la entrevista, Guerra reconoció además que el sistema hospitalario enfrenta un elevado atraso quirúrgico. Según dijo, más de 96.000 personas permanecen pendientes de operaciones en el país, incluidos más de 11.000 menores.

Pese a ello, aseguró que las autoridades del régimen priorizan las intervenciones de emergencia y los tratamientos oncológicos. “No tenemos lista de espera entre los pacientes oncológicos”, afirmó.

El funcionario también admitió dificultades para garantizar el abastecimiento de medicamentos. “Continúan las faltas de insumos”, señaló, al explicar que la reducción de vuelos y cargas marítimas hacia Cuba limita la importación de productos farmacéuticos y material médico.

Actualmente, el cuadro básico de medicamentos de la Isla incluye 651 productos, de los cuales 250 dependen de importaciones, según datos oficiales.

Las autoridades sanitarias cubanas intentan además prepararse para el verano tras la epidemia de dengue y chikunguña registrada en 2025, que dejó decenas de fallecidos y más de 81.000 contagios, de acuerdo con cifras de la Organización Panamericana de la Salud. Aunque el régimen minimizó inicialmente la situación, terminó reconociendo meses después la existencia de una epidemia simultánea de ambas enfermedades.

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