MIAMI, Estados Unidos ― Planificadores militares de Estados Unidos han examinado en las últimas semanas distintas opciones para una posible operación contra el régimen cubano, entre ellas un asalto aéreo encabezado por el Ejército y ejecutado por miles de soldados de la 101.ª División Aerotransportada, reveló este miércoles CBS News al citar a varios funcionarios estadounidenses conocedores de las discusiones.
La unidad sería, según esas fuentes, la única preparada específicamente para una misión de esa naturaleza.
Los funcionarios hablaron bajo condición de anonimato y recalcaron que las presentaciones no significan que el presidente Donald Trump o el Pentágono hayan decidido emprender una operación militar. A finales del mes pasado, las Fuerzas Armadas celebraron una sesión sobre conceptos de operaciones para evaluar misiones todavía en una fase preliminar, incluidos los objetivos, el número de efectivos, la secuencia de acciones, las necesidades logísticas y los riesgos. Este tipo de planificación de contingencias forma parte de las actividades habituales del Departamento de Defensa, precisó CBS News.
El Pentágono no confirmó los detalles del reporte. “No comentamos sobre operaciones militares hipotéticas”, respondió el secretario de prensa interino de la institución, Joel Valdez, quien tampoco quiso referirse a las conversaciones privadas del jefe del Pentágono, Pete Hegseth, con Donald Trump.
Las propias fuentes de CBS News descartaron que un cambio inmediato de prioridades hacia Cuba resulte probable. Estados Unidos ha trasladado aviones, medios de inteligencia y otras capacidades ofensivas desde diferentes regiones hacia Oriente Medio para sostener sus operaciones contra Irán, lo que limitaría los recursos disponibles para una acción de gran escala en el Caribe.
La información amplía otro reporte publicado por CBS News el 20 de mayo, cuando el medio reveló que analistas del Pentágono y de la Agencia de Inteligencia de Defensa ya estudiaban cómo respondería el régimen cubano ante un ataque estadounidense. Dos funcionarios afirmaron entonces que había comenzado el desarrollo de opciones militares destinadas a Trump, mientras la inteligencia estadounidense vigilaba al petrolero Universal, de bandera rusa y sancionado por Washington, que navegaba con destino a Cuba.
En mayo, CBS News también confirmó que Cuba había adquirido drones de ataque cuyo origen y forma de obtención no habían podido establecerse. Inicialmente, el medio Axios publicó que La Habana disponía de más de 300 aparatos de origen iraní que podrían ser usados contra la Base Naval de Guantánamo en caso de hostilidades.
La caracterización de Cuba como una amenaza militar contrasta, sin embargo, con la “Evaluación anual de amenazas de 2026” publicada en marzo por la Oficina del Director de Inteligencia Nacional. El documento público no atribuye al régimen cubano capacidades militares propias que amenacen materialmente a Estados Unidos. Sus referencias a la Isla se concentran en el riesgo de nuevas oleadas migratorias si empeoran las condiciones internas y en el interés de Rusia por ampliar sus vínculos diplomáticos y de seguridad con Cuba, Nicaragua y Venezuela.
La retórica del Pentágono se endureció públicamente el 10 de junio, cuando Hegseth visitó la Base Naval de Guantánamo y afirmó que el futuro de Cuba estaba en manos del presidente estadounidense y de la dirigencia de la Isla. “Pase lo que pase, el Departamento de Guerra estará preparado y posicionado para cualquier contingencia posible”, declaró ante militares de la instalación, donde se encuentran aproximadamente 3.000 efectivos estadounidenses.
Durante esa visita, Hegseth advirtió además que sería “imprudente” que el Gobierno cubano intentara obtener armas capaces de alcanzar la base o el territorio estadounidense, pues estaría provocando una confrontación que, aseguró, no podría resistir. CBS News señaló que el funcionario reconoció que se presentaban alternativas militares a Trump, aunque simultáneamente manifestó la aspiración de que Estados Unidos pudiera convertirse en un futuro “amigo” de la dirigencia cubana.
La vía oficialmente preferida por Washington continúa siendo, de acuerdo con el reporte, una transición negociada hacia un gobierno encabezado por tecnócratas dispuestos a introducir reformas económicas. CBS News indicó que ese proceso se encuentra estancado. En una declaración del 11 de julio, el secretario de Estado, Marco Rubio, acusó a las “élites corruptas” del régimen de negarse a realizar reformas significativas, conservar el control total sobre la población y aferrarse a una ideología marxista que calificó de moralmente quebrada.
La presión se amplió dos días después. El 13 de julio, la Oficina de Control de Activos Extranjeros del Departamento del Tesoro (OFAC, por sus siglas en inglés) incorporó a su lista de personas y entidades sancionadas a 10 organizaciones cubanas: la Asociación de Combatientes de la Revolución Cubana, Coreydan, la Corporación Antillana Exportadora, Enetec, el Grupo Empresarial de Transporte Marítimo Portuario, el Grupo Empresarial del Comercio Exterior, las Milicias de Tropas Territoriales, el Ministerio de Turismo, el Grupo Caudal y las Brigadas de Respuesta Rápida.
El Departamento de Estado presentó la medida como una acción contra fuentes de financiamiento y estructuras de represión del régimen.
En paralelo con la presión militar y económica, el director de la CIA, John Ratcliffe, viajó en mayo a La Habana para comunicar que Washington estaba dispuesto a ampliar la cooperación económica y de seguridad si el régimen realizaba “cambios fundamentales”. CBS News informó, nuevamente sobre la base de fuentes conocedoras de la visita, que Ratcliffe llevó consigo a un participante en la operación estadounidense que culminó con la captura de Nicolás Maduro y lo presentó ante funcionarios cubanos como uno de los hombres que había combatido a efectivos de la Isla en Venezuela.
Días después de aquella visita, el Departamento de Justicia presentó cargos contra Raúl Castro y otras cinco personas por el derribo, en 1996, de dos avionetas de Hermanos al Rescate. Fuentes citadas por CBS News aseguraron que la opción preferida por la Administración sería que la familia Castro abandonara voluntariamente el país, en lugar de ejecutar una operación de captura semejante a la realizada contra Maduro.
El régimen cubano ya había denunciado la posibilidad de una intervención antes de conocerse el nuevo reporte. Durante un discurso pronunciado el 7 de julio ante la Asamblea General de las Naciones Unidas, el canciller Bruno Rodríguez Parrilla afirmó que altos funcionarios estadounidenses habían formulado repetidas amenazas de agresión y que fuentes públicas describían opciones y preparativos de guerra. “Cuba no es una amenaza. El bloqueo sí lo es. La nación amenazada es Cuba”, sostuvo.










