MIAMI, Estados Unidos — El embajador de Estados Unidos ante las Naciones Unidas, Mike Waltz, afirmó que China y Rusia mantienen en Cuba puestos de inteligencia, instalaciones para la captación de señales y oficiales militares, y aseguró que esa presencia convierte al régimen de La Habana en una amenaza para la seguridad nacional estadounidense.
“Todavía tienen puestos de inteligencia, puestos de captación de señales y oficiales militares en Cuba, justo frente a nuestras costas”, declaró Waltz este domingo durante una entrevista en el programa Sunday Morning Futures, de Fox News. Cuando la presentadora Maria Bartiromo le preguntó si se refería a instalaciones chinas que recopilan información sobre bases militares estadounidenses, el diplomático respondió: “Tanto chinas como rusas”.
“El régimen cubano no es solo una amenaza para su propio pueblo; es una amenaza para la seguridad nacional, y esta Administración no va a tolerarlo por más tiempo”, añadió el representante de Washington ante la ONU.
Waltz enmarcó sus declaraciones en la estrategia de la Administración de Donald Trump para reducir la influencia de Pekín y Moscú en el hemisferio occidental. El funcionario, quien dijo haber regresado recientemente de Haití, República Dominicana y el Comando Sur de Estados Unidos, sostuvo que China y Rusia ya no cuentan con la misma presencia que tuvieron en Venezuela, Centroamérica y las inmediaciones del Canal de Panamá. Atribuyó ese supuesto retroceso a las gestiones del presidente Trump, el secretario de Estado, Marco Rubio, y el secretario del Tesoro, Scott Bessent.
El Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS, por sus siglas en inglés) informó el pasado 18 de junio que continuaban las obras y operaciones en cuatro instalaciones cubanas con capacidad potencial para realizar inteligencia de señales: Bejucal, El Salao, Wajay y Calabazar.
En Bejucal, situado al sur de La Habana, el CSIS identificó una formación circular de 32 antenas que ya habría sido terminada y probablemente se encuentra operativa. El sistema permitiría localizar y vigilar transmisiones de alta frecuencia, por lo que podría ser utilizado para seguir actividades militares y gubernamentales estadounidenses en el Caribe y la costa sudoriental de Estados Unidos.
El propio centro de estudios advirtió, sin embargo, que no existe evidencia pública concluyente que demuestre la participación de China en la instalación de Bejucal. Su posible vínculo con Pekín se basa en la naturaleza de la infraestructura, las evaluaciones de funcionarios estadounidenses y la identificación previa de tres sitios que, según Washington, serían operados con apoyo chino. En El Salao, cerca de Santiago de Cuba, las obras parecían prácticamente paralizadas en mayo de 2026, de acuerdo con las imágenes examinadas.
Una investigación publicada en junio por The Wall Street Journal, basada en declaraciones de funcionarios familiarizados con evaluaciones de inteligencia de Estados Unidos, sostiene que China y Rusia ampliaron durante los últimos años sus operaciones de espionaje electrónico en Cuba, modernizaron instalaciones y aumentaron el personal destinado a esas tareas. Según esas fuentes, la cantidad de efectivos chinos y rusos vinculados con las operaciones se habría triplicado desde 2023.
La Habana y Pekín han rechazado en ocasiones anteriores acusaciones similares. En 2023, el viceministro cubano de Relaciones Exteriores Carlos Fernández de Cossío negó un reporte sobre la construcción de una instalación china de espionaje y lo calificó de falso e infundado. El Gobierno chino también negó utilizar a Cuba como base para recopilar inteligencia contra Estados Unidos, mientras el canciller cubano Bruno Rodríguez rechazó las denuncias de Washington.
El pasado 29 de enero, Trump declaró “emergencia nacional” al considerar que las acciones del Gobierno de Cuba representaban una “amenaza inusual y extraordinaria” para la seguridad nacional y la política exterior de Estados Unidos. La orden ejecutiva correspondiente menciona la cooperación de La Habana con los servicios de inteligencia y defensa de China y aseguró que Rusia mantiene en la Isla una importante instalación de inteligencia de señales.
Este domingo, Fox News también apuntó que La Habana habría adquirido unos 300 drones iraníes Shahed-136. De acuerdo con Axios, funcionarios cubanos habrían discutido escenarios para emplear los aparatos contra la Base Naval de Guantánamo, buques estadounidenses o incluso objetivos en el sur de Florida en caso de un conflicto. No obstante, las fuentes consultadas por el medio aclararon que no consideraban inminente un ataque ni creían que La Habana estuviera ejecutando activamente un plan ofensivo.
La Embajada cubana en Washington respondió al reporte de Axios alegando que Cuba tenía derecho a garantizar su defensa y acusando a sectores estadounidenses de fabricar pretextos para una confrontación. La representación diplomática no negó expresamente que el régimen posea los drones mencionados.
La organización Unidos contra un Irán Nuclear (UANI, por sus siglas en inglés) exhibió el pasado 8 de julio un dron Shahed-136 en Coral Gables, durante un acto en el que participaron el exgobernador de Florida Jeb Bush y el congresista cubanoamericano Carlos Giménez. La organización utilizó la presentación para advertir sobre el alcance y la capacidad explosiva de ese modelo.










