Precios del combustible en divisas dependerán de cada importación, anuncia el Gobierno cubano

Desde el 15 de mayo dejará de existir una tarifa única: los precios subirán o bajarán según los costos reales de cada operación de compra, transporte y suministro.
Combustible
(Foto: Cubadebate)

MIAMI, Estados Unidos ― El régimen cubano eliminará desde el próximo viernes, 15 de mayo, el precio único de los combustibles vendidos en divisas y permitirá que las tarifas minoristas varíen según los costos de cada operación de importación, en una decisión que reconoce la inviabilidad económica del esquema fijo aplicado hasta ahora en medio de la crisis de abastecimiento.

“Los precios de venta en divisas de los combustibles se actualizarán, hacia el alza o la baja, de acuerdo con los costos reales de cada operación específica”, informó este martes el Ministerio de Finanzas y Precios (MFP) en una nota reproducida por Granma.

La medida entrará en vigor este 15 de mayo y supondrá, según el propio comunicado, la coexistencia de “diferentes precios minoristas de combustibles publicados en las estaciones de servicio”. Los valores dependerán del “costo real de importación de cada actor económico” y estarán condicionados por el proveedor, el costo de los fletes, la ruta del suministro, los seguros, los riesgos y la fluctuación del mercado internacional.

El anuncio no precisa cuáles serán las nuevas tarifas ni ofrece rangos de precios, por lo que los consumidores conocerán los montos concretos cuando sean publicados en los servicentros. 

El cambio, sin embargo, implica el abandono de la referencia uniforme en dólares que el Gobierno había sostenido desde la reorganización de los precios de los combustibles en 2024 y abre paso a un esquema más fragmentado, con precios distintos según la vía de abastecimiento.

El MFP justificó el viraje alegando que “los escasos combustibles llegan a altos costos”, en un contexto que atribuyó al “recrudecimiento del bloqueo económico, comercial, financiero y energético” de EE.UU. y, específicamente, a las órdenes ejecutivas firmadas por Donald Trump el 29 de enero y el 1ro. de mayo pasados. La primera estableció un proceso para imponer aranceles a países que vendan o suministren petróleo a Cuba, mientras que la segunda amplió las sanciones contra funcionarios, entidades y apoyos vinculados al aparato represivo y estatal cubano.

En su comunicado, el MFP sostuvo que en los últimos meses se ha intensificado el cerco contra la Isla “mediante amenazas y coacción, para impedir que los barcos atraquen o los proveedores vendan”, y afirmó que, ante ese escenario, “no es posible mantener un precio único y fijo para la venta en dólares en todo el país”. 

La nota oficial añade que el “paulatino proceso de transformaciones sociales y económicas” ha permitido la existencia de “múltiples actores en condiciones de importar y comercializar combustibles en moneda extranjera”. Aunque el texto no identifica a esos actores ni detalla cómo se establecerá la supervisión de las nuevas tarifas, sí deja claro que el Estado trasladará al precio final las diferencias entre unas operaciones y otras, en lugar de absorberlas mediante un valor nacional uniforme.

El ajuste llega poco más de dos años después de que el Gobierno pusiera en vigor, el 1ro. de marzo de 2024, una actualización de los precios de los combustibles en CUP y en USD. Entonces, el propio MFP afirmó que las nuevas tarifas reconocían “todos los costos y gastos” de adquisición, procesamiento y comercialización, y las vinculó a la tasa oficial de 120 pesos por dólar. La decisión anunciada ahora revela que aquel esquema de formación de precios dejó de ser suficiente para sostener las ventas en divisas bajo las condiciones actuales de suministro.

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