MIAMI, Estados Unidos ― La empresa Katapulk, del cubanoamericano Hugo Cancio, anunció la venta de cilindros de gas licuado de petróleo de 10 kilogramos por 29 dólares, disponible únicamente para La Habana, en una oferta que vuelve a colocar un combustible básico para los hogares cubanos dentro del circuito de compras en divisas, en medio de la crisis energética y de las limitaciones del sistema estatal de distribución.
La plataforma presentó el producto como una “nueva oferta” para “asegurar lo esencial” a familias en la Isla y condicionó la venta a que el destinatario entregue un cilindro vacío en buen estado.
“Asegura lo esencial para tu familia en Cuba, sin complicaciones”, publicó Katapulk en Facebook. “Compra ahora tu cilindro de gas de 10 kg (22 lb) por solo $29.00”, agregó la empresa, que insistió en que el destinatario del producto “debe tener un cilindro vacío en buen estado para el cambio”.
Justo el requisito del cilindro vacío se convirtió en una de las principales preocupaciones de los usuarios, puesto que en Cuba el servicio de gas licuado está regulado por contratos, puntos de venta y controles sobre los cilindros.
El “Reglamento para el Servicio de Gas Licuado de Petróleo a la Población”, publicado por el Ministerio de Energía y Minas en la Gaceta Oficial, establece que las entidades de CUPET son las responsables de prestar el servicio de GLP a la población y define el servicio normado como el que se presta a precios subsidiados, con cilindros entregados para uso de los clientes sin cobro, y el servicio liberado como aquel en que los cilindros son arrendados.
El propio contrato modelo indica que “el cilindro es propiedad de la Empresa (…), en representación del Estado cubano”, y que el cliente normado solo tiene “el derecho al uso y disfrute del mismo”. Además, el reglamento señala que el prestador puede exigir la entrega del cilindro vacío cuya numeración responda al cilindro recibido lleno anteriormente y suspender el servicio si no coincide.
El anuncio de Katapulk no aclara si el cilindro vacío que debe entregar el destinatario puede ser el mismo registrado en el punto estatal de gas, si la operación afecta o no el contrato del usuario, ni cómo se articula la venta privada en dólares con un sistema oficial que mantiene controles sobre los envases.
La operación de Katapulk aparece poco después de que Supermarket23, una empresa bajo control del comandante de la Revolución Guillermo García Frías y su familia, anunciara la comercialización de cilindros de gas licuado de 10 kilogramos a 29 dólares, con envío incluido y bajo la misma condición de entregar una “balita” vacía en buenas condiciones. En ese caso, la plataforma advertía: “El destinatario debe tener un cilindro (balita) vacío de 10 kg en buenas condiciones para efectuar el cambio. Sin cilindro vacío, no se podrá realizar la entrega”.
CubaNet informó que Supermarket23 establecía además requisitos técnicos para aceptar el cilindro: sin perforaciones significativas, con base estable, sin oxidación avanzada y con la anilla en buen estado.
Supermarket23 está vinculada a estructuras empresariales asociadas al grupo estatal Flora y Fauna, dirigido históricamente por Guillermo García Frías y manejado actualmente por su hija Loreta García. Katapulk, en cambio, es propiedad del empresario cubanoamericano Hugo Cancio, cercano a las élites de poder cubanas.
En la Isla la distribución oficial de gas licuado sigue marcada por restricciones. En febrero, la Empresa de Gas Licuado informó a clientes de La Habana, Artemisa y Mayabeque que, tras recibir GLP, iniciaría operaciones comerciales para su distribución “inmediata” a la población, con medidas como distribuir diariamente 15.000 cilindros, servir los puntos de venta según estructura de clientes y vender “solo un cilindro por contrato”.
La propia prensa oficial ha reconocido la gravedad del desabastecimiento energético. En marzo, el viceministro primero de Energía y Minas, Argelio Jesús Abad Vigoa, dijo en el programa Mesa Redonda, de la Televisión Cubana (estatal y única) que hacía más de tres meses no entraba “un solo barco con combustible contratado en el mercado internacional al país” y que no se había recibido “diésel, fueloil, gasolina, turbo combustible ni gas licuado de petróleo”.El funcionario también afirmó que esa situación impactaba directamente en la generación eléctrica y que “los cortes de electricidad se hacen largos y dolorosos”.










