MIAMI, Estados Unidos ― Dos reclusos murieron bajo custodia estatal en la Prisión Provincial de Guantánamo, uno a causa de tuberculosis y otro tras sufrir un coma metabólico provocado por inanición, denunció el Centro de Información Legal Cubalex en una alerta sobre las condiciones de salud y alimentación dentro del sistema penitenciario cubano.
Los fallecidos fueron identificados como Alfredo Poll Imber, de 50 años, y Ermis Bombu Moreira, de 52. De acuerdo con la organización, Poll Imber murió el 11 de abril pasado por tuberculosis mientras cumplía una sanción de 11 años en la Prisión Provincial de Guantánamo. Bombu Moreira falleció el 7 de mayo en el Hospital Provincial de Guantánamo, luego de ser trasladado desde la cárcel “en estado crítico hacia la unidad de cuidados intensivos de emergencia del hospital”, según testimonios recibidos por Cubalex.
La organización precisó que Bombu Moreira sufrió “un coma metabólico provocado por inanición” y que, un día antes de su muerte, un tribunal le otorgó una licencia extrapenal “en un procedimiento realizado durante la madrugada y con presencia de un fiscal”. Cubalex señaló que hasta ahora se desconoce cuánto tiempo permaneció en estado de inanición y cuáles fueron las razones que lo llevaron a una posible huelga de hambre.
“Estas muertes ocurren bajo custodia estatal y reflejan la precariedad extrema de las condiciones sanitarias, alimentarias y médicas en las cárceles cubanas”, advirtió Cubalex. “El Estado cubano tiene la obligación de garantizar la vida, la salud y la integridad física de todas las personas privadas de libertad”, añadió la organización.
Cubalex ha documentado en los últimos años un patrón recurrente de muertes bajo custodia estatal. En su informe Muerte en custodia en Cuba: un análisis de patrones represivos identificados por Cubalex, publicado en 2024, la organización registró 56 muertes ocurridas entre enero de 2022 y enero de 2024, y sostuvo que las instalaciones de detención en la Isla presentan “hacinamiento, falta de higiene” y una “escasez crítica” de alimentación adecuada, agua potable y ventilación.
Ese mismo informe concluyó que existe una “notable deficiencia” en la atención médica a las personas detenidas, expresada en la desatención de enfermedades preexistentes, retrasos o negativas en la administración de tratamientos y respuestas inadecuadas ante emergencias médicas. Cubalex vinculó esas condiciones con fallecimientos que calificó de prevenibles.
La organización también alertó entonces sobre la falta de investigaciones independientes y transparentes tras las muertes en custodia. Según el documento, los procesos de esclarecimiento en Cuba suelen estar marcados por la opacidad, la ausencia de rendición de cuentas y discrepancias entre la información oficial y los testimonios de familiares u organizaciones independientes.










