LIMA, Perú — La situación del adolescente Jonathan David Muir Burgos, de 16 años, se ha agravado dentro de la prisión de Canaleta, en la provincia de Ciego de Ávila, donde permanece recluido a la espera de juicio, según denunció su familia tras nuevas llamadas telefónicas realizadas por el menor desde el penal.
El pastor Félix Lleonart informó en un video difundido en redes sociales que el joven volvió a comunicarse con su padre, el pastor Elier Muir, durante la madrugada del miércoles.
Según explicó, la llamada ocurrió a la 1:45 de la mañana, en un horario que ha incrementado la preocupación de la familia.
De acuerdo con el testimonio transmitido por el padre, Jonathan presenta una pérdida considerable de peso y permanece en condiciones que describen como inhumanas.
“Papá, por favor, sácame de aquí, papá. Ya no resisto más”, habría dicho el adolescente durante la conversación.
La familia asegura que el menor recibe una sola ración diaria de alimentos, servida alrededor de las cuatro de la tarde, y que la cantidad es extremadamente limitada.
Según la denuncia, el adolescente pasa el resto del día y la noche sin recibir más comida, salvo las provisiones que sus familiares logran hacerle llegar, las cuales, además, comparte con otros reclusos. A la falta de alimentación se suman problemas sanitarios dentro de la celda.
El joven denunció una fuerte infestación de chinches que le impide dormir y que estaría agravando una enfermedad dermatológica crónica que padece.
“No me dejan dormir, me pican, me están infectando la piel”, dijo.
La situación se complica, además, por la falta de condiciones higiénicas y la dificultad para acceder a productos básicos como jabón y otros artículos de aseo. En la llamada, Jonathan también manifestó señales de desesperación por su estado físico y emocional.
“Me estoy sintiendo el cerebro que ya no me va a aguantar”, expresó.
Félix Lleonart subrayó que se trata de un menor de edad enfermo, detenido tras participar en una protesta pacífica en la que se exigían alimentos, electricidad y libertad. El religioso calificó las condiciones de reclusión como una forma de tortura y reclamó su liberación inmediata, así como atención médica urgente.
El adolescente fue detenido el 16 de marzo junto a su padre, el pastor evangélico Elier Muir Ávila, cuando ambos acudieron a una citación policial en Morón. Aunque el religioso fue liberado horas después, el menor permaneció bajo custodia y posteriormente fue procesado por el presunto delito de sabotaje, a raíz de las protestas ocurridas el 13 de marzo, desencadenadas por un apagón de más de 26 horas y la escasez prolongada de alimentos.
Desde el 3 de abril, Jonathan permanece en Canaleta, un establecimiento penitenciario destinado a adultos. Familiares denunciaron que durante sus primeros días en el penal tuvo que dormir en el suelo para evitar un colchón plagado de chinches.
Las gestiones legales emprendidas por la defensa tampoco han prosperado. Tanto el habeas corpus como la solicitud de cambio de medida cautelar fueron rechazados por el tribunal del régimen cubano.










