LIMA, Perú — Rusia dejó abierta la posibilidad de nuevos suministros de petróleo al régimen cubano, en medio de la severa crisis energética que atraviesa la Isla, marcada por escasez de combustible y prolongados apagones que han afectado durante años a hogares, industrias y servicios esenciales.
El viceministro ruso de Exteriores, Alexánder Pankin, confirmó en declaraciones citadas por Actualidad RT que Moscú evalúa nuevas entregas de crudo a La Habana, después del reciente cargamento de 100.000 toneladas que arribó a finales de marzo al puerto de Matanzas.
Según el funcionario, Cuba sigue siendo considerada por el Kremlin como “amigo y socio”, en una señal de continuidad de la cooperación energética con la dictadura castrista. Pankin reconoció, sin embargo, las complejidades logísticas que implica la operación.
“Es casi como una aventura llevar un barco con petróleo o productos derivados a Cuba a través del Atlántico,el canal de la Mancha o el mar Báltico”, admitió, al referirse a las rutas marítimas sometidas a vigilancia y restricciones internacionales.
La posibilidad de nuevos envíos se produce apenas días después de que el ministro de Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, asegurara que Moscú continuará brindando asistencia energética a la Isla.
“No tengo dudas de que continuaremos proporcionando esa ayuda”, declaró Lavrov durante una visita oficial a China.
El primer cargamento, transportado por el petrolero Anatoli Kolodkin, llevó unas 100.000 toneladas de crudo —equivalentes a cerca de 700.000 barriles—, volumen que, según estimaciones oficiales, solo cubre parcialmente la demanda nacional durante unas pocas semanas.
El suministro apenas representa un alivio temporal, pero no resuelve la crisis estructural del sistema energético cubano.
Las nuevas gestiones con Moscú evidencian la alta dependencia externa del régimen cubano para sostener su matriz energética, en un contexto agravado por la reducción de envíos desde Venezuela y la paralización de suministros procedentes de México.
Washington permitió la llegada del último cargamento por razones humanitarias, aunque dejó claro que futuras operaciones serán revisadas “caso por caso”.
El principal precedente del escrutinio es una orden presidencial del 29 de enero en la que Trump declaró una emergencia nacional respecto a Cuba, afirmando que las acciones de La Habana constituían una “amenaza inusual y extraordinaria” para la seguridad nacional y la política exterior de Estados Unidos, y abriendo la puerta a imponer aranceles adicionales a países que vendan o suministren petróleo a la Isla.










