febrero 6, 2026

«El sistema es el problema»: economista sobre intervención pública de Díaz-Canel

Mauricio de Miranda Parrondo también dijo que los anuncios de Díaz-Canel eran "más de lo mismo" y que "ya" era "tarde".
Miguel Díaz-Canel ante voceros oficialistas este jueves
Miguel Díaz-Canel ante voceros oficialistas este jueves (Foto: Estudios Revolución)

MIAMI, Estados Unidos. – El economista cubano Mauricio de Miranda Parrondo criticó la intervención pública del gobernante Miguel Díaz-Canel este jueves al considerar que repetía políticas fallidas y no abordab la raíz de la crisis estructural que atraviesa el país. 

En una extensa publicación en Facebook, De Miranda sostuvo que “el sistema es el problema” y que las propuestas oficiales llegan “tarde”, sin un plan coherente para enfrentar el empobrecimiento generalizado, la distorsión cambiaria, la crisis energética y la falta de libertades económicas y políticas.

El economista analizó, punto por punto, los temas económicos abordados por Díaz-Canel en su alocución de este jueves. Sobre el anunciado “perfeccionamiento y actualización del sistema de dirección de la economía”, que propone combinar planificación central con señales de mercado, De Miranda aseguró que “es más de lo mismo” y subrayó que los intentos históricos de coexistencia entre planificación central y mercado han fracasado. A su juicio, la planificación debería trasladarse a las empresas y, a nivel nacional, limitarse a variables macroeconómicas de carácter indicativo.

En relación con el “nuevo sistema de asignación de divisas”, el economista calificó la propuesta como “un nuevo error de política económica” y defendió la apertura de un mercado cambiario legal y transparente, con una tasa de cambio única determinada por el mercado. Consideró “absurdo” mantener múltiples segmentos con tasas diferentes, cupos ínfimos y listas de espera, al advertir que ese esquema genera “distorsiones e incentivos perversos, además de discrecionalidad y espacio para la corrupción”. También reiteró la necesidad de eliminar la dolarización parcial de la economía.

De Miranda coincidió en la urgencia de reestructurar el aparato estatal para reducir duplicidades y gastos presupuestarios, pero expresó escepticismo sobre la voluntad política del Gobierno para acometer cambios de fondo. En ese sentido, planteó que el Partido Comunista de Cuba (PCC) debería dejar de ser financiado por el Estado y abandonar la supervisión del Gobierno, funciones que —dijo— corresponderían a órganos de control independientes. También abogó por eliminar la financiación estatal de organizaciones sociales controladas por el partido y permitir la libre asociación.

Respecto a la anunciada autonomía de la empresa estatal, el economista se mostró de acuerdo en principio, pero cuestionó si el Gobierno eliminará la subordinación ministerial, las OSDE y la planificación directiva. “La empresa debe funcionar como tal y en cualquier mercado no pueden sobrevivir empresas con pérdidas”, señaló, al tiempo que preguntó qué ocurriría con los trabajadores que quedarían desempleados si se cierran entidades deficitarias y si se permitirá “el desarrollo irrestricto del emprendimiento privado”.

Sobre la autonomía municipal, De Miranda rechazó la idea de que el desarrollo nacional sea la simple suma de desarrollos locales. Afirmó que Cuba vive un “empobrecimiento progresivo, sistemático y generalizado” derivado de políticas económicas fallidas, incluidas las adoptadas bajo el actual Gobierno. También criticó la frase presidencial “vamos a comer lo que se produzca en cada lugar”, que comparó con un retroceso a esquemas premodernos, y defendió que la autonomía municipal debe incluir recursos financieros propios y autoridades elegidas democráticamente.

El economista dedicó un amplio apartado a la llamada “canasta” de alimentos. Sostuvo que el concepto está mal planteado en Cuba y recordó que, en economía, la canasta básica es el conjunto de bienes y servicios que determinan los niveles de consumo y sirven para medir la inflación. Propuso poner fin a la Libreta de Abastecimiento y cerrar las oficinas de racionamiento (OFICODA), además de reconocer ante la comunidad internacional que el país enfrenta una situación de hambre que requiere ayuda externa. “Reconozcan ante el mundo que Cuba pasa hambre y requiere ayuda de organismos internacionales”, escribió.

En cuanto a la deuda externa, De Miranda reclamó transparencia y un debate nacional. “Tenemos derecho a un debate nacional sobre este tema que es crucial para el futuro del país”, afirmó, al señalar que las decisiones de endeudamiento fueron tomadas por el Gobierno, pero comprometen a toda la ciudadanía. También cuestionó la caracterización de la empresa estatal como pilar de una supuesta economía socialista y sostuvo que la estatización ha sido “el mal de fondo” que destruyó el tejido productivo.

El economista consideró insuficientes las facilidades ofrecidas a la inversión extranjera y enumeró las condiciones que, a su juicio, demandan los inversionistas: instituciones y normas estables, reglas claras y transparentes, mercados funcionales, garantías de derechos de propiedad y políticas macroeconómicas sólidas. Rechazó prácticas como los “corralitos” bancarios y la congelación de cuentas. En cuanto a la participación de la comunidad cubana en el exterior, subrayó que, además de condiciones económicas similares a las de los inversionistas foráneos, los cubanos necesitan “libertades, derechos humanos garantizados; derechos civiles garantizados; derechos políticos plenos”.

Al referirse a la prioridad de la transición energética, De Miranda manifestó su apoyo a las energías limpias, pero advirtió que el colapso energético de Cuba es un problema inmediato. Criticó soluciones individuales como la importación de paneles fotovoltaicos personales, que —dijo— beneficiarían solo a quienes tienen familiares en el exterior o a sectores privilegiados. Aunque rechazó medidas externas que penalicen el suministro de petróleo a Cuba, afirmó que la crisis actual está estrechamente ligada al modelo económico vigente y a la falta de inversiones para renovar infraestructuras obsoletas.

Finalmente, cuestionó el discurso oficial sobre la “atención al vulnerable” y pidió reconocer la existencia de pobreza multidimensional y crítica en el país. “El país entero es vulnerable y gran parte de él, pobre”, escribió, al reclamar políticas públicas concretas, recursos identificables y respeto hacia los ancianos. También expresó dudas sobre el anunciado perfeccionamiento de la política tributaria, monetaria y del sistema bancario, al preguntar si se mantendrán los corralitos, las múltiples tasas de cambio y la emisión de pesos para financiar el déficit fiscal.

La publicación concluye con una observación sobre la ausencia de preguntas de agencias y medios internacionales como CNN, EFE, AP o BBC en la entrevista presidencial y con una nota final del autor: “No fui breve, no podía serlo”.

Sigue nuestro canal de WhatsApp. Recibe la información de CubaNet en tu celular a través de Telegram.

ETIQUETAS:

Carlos Alejandro Rodríguez (Redacción)

CON TU AYUDA SEGUIREMOS REPORTANDO LO QUE OCURRE EN CUBA

APOYA EL PERIODISMO INDEPENDIENTE EN CUBA