MIAMI, Estados Unidos ― Estados Unidos exhibió el despliegue de un MV-22B Osprey del Cuerpo de Marines en el mar Caribe, donde la aeronave realizó operaciones de vuelo a bordo del buque de asalto anfibio USS Iwo Jima como parte de la Operación Southern Spear, la campaña militar del Comando Sur contra redes de narcotráfico en el hemisferio occidental.
La fotografía oficial del despliegue, tomada el 29 de abril pasado y publicada este 4 de mayo por el sistema DVIDS del Departamento de Guerra, muestra un MV-22B Osprey del Marine Medium Tiltrotor Squadron 263, reforzado, adscrito a la 22ª Unidad Expedicionaria de Marines, durante maniobras de aterrizaje en el USS Iwo Jima, un buque anfibio clase Wasp identificado por la Marina como LHD 7.
“Las fuerzas militares estadounidenses están desplegadas en el Caribe en apoyo de la misión del Comando Sur de EE.UU., las operaciones dirigidas por el Departamento de Guerra y las prioridades del presidente de interrumpir el tráfico ilícito de drogas y proteger la patria”, señala la descripción oficial de la imagen.
La Operación Southern Spear es presentada por el Comando Sur y la Fuerza de Tarea Conjunta Southern Spear como una misión para “defender la patria” mediante operaciones “contra el narcoterrorismo” en el área de responsabilidad del Comando Sur con el objetivo declarado de interrumpir el flujo de narcóticos y degradar la capacidad de organizaciones designadas como terroristas para traficar drogas en el hemisferio occidental.
El despliegue del Osprey ocurre en un contexto de intensificación de acciones militares estadounidenses en aguas del Caribe y el Pacífico oriental. El 4 de mayo, el Comando Sur informó que la Fuerza de Tarea Conjunta Southern Spear ejecutó un “ataque cinético letal” contra una embarcación en el Caribe que, según el comando, era operada por organizaciones designadas como terroristas y transitaba por rutas conocidas de narcotráfico. Dos hombres murieron en esa acción y no hubo bajas militares estadounidenses, de acuerdo con el comunicado oficial.
Un día después, el 5 de mayo, el Comando Sur reportó otro ataque, esta vez en el Pacífico oriental, contra una embarcación que también atribuyó a organizaciones designadas como “terroristas”.
El MV-22B Osprey es una aeronave de rotores basculantes capaz de despegar y aterrizar verticalmente como un helicóptero y volar como un avión turbohélice. La Marina estadounidense lo describe como un aparato V/STOL de sustentación media diseñado para reemplazar al CH-46E Sea Knight y operar como aeronave de apoyo de asalto.
Aunque la operación militar se desarrolla en una región sensible para Cuba, los comunicados del Comando Sur sobre el despliegue del Osprey y los ataques recientes no mencionan a la Isla. La determinación presidencial estadounidense para el año fiscal 2026 sobre países de mayor tránsito o producción ilícita de drogas incluyó a 23 países, entre ellos Venezuela, México, Colombia, Bahamas, República Dominicana, Haití, Jamaica, Nicaragua y Panamá, pero no incluyó a Cuba.
No obstante, la tensión regional se produce mientras Trump ha elevado el tono sobre Cuba. El pasado 4 de mayo, en una entrevista con Hugh Hewitt, el presidente dijo que el país estaba “devastado” y afirmó que “sería un honor liberarlo”. También aseguró haber obtenido el “94% del voto cubano en EE.UU.” y que tenía la “obligación (…) de hacer algo”.
El mandatario también mencionó que EE.UU. dentendría al portaaviones USS Abraham Lincoln “a un par de cientos de yardas de la costa [cubana]”, aunque no anunció ninguna operación concreta contra el régimen de la Isla.
Justo este martes, el secretario de Estado de Estados Unidos, el cubanoamericano Marco Rubio, participó en la Conferencia de Jefes de Misión de 2026, celebrada en la sede del Comando Sur en el Doral, junto a altos funcionarios del Gobierno estadounidense, jefes diplomáticos de embajadas en la región y líderes militares.
“Seguridad y estabilidad del hemisferio occidental: secretario Rubio, altos funcionarios del Gobierno de EE.UU., jefes diplomáticos de embajadas estadounidenses de toda nuestra región y líderes del Departamento de Guerra están en el Comando Sur para la Conferencia de Jefes de Misión. La conferencia se centra en promover los objetivos de la Estrategia de Seguridad Nacional en nuestro hemisferio, incluidos los esfuerzos de colaboración para contrarrestar el narcoterrorismo y negar a los adversarios un punto de apoyo en nuestra región”, señaló el Comando Sur en su publicación oficial.
La información no menciona a Cuba como objetivo específico de la reunión. Sin embargo, la Isla forma parte del área de responsabilidad del Comando Sur, que abarca 31 países y 12 dependencias o áreas de soberanía especial, incluidos América Latina al sur de México, las aguas adyacentes a Centroamérica y Sudamérica, y el mar Caribe. En la lista oficial de países comprendidos en esa jurisdicción figura Cuba.
el propio jefe del Comando Sur había negado el 19 de marzo ante legisladores que EE.UU. estuviera ensayando una invasión de Cuba o preparándose activamente para tomar militarmente la Ila. Cuando le preguntaron si el Comando Sur realizaba ensayos militares que implicaran apoderarse de Cuba, ocuparla o ejercer control sobre ella, Donovan respondió: “El Comando Sur de Estados Unidos no”. Al ser consultado sobre si conocía algún mando militar estadounidense que lo estuviera haciendo, contestó: “No”.
Más adelante, a finales de abril, el Senado de EE.UU. bloqueó una resolución impulsada por los demócratas para limitar el uso de fuerzas estadounidenses en hostilidades no autorizadas contra el régimen cubano.
El proyecto de norma legal buscaba “dirigir la retirada de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos de hostilidades dentro de la República de Cuba o contra ella que no hayan sido autorizadas por el Congreso”.
La resolución ordenaba al presidente retirar las fuerzas estadounidenses de cualquier hostilidad relacionada con Cuba, salvo que existiera una declaración de guerra o una autorización específica del Congreso para el uso de la fuerza.
La Administración Trump ha endurecido las sanciones de Washington contra el régimen cubano. El 29 de enero, la Casa Blanca declaró una emergencia nacional respecto a Cuba, al considerar que “las políticas, prácticas y acciones del Gobierno de Cuba constituyen una amenaza inusual y extraordinaria” para la seguridad nacional y la política exterior de EE.UU. La orden abrió la puerta a imponer aranceles adicionales a bienes de países que vendan o suministren petróleo directa o indirectamente a Cuba.
La Administración justificó esa decisión con acusaciones contra el régimen cubano por sus vínculos con Rusia, China, Irán, Hamás y Hezbolá, así como por violaciones de derechos humanos, persecución de opositores, restricciones a la libertad de prensa y represión de organizaciones civiles. En la orden, Trump afirmó que EE.UU. actuaría para proteger sus intereses de seguridad nacional y responsabilizar al régimen cubano por sus acciones, “mientras también sigue comprometido con apoyar las aspiraciones del pueblo cubano a una sociedad libre y democrática”.










