Rubio se presenta en el Comando Sur para coordinar estrategia de EE.UU. en el hemisferio

La reunión con Rubio tenía el objetivo expreso de “contrarrestar el narcoterrorismo y negar a los adversarios un punto de apoyo” en la región.
Marco Rubio en la sede del Comando Sur, en el Doral, este martes
Marco Rubio en la sede del Comando Sur, en el Doral, este martes (Foto: @Southcom)

MIAMI, Estados Unidos ― El secretario de Estado de Estados Unidos, el cubanoamericano Marco Rubio, participó este martes en la Conferencia de Jefes de Misión de 2026, celebrada en la sede del Comando Sur de EE.UU. en el Doral, junto a altos funcionarios del Gobierno estadounidense, jefes diplomáticos de embajadas en la región y líderes militares.

“Seguridad y estabilidad del hemisferio occidental: secretario Rubio, altos funcionarios del Gobierno de EE.UU., jefes diplomáticos de embajadas estadounidenses de toda nuestra región y líderes del Departamento de Guerra están en el Comando Sur para la Conferencia de Jefes de Misión. La conferencia se centra en promover los objetivos de la Estrategia de Seguridad Nacional en nuestro hemisferio, incluidos los esfuerzos de colaboración para contrarrestar el narcoterrorismo y negar a los adversarios un punto de apoyo en nuestra región”, señaló el Comando Sur en su publicación oficial.

La agenda pública del Departamento de Estado incluyó para este martes, a las 9:00 de la mañana, la intervención principal de Rubio en la Conferencia de Jefes de Misión con “cobertura de prensa cerrada”.

La publicación oficial no mencionó a Cuba como objetivo específico de la reunión. Sin embargo, la Isla forma parte del área de responsabilidad del Comando Sur, que abarca 31 países y 12 dependencias o áreas de soberanía especial, incluidos América Latina al sur de México, las aguas adyacentes a Centroamérica y Sudamérica, y el mar Caribe. En la lista oficial de países comprendidos en esa jurisdicción figura Cuba.

La reunión se produce en un contexto de endurecimiento del discurso de seguridad de Washington hacia la región. En febrero pasado, el presidente del Estado Mayor Conjunto, general Dan Caine, reunió en Washington a jefes de Defensa y altos representantes militares de 34 países para discutir prioridades de seguridad compartidas en el hemisferio occidental, incluidas las organizaciones criminales transnacionales y el narcotráfico, de acuerdo con un comunicado del Comando Sur.

El encuentro encabezado por Rubio también ocurre un día después de que el Comando Sur informara sobre un “ataque cinético letal” realizado el 4 de mayo por la Fuerza de Tarea Conjunta Southern Spear contra una embarcación operada, según la versión oficial, por “organizaciones terroristas designadas”. El mando militar aseguró que la embarcación transitaba por rutas conocidas de narcotráfico en el Caribe y que dos hombres descritos como “narcoterroristas” murieron en la operación.

Aunque, hasta el momento, no consta ninguna declaración de los participantes en el encuentro relacionada con Cuba, en los últimos meses la Casa Blanca ha alzado el tono contra el régimen de la Isla. El 27 de marzo, Trump aseguró en Miami: “Construí este gran ejército. Dije: ‘Nunca tendrán que usarlo’. Pero a veces hay que usarlo. Y Cuba es la próxima, por cierto”. Luego añadió: “Pero finjan que no dije eso. Finjan que no”.

Sin embargo, el propio jefe del Comando Sur había negado el 19 de marzo ante legisladores que EE.UU. estuviera ensayando una invasión de Cuba o preparándose activamente para tomar militarmente la Ila. Cuando le preguntaron si el Comando Sur realizaba ensayos militares que implicaran apoderarse de Cuba, ocuparla o ejercer control sobre ella, Donovan respondió: “El Comando Sur de Estados Unidos no”. Al ser consultado sobre si conocía algún mando militar estadounidense que lo estuviera haciendo, contestó: “No”.

Más adelante, a finales de abril, el Senado de EE.UU. bloqueó una resolución impulsada por los demócratas para limitar el uso de fuerzas estadounidenses en hostilidades no autorizadas contra el régimen cubano.

El proyecto de norma legal buscaba “dirigir la retirada de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos de hostilidades dentro de la República de Cuba o contra ella que no hayan sido autorizadas por el Congreso”. 

La resolución ordenaba al presidente retirar las fuerzas estadounidenses de cualquier hostilidad relacionada con Cuba, salvo que existiera una declaración de guerra o una autorización específica del Congreso para el uso de la fuerza.

La Administración Trump ha endurecido las sanciones de Washington contra el régimen cubano. El 29 de enero, la Casa Blanca declaró una emergencia nacional respecto a Cuba, al considerar que “las políticas, prácticas y acciones del Gobierno de Cuba constituyen una amenaza inusual y extraordinaria” para la seguridad nacional y la política exterior de EE.UU. La orden abrió la puerta a imponer aranceles adicionales a bienes de países que vendan o suministren petróleo directa o indirectamente a Cuba.

La Administración justificó esa decisión con acusaciones contra el régimen cubano por sus vínculos con Rusia, China, Irán, Hamás y Hezbolá, así como por violaciones de derechos humanos, persecución de opositores, restricciones a la libertad de prensa y represión de organizaciones civiles. En la orden, Trump afirmó que EE.UU. actuaría para proteger sus intereses de seguridad nacional y responsabilizar al régimen cubano por sus acciones, “mientras también sigue comprometido con apoyar las aspiraciones del pueblo cubano a una sociedad libre y democrática”.

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