MIAMI.- Estados Unidos volvió a golpear el circuito petrolero vinculado a Venezuela con la incautación de un nuevo buque tanque, como parte de su ofensiva para frenar el movimiento de crudo desde y hacia el país sudamericano.
La embarcación, identificada como Olina, fue interceptada durante la madrugada en aguas del mar Caribe en una operación conjunta de la Guardia Costera estadounidense y la Fuerza de Tarea Conjunta Southern Spear, según confirmaron a NBC News dos funcionarios del gobierno de EE.UU.
El Ejército estadounidense ratificó la acción a través de un mensaje en la red social X, donde aseguró que permanece “firme en su misión de proteger la patria, desmantelar actividades ilícitas y restablecer la seguridad en el hemisferio occidental”.
Por su parte, la secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, calificó al Olina como otro petrolero perteneciente a la llamada “flota fantasma”, utilizada para transportar petróleo bajo sanciones. De acuerdo con Noem, el buque había salido de Venezuela con la intención de evadir a las autoridades estadounidenses. “Estas flotas fantasma no escaparán de la justicia ni podrán esconderse bajo banderas falsas”, escribió.
Investigaciones de Lloyd’s List Intelligence revelan que el Olina estaba registrado de manera fraudulenta en Timor Oriental, una práctica común entre buques que buscan ocultar su verdadera procedencia y actividad.
Con esta acción, ya son cinco los petroleros confiscados por Estados Unidos en las últimas semanas. El caso ocurre poco después de la toma del control del Bella 1, un buque con bandera rusa que intentó eludir un bloqueo estadounidense y fue perseguido durante varias semanas en el Atlántico Norte. Además, Washington anunció recientemente la incautación del petrolero Sophia, también sancionado, por realizar operaciones ilícitas en el Caribe.
El Comando Sur de Estados Unidos señaló que estas operaciones cuentan con el respaldo total del Grupo Anfibio de Preparación de la Armada, que incluye plataformas como los buques USS Iwo Jima, USS San Antonio y USS Fort Lauderdale, enviando un mensaje claro: “No existe refugio seguro para los criminales”.
Según la agencia Reuters, el Olina había zarpado de Venezuela la semana pasada y navegaba bajo la bandera falsa de Timor-Leste. La incautación se enmarca en la estrategia del presidente Donald Trump para restringir las exportaciones petroleras venezolanas y aumentar la presión sobre el sector energético del país.
En paralelo, fuerzas estadounidenses también tomaron control esta semana de dos petroleros con bandera rusa en el Atlántico Norte y el Caribe, ambos vinculados a la industria petrolera venezolana.
Estas acciones se producen en un contexto de alta tensión política, tras la captura del dictador venezolano Nicolás Maduro el pasado fin de semana. Delcy Rodríguez asumió como líder interina y, aunque condenó la detención de Maduro, ha manifestado disposición a explorar relaciones energéticas con Estados Unidos.








