Capacidad o voluntad política: por qué Uruguay casi no reconoce como refugiados a los cubanos

La Cancillería atribuye el atasco a la falta de capacidad de la comisión que decide los casos; una diputada nacida en Cuba apunta a razones políticas y legales.
Migrantes cubanos piden la regularización migratoria en Uruguay, en marzo de 2024
Migrantes cubanos piden la regularización migratoria en Uruguay, en marzo de 2024 (Foto: CubanosLibresUY)

MIAMI, Estados Unidos ― Uruguay solo ha reconocido como refugiados a 52 cubanos, aunque los ciudadanos de la Isla presentan casi nueve de cada 10 pedidos de refugio que esperan respuesta en el país. Los reconocimientos se dieron a cuentagotas a lo largo de una década: dos en 2025, seis en 2024 y siete en 2023, informó el diario El País de Montevideo. El año con más aprobaciones fue 2019, con 13.

La lista de espera, en cambio, no deja de crecer. Hasta fines de junio, la Comisión de Refugiados (CORE) tenía 30.715 solicitudes pendientes de resolución y recibía un promedio de 1.300 nuevas por mes, según los datos que el organismo le entregó a BBC Mundo en septiembre. El 89% de esos pedidos procede de cubanos, precisó al medio británico la vicecanciller Valeria Csukasi, que preside la comisión.

Para el Gobierno, el problema es de capacidad. “La acumulación de solicitudes de refugio en Uruguay se explica, principalmente, por un desajuste estructural entre el volumen de solicitudes y la capacidad institucional y operativa de la CORE para procesarlas”, dijo Csukasi.

Sin embargo, la diputada suplente Leydis Aguilera, del Partido Nacional, atribuye el retraso a la falta de voluntad política. 

Aguilera nació en Cuba, vive en Uruguay desde hace 16 años y en marzo se convirtió en la primera legisladora de origen cubano en la historia del país. A su juicio, lo que hay es una “falta de voluntad política porque los gobiernos de izquierda no han reconocido que es un tema de derechos humanos”, le dijo a El País. “Hay más de 4 millones de cubanos fuera de la Isla, todos atravesados por una misma matriz, nadie salió para vacacionar”, añadió.

Las cifras no se mueven, sin embargo, con el color del Gobierno. Los siete reconocimientos de 2023 y los seis de 2024 se dieron durante la presidencia de Luis Lacalle Pou, del mismo Partido Nacional, mientras que el máximo de 13, en 2019, corresponde al último año de Tabaré Vázquez, del Frente Amplio.

Dentro de la propia comisión hay dos lecturas del problema. Algunos de sus integrantes reconocieron a El País una “complejidad” con los casos cubanos: dar por buenos los relatos de persecución política y de violaciones de derechos humanos por parte del Gobierno de la Isla equivale a admitir que esas cosas ocurren, lo que “comprometería” la postura oficial uruguaya hacia La Habana. Otros que integraron la CORE en los últimos años sostuvieron ante el mismo diario que buena parte de los solicitantes emigró por la crisis económica y no logra demostrar la persecución o la amenaza que exige la ley.

Esa ley es la Ley 18076, de 2006. Su artículo 2 reconoce como refugiado a quien tiene fundados temores de ser perseguido por su origen étnico o social, su género, su raza, su religión, su nacionalidad o sus opiniones políticas, y también a quien huyó porque su vida, su seguridad o su libertad estaban amenazadas por violencia generalizada, conflictos internos o violaciones masivas de los derechos humanos, entre otras causas.

Mientras esperan, los solicitantes quedan sin residencia permanente. Aguilera dijo conocer casos de cubanos que aguardan respuesta desde hace más de tres años. “Se les ha negado alquileres, préstamos, niños que no han podido acceder a una continuidad con especialistas. Son personas que quedan en un limbo migratorio”, relató.

Con los venezolanos, el Estado uruguayo sí encontró una salida. De los 3.244 refugiados que tiene reconocidos el país, 2.543 son venezolanos, según datos de la Cancillería al 31 de diciembre de 2025 que El País obtuvo mediante un pedido de acceso a la información pública. Durante el gobierno anterior, con Omar Paganini como canciller, se puso en marcha un plan piloto de trámite abreviado que eximió a los venezolanos de la entrevista. Tras ese cambio se aprobaron 842 solicitudes en 2023 y 659 en 2024.

A diferencia de los venezolanos, los cubanos necesitan visado para entrar en Uruguay, por lo que la vía de regularización que tuvieron fue otra. El 15 de mayo de 2024, el Gobierno de Lacalle Pou firmó el Decreto 138/024, que creó un programa de residencia por arraigo para quienes habían pedido refugio en un puesto de frontera habilitado, llevaban más de 180 días en el país y acreditaban trabajo, familia o estudios. 

El plazo para presentarse era de un año desde la publicación del decreto, y el actual Gobierno decidió no reabrirlo, según El País. Aguilera presentó un proyecto de ley, todavía en trámite, para dar residencia permanente a quien demuestre su arraigo, según BBC Mundo.

El flujo, entretanto, sigue. En 2025, las entradas de cubanos a Uruguay superaron a las salidas en 14.961 personas, y entre enero y julio de este año el saldo fue de 8.123, de acuerdo con la Dirección Nacional de Migración citada por BBC Mundo. La mayoría llega por tierra desde Brasil, tras volar a Guyana: entre enero y octubre de 2025, más de 11.000 cubanos cruzaron el control migratorio conjunto de Santana do Livramento y Rivera, una media de 30 al día, según un análisis de la Agencia Brasileña de Inteligencia y la Organización Internacional para las Migraciones.

Muchos terminan regularizándose por la vía migratoria ordinaria y no por la del refugio. Los cubanos recibieron 6.185 residencias permanentes en 2025, más de un tercio de todas las otorgadas en Uruguay, y otras 4.665 en los primeros siete meses de 2026, según la oficina de Migración.

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