MIAMI, Estados Unidos ― La congresista demócrata Pramila Jayapal quedó en el centro de una nueva polémica en EE.UU. después de afirmar que conversó con diplomáticos extranjeros, entre ellos representantes de México, sobre vías para llevar petróleo a Cuba en medio de la crisis energética de la Isla y de las sanciones impuestas por la Administración de Donald Trump.
Sus declaraciones, realizadas durante un acto en Seattle tras una visita congresional a La Habana, fueron cuestionadas por la Casa Blanca, dirigentes republicanos y usuarios en redes sociales.
“Estuve en conversaciones con los embajadores de México y de algunos otros lugares, y sé que otros países de América Latina están tratando de averiguar cómo llevar petróleo allí [Cuba]. Pero es una crisis más allá de la imaginación”, dijo Jayapal, según el video del acto reproducido por Mediaite. La legisladora añadió que, desde enero, solo un tanquero ruso había llegado a Cuba y que esa carga alcanzaba “básicamente para 10 a 14 días de las necesidades de petróleo de Cuba”.
La reacción más dura llegó desde la Casa Blanca. La portavoz Olivia Wales dijo a Fox News Digital que “los demócratas siguen mostrando a los estadounidenses quiénes son realmente: el partido ‘Estados Unidos al último’, que toma margaritas con terroristas, aboga por criminales extranjeros ilegales y socava a Estados Unidos para ayudar a un régimen comunista fallido”.
Wales agregó que “las acciones de Pramila Jayapal son vergonzosas viniendo de una congresista en funciones que claramente sufre de [síndrome de trastorno por Trump]”.
Jayapal respondió en X a las críticas con una defensa directa de sus contactos diplomáticos: “Noticia de última hora: los miembros del Congreso se reúnen con embajadores de otros países todos los días. Ese es literalmente nuestro derecho y nuestra responsabilidad”. La congresista también ha sostenido que su viaje formó parte de su trabajo para evaluar el impacto de la política exterior estadounidense en los países donde se aplica.
En los últimos meses, Washington ha recrudecido sus sanciones contra el régimen cubano. El 29 de enero, Trump firmó una orden ejecutiva que permite imponer aranceles adicionales a productos importados desde países que “directa o indirectamente venden o de otra forma proporcionan petróleo a Cuba”. La orden define como suministro indirecto la venta o provisión de petróleo a través de intermediarios o terceros países, con conocimiento de que ese combustible puede llegar a la Isla.
Más adelante, este 1 de mayo, Trump firmó otra orden ejecutiva que amplía las sanciones contra Cuba, incluidas restricciones contra personas o entidades que operen en sectores como energía, defensa, metales y minería, servicios financieros y seguridad. La Casa Blanca dijo que la medida busca sancionar a personas, entidades o afiliados que apoyen el aparato de seguridad del régimen cubano, estén involucrados en corrupción o violaciones graves de derechos humanos, o actúen como funcionarios, agentes o apoyos materiales del Gobierno cubano.
En su intervención en Seattle, Jayapal vinculó esas medidas con la crisis energética cubana y volvió a usar una expresión que ya había empleado tras su visita a la Isla: “He llamado a estas sanciones un bombardeo económico de la infraestructura de Cuba. Es ilegal, es contra la guerra —hemos estado hablando de esto en Irán, obviamente— bombardear la infraestructura de cualquier país. Eso es contra el derecho internacional. Esto es esencialmente hacer lo mismo. Es bombardear la infraestructura de Cuba con sanciones económicas que esencialmente aseguran que la infraestructura colapse”.
La senadora republicana Ashley Moody, de Florida, elevó el tono de las acusaciones durante una entrevista con Maria Bartiromo en Fox Business. “La traición está delineada ahí mismo en nuestra Constitución. No puedes dar ayuda o consuelo a los enemigos. También está en una ley. Ahora, no sé; no se ha usado muy a menudo en la historia de nuestra nación, pero puede haber otros estatutos federales que se apliquen aquí”, dijo Moody, quien sugirió que podrían presentarse quejas éticas contra Jayapal y otros demócratas.
Las acusaciones de traición y las referencias a posibles violaciones legales no han derivado, hasta ahora, en cargos públicos contra Jayapal. Fox News citó al exfiscal federal Andrew McCarthy, quien recordó que la Ley Logan, invocada por algunos críticos para cuestionar conversaciones no autorizadas con gobiernos extranjeros, nunca ha producido una condena y solo ha sido utilizada de forma excepcional. “Nunca ha habido una condena en virtud de ella; de hecho, solo ha habido dos acusaciones, la última hace unos 174 años”, dijo McCarthy.
Jayapal viajó a Cuba a comienzos de abril junto al representante demócrata Jonathan Jackson, de Illinois. Al concluir la visita, ambos dijeron que habían escuchado a “familias, líderes religiosos, emprendedores, organizaciones de la sociedad civil, el Gobierno cubano, embajadores latinoamericanos y africanos, organizaciones de ayuda humanitaria y cubanos de todo el espectro político, incluidos disidentes”. En esa declaración conjunta afirmaron que las restricciones de EE.UU. al combustible constituían un “castigo colectivo cruel” y pidieron negociaciones entre Washington y La Habana.
Jayapal y Jackson se reunieron con Miguel Díaz-Canel, legisladores cubanos y altos funcionarios del Ministerio de Relaciones Exteriores. Ambos representantes visitaron unidades hospitalarias en La Habana y defendieron un cambio de política hacia el régimen de la Isla.










