Así están estafando en Cuba

Ancianos despojados, alimentos adulterados y fraudes de toda clase retratan una sociedad donde la crisis y la impunidad han convertido la estafa en un modo de supervivencia.
casas pobres en cuba>
Pobreza en Cuba (Foto: Cubanet)

LA HABANA.- Tocaron a la puerta. Abrió. Se identificaron como encuestadores, con gafetes y tarjetas del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social, y Maritza terminó dándoles el pin de su tarjeta del Banco Metropolitano. Así de convincentes fueron los estafadores —una mujer y un hombre, jóvenes y “sin caras de bandidos”, dice la víctima—  y así de “boba se comportó”, según sus propias palabras.

Pero resulta que Maritza es una anciana de 84 años, y ya en esa cuadra de la barriada de Luyanó otras dos personas de la tercera edad habían caído en la trampa de los mismos sujetos. Algún empleado del banco —o de alguna otra institución estatal— donde suelen cobrar la jubilación les habría facilitado sus nombres, direcciones, números de identificación y de tarjetas bancarias.

“Lo único que necesitaban era el pin, todo lo demás lo tenían en un listado que decía Banco Metropolitano. Parecía todo muy normal pero me enredaron”, dice la anciana, que ahora vive en un infierno de trámites porque su cuenta quedó vacía. Algo que igual le hace sospechar de que la estafa debió tener su origen en el mismo Banco Metropolitano, puesto que ella llevaba meses intentando cobrar tres pensiones atrasadas por las inmensas colas en los bancos y en el único cajero automático que funciona en el municipio de 10 de Octubre, aunque la mayoría de las veces no tiene efectivo.

“Esa gente vació la cuenta el mismo día, y yo llevaba meses intentando sacar al menos cinco mil pesos, lo máximo que están dando, cuando te pones de suerte”, dice Maritza, que ahora depende de las ayudas que recibe de vecinos y amigos para sobrevivir.

Aunque insiste en que fue demasiado ingenua y que hasta se lo merecía porque debió ser más desconfiada y creer más en los que dicen que “la calle está muy mala”, en realidad hoy en Cuba cualquiera, por muy listo que sea o pretenda ser, puede convertirse en víctima de los delincuentes. En tanto estafas, fraudes y corrupción se han convertido en el modo de vida de numerosas personas no solo por un asunto de falta de escrúpulos morales, y ausencia de empatía en determinados sujetos, que sin dudas son ingredientes principales de todo engaño y acto criminal, sino por los altos niveles de miseria material y humana que padece la sociedad cubana desde hace décadas, y ahora con la crisis que atraviesa el país se han exacerbado.

Desde Santiago de las Vegas, Manuel López, propietario de un camión de alquiler que transporta cargas por toda la Isla, nos cuenta cómo terminó, sin saberlo, comiendo hamburguesas que su vecino y amigo de toda la vida elaboraba con carne de perros y gatos.

“Yo hasta ese día creí que me las sabía todas. Que nadie me podía engañar. Un tipo con el que nos criamos en el barrio y nos vendía a nosotros mismos croquetas y hamburguesas de perro y gato”, nos dice, a la vez que escupe con asco al recordar las veces que consumió aquello que ahora sospecha pudieran ser las mismas mascotas que desaparecían en la cuadra, sacrificadas y enterradas en un patio trasero que colinda con las viviendas de muchos de los que consumían el producto de semejante horror.

“Uno piensa que es inmune al delincuente porque tiene calle, se cuida del extraño, no come nada por ahí sabiendo como está la cosa pero es que la miseria está por todos lados, y como esto es un sálvese el que pueda la gente no entiende con nadie. ¡Cuba hoy es una selva!”, exclama Manuel luego de referirse a cómo, a pesar de lo sucedido, solo dos de los afectados, él y otro vecino, fueron a denunciar y hasta ofrecieron pruebas del crimen, pero la policía “se limpió el pecho con una multa. «Es que el tipo es cuñado de un policía de la misma unidad (de Santiago de las Vegas)”, asegura, y además nos ofrece su versión sobre por qué los demás afectados decidieron no denunciar.

“Gente que incluso le daba de comer eso a sus hijos no quisieron ir a la policía”, comenta con evidente enojo. “Es que aquí en este barrio el que no vive de vender carne de perro sobrevive con cualquier otro tipo de estafa. Hacen pinturas con tierra, rellenan pomos de perfume con ambientador y agua, y como te digo en este barrio igual te digo de todos por ahí para allá. Yo recorro la Isla de un extremo a otro casi todos los meses y lo que uno se encuentra es de película de horror, y aún así terminé comiendo perro, gato y quién sabe todo lo que metía ese tipo en las hamburguesas”, se pregunta entre muecas de repulsión.

Las dos anécdotas anteriores las escuché directamente de las víctimas este fin de semana mientras les hacía una visita. También en menos de una semana me han llegado vía WhatsApp más de diez alertas de amigos residentes en Cuba sobre estafas que se estarían practicando ahora mismo con las transferencia de dinero, con la venta de equipos electrodomésticos, de pasajes aéreos al extranjero, con la tramitación de visas, la venta de casas, de motos, de autos, con la instalación de kits solares con pagos vía Zeller o en los Estados Unidos, y hasta con la importación de combustible desde ese país, así como se ha hecho con el cemento, las remesas o la paquetería, que a través de Correos de Cuba normalmente los envíos llegan abiertos, rotos, cambiados, trucados.

Esta semana, además, me contaron de dos vecinos con problemas médicos graves a los que vendieron en el mercado negro medicamentos en mal estado y adulterados, lo que repercutió en el agravamiento de sus dolencias. Igual supe de personas que, debido a la prolongada falta de agua que está padeciendo todo el país, terminaron adquiriendo por más de 50 mil pesos pipas de un líquido sucio casi podrido quizás extraído de presas o depósitos de aguas de desecho industrial.

Todas esas noticias y rumores —que en Cuba casi siempre estos últimos contienen más veracidad que lo recibido por los medios oficiales disfrazado de “información”—bien pudieran llenar páginas e inventarios de las estafas y estafadores que proliferan en las calles cubanas por estos días. A fin de cuentas de engaños peores hemos vivido durante más de medio siglo, y los más peligrosos criminales son los que, desde el poder político, con su incompetencia o su indiferencia, han creado todas las condiciones para que los delincuentes puedan campear con total impunidad.

Biografía del autor:

ARTÍCULO DE OPINIÓN Las opiniones expresadas en este artículo son de exclusiva responsabilidad de quien las emite y no necesariamente representan la opinión de CubaNet.

Sigue nuestro canal de WhatsApp. Recibe la información de CubaNet en tu celular a través de Telegram.