Feria del Libro: ¿para el pueblo o para los nuevos ricos?

Colecciones importadas como la de Harry Potter alcanzaban los 85.000 CUP.
feria del libro, La Habana
Feria del Libro de La Habana. (Foto del autor)

LA HABANA, Cuba.- Concluyó la 34.ª Feria Internacional del Libro en La Habana, celebrada del 10 al 16 de agosto, y dedicada a Rusia. Esta vez contó con nuevas sedes en la ciudad; la principal estuvo en la Estación Cultural de Línea y 18 en El Vedado. Por estar en un sitio más céntrico que el tradicional complejo Morro-Cabaña, el acceso fue algo más fácil.

No obstante, por la falta de transporte solo pude asistir dos días a la sede central. Además, no conocía la información sobre eventos como conferencias, presentaciones de libros y otras actividades, debido a la carencia casi total de electricidad.

En mis visitas a la sede central recorrí todos los stands. Había unos 20 con libros publicados en el exterior y artículos de papelería, útiles escolares y afiches, entre otros. El resto de los quioscos eran para las editoriales de nuestro país, la carpa de la Gran Librería y muy escasos puntos de venta de comestibles.

Feria del Libro 2026. (Foto del autor)

El primer aspecto que llamó muchísimo mi atención fue la abismal diferencia de precios entre la mercancía extranjera y la nacional. La mayoría de los libros impresos en Cuba, procedentes de ediciones anteriores, mantenían precios bastante módicos teniendo en cuenta las circunstancias actuales. Costaban alrededor de 50 pesos cada uno. Otros con una rebaja de precio por ley de antigüedad en su edición estaban entre 4 y 11 pesos. La variedad no era significativa, pero eran asequibles para el bolsillo de buena parte de los cubanos.

El contraste estuvo en los textos de importación, cuyo costo era inaudito. Como ejemplo, citaré tres títulos: El príncipe, de Nicolás Maquiavelo; 16.000 pesos cubanos. Los siete volúmenes de la serie de Harry Potter; 85.000 CUP, y un pequeño cuaderno de pocas páginas casi sin texto con figuritas de Barbie, 2.000 CUP. Además, la mayoría de los títulos importados eran para niños. Los otros artículos también oscilaban entre los 100 y los 1.000 pesos.

Al comentarle estos precios a un vecino, me dijo: “85.000 pesos es el valor que tiene mi apartamento según la tasación del Estado”, por tanto, siete libros valen lo mismo que una casa.

Una excepción fue el stand del proyecto cultural La Manigua, gestionado por la hija de Juan Padrón, creador del personaje Elpidio Valdés. El proyecto está ubicado en la calle 35 e/ 2 y Paseo, en El Vedado. Ellos comercializaron sus libros editados en el exterior, muchos de autores de renombre y con una impresión de gran calidad, a precios más razonables que los de aquellos stands que representaban a los vendedores internacionales. Oscilaban entre 500 y 1.500 pesos la mayoría.

También llamó mi atención la posible coincidencia de la fecha escogida para el evento con la celebración por el centenario del natalicio de Fidel Castro. Vi varios títulos dedicados a exaltar su figura. En un stand me regalaron un plegable impreso en papel de calidad con fotografías llamado “Mi foto con Fidel”, como parte de la gran propaganda que realizaron dentro del programa. A esto se sumó la venta, al insólito precio de 300 pesos, de las obras de Raúl Castro en nueve volúmenes.

Foto del autor.

Yo, que he participado en este evento, tanto por razones laborales como en calidad de asistente, desde sus inicios en Pabexpo pues durante muchos años fui trabajador en el comercio del libro, aseguro que la asistencia de público esta vez fue mucho menor que en otras ocasiones.

Cabe, finalmente, una pregunta: ¿Para quién se hace una Feria del Libro con precios exorbitantes? Si bien es cierto que aquellos textos de producción nacional tuvieron valores conservadores, los libros más solicitados son siempre los que no se publican en el país.

¿Quiénes tuvieron acceso a esos libros? Un reducido número de lectores que aprecian otras literaturas, desean poseerlas, tienen capital para adquirirlos y pudieron comprar una buena cantidad de ejemplares.

En conclusión, la Feria estuvo dedicada en realidad a los nuevos ricos cubanos.

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