MADRID, España.- Al menos 95 personas han muerto y más de 400 continúan desaparecidas tras la devastadora riada que este miércoles arrasó varias localidades del norte de Nepal, cerca de la frontera con el Tíbet, según los balances más recientes de las autoridades nepalíes.
La Policía de Nepal informó que los equipos de rescate habían recuperado 95 cadáveres hasta la tarde de este miércoles. Por su parte, la Junta de Turismo de Nepal elevó a 403 el número de personas cuyo paradero se desconoce, entre ellas 341 ciudadanos extranjeros y 62 nepalíes.
La lista de desaparecidos incluye a 133 indios, 47 estadounidenses, 34 australianos, 33 británicos, 24 canadienses, 2 españoles y ciudadanos de una veintena de países.
Buena parte de los extranjeros se encontraba en la región de Rasuwa como parte de viajes y peregrinaciones hacia el monte Kailash y el lago Mansarovar, en el Tíbet, lugares sagrados para varias religiones asiáticas.
La crecida golpeó alrededor de las nueve de la mañana, hora local, y descendió violentamente por la cuenca del río Bhote Koshi. Las localidades de Timure, Rasuwagadhi y Syabrubesi se encuentran entre las zonas más castigadas.
La corriente de agua, rocas y lodo arrastró viviendas, vehículos, carreteras e instalaciones hidroeléctricas. El desastre también destruyó puentes y dejó amplias zonas incomunicadas.
Las labores de rescate se desarrollan en condiciones especialmente difíciles. El nivel elevado de los ríos y la destrucción de las vías de acceso han impedido que algunos helicópteros puedan aterrizar en las áreas más afectadas.
Las autoridades todavía investigan qué desencadenó la catástrofe. Un análisis preliminar de imágenes satelitales realizado por la Autoridad Nacional de Reducción y Gestión del Riesgo de Desastres de Nepal apunta a que un desprendimiento de nieve y rocas generó una enorme corriente de escombros en el río Lhende, afluente del Bhote Koshi, a unos 20 kilómetros del paso fronterizo de Rasuwagadhi.
Minutos antes del desastre, el Centro Alemán de Investigación de Geociencias registró en la zona un terremoto de magnitud 4,4. Aunque las autoridades nepalíes manejan la posibilidad de que el sismo estuviera relacionado con la avalancha, hasta ahora no se ha establecido de manera concluyente una relación causal.
Las labores de rescate se desarrollan en condiciones especialmente difíciles. El nivel elevado de los ríos y la destrucción de las vías de acceso han impedido que algunos helicópteros puedan aterrizar en las áreas más afectadas.
Además, expertos han advertido de que permanece un bloqueo aguas arriba que podría generar una segunda crecida. Las autoridades han pedido a los habitantes de las zonas próximas a los ríos Bhote Koshi y Trishuli que abandonen las riberas y se trasladen a terrenos más elevados.
La emergencia se extiende también al otro lado de la frontera. Las autoridades chinas reportaron graves daños en el puerto terrestre de Gyirong, en el Tíbet, donde quedaron cortadas carreteras, comunicaciones y redes eléctricas. Pekín desplegó cientos de rescatistas y equipos especializados, aunque hasta el momento no ha divulgado un balance definitivo de víctimas en territorio chino.
La magnitud final de la tragedia continúa siendo incierta debido al elevado número de desaparecidos y a las dificultades para acceder a algunas de las zonas devastadas.









