“Si voy para Cuba, dejo de ser persona”: atleta relata cómo escapó de su delegación en Santo Domingo

El joven denunció vigilancia, alimentación insuficiente y salarios precarios, y aseguró que teme represalias si regresa a Cuba.
Moisés David Torres Puig
Moisés David Torres Puig (Captura de video: Esto no es radio - YouTube)

MIAMI, Estados Unidos ― El portero cubano de hockey sobre césped Moisés David Torres Puig, de 21 años, relató cómo abandonó la delegación oficial que asistió a los XXV Juegos Centroamericanos y del Caribe Santo Domingo 2026 y describió las condiciones de vigilancia, precariedad alimentaria y aislamiento familiar que, según dijo, lo llevaron a permanecer en República Dominicana.

“Si ahora mismo yo voy para Cuba, yo dejo de ser persona completamente”, afirmó en una entrevista difundida este 24 de agosto por el programa dominicano Esto no es radio.

Torres Puig, natural de Las Tunas y segundo portero de la selección masculina cubana, fue el primer integrante de la delegación de la Isla que abandonó el grupo durante los Juegos. Lo hizo el 24 de julio, horas antes de la ceremonia inaugural. Un mes después explicó que había comenzado a preparar su salida en 2025, tras conocer por WhatsApp a una persona residente en República Dominicana que le ofreció alojamiento, pese a que nunca se habían visto personalmente.

El deportista contó que aprovechó un partido amistoso entre las selecciones femeninas de hockey sobre césped de Cuba y República Dominicana. Su contacto se sentó lejos de él en las gradas para evitar sospechas, mientras Torres Puig utilizó como pretexto un golpe recibido durante el entrenamiento para pedir hielo y acercarse a una zona desde la que pudiera salir. Cuando solicitó permiso para desechar el hielo, se apartó de la delegación.

Una vez fuera del control inmediato de los responsables cubanos, Torres Puig y la persona que lo ayudó intercambiaron ropa. El joven se puso un abrigo y un pantalón, se cubrió la cabeza y salió caminando del lugar. En un audio divulgado el mismo día de su fuga agregó que continuaron hasta que llegó un vehículo solicitado mediante Uber.

Después de escapar, integrantes del hockey femenino dominicano le advirtieron por mensajes que intentaban localizarlo y le recomendaron desconectarse. Torres Puig aseguró que esas personas le hablaron de gestiones de la Dirección Central de Investigación de la Policía Nacional dominicana para ubicarlo, aunque aclaró que no tuvo conocimiento directo de una operación de las autoridades de ese país contra él.

El joven manifestó su temor a ser encarcelado hasta ocho años si regresaba a Cuba.

Torres Puig atribuyó su decisión, además, a las condiciones económicas en las que vivía como deportista. Según su testimonio, recibía 3.500 pesos cubanos, mientras una comida podía costar entre 1.000 y 2.000. También sostuvo que algunos días no había desayuno y que las raciones proporcionadas no bastaban para compensar el gasto calórico de los entrenamientos.

El portero entrenaba de 9:00 a 11:00 de la mañana y de 2:00 a 4:00 de la tarde. Vivía albergado en La Habana junto a otros deportistas —24 personas distribuidas en dos habitaciones, según describió— y el viaje hasta su provincia natal podía extenderse unas 14 horas. Solo veía a su familia durante las vacaciones de julio y agosto y en diciembre.

El deportista practicaba hockey desde los 12 años y cursaba el cuarto año de la carrera de Cultura Física o Educación Física, estudios que decidió interrumpir para quedarse en República Dominicana. En la entrevista expresó su intención de volver a la universidad, aunque señaló que por el momento debía mantenerse tranquilo y había limitado el contacto con sus familiares en Cuba por temor a posibles represalias contra ellos.

Torres Puig aseguró también que un miembro de la Seguridad del Estado viajó con el equipo desde Cuba y se presentó como responsable de vigilar a sus integrantes. El atleta dijo que los encargados del control observaban el comportamiento y el nerviosismo de los jugadores, y que, a diferencia de otras delegaciones, los cubanos no podían salir libremente de la villa.

El portero afirmó haber visto antes de su fuga a un cubano vestido con uniforme de Puerto Rico. Su testimonio coincide con una investigación de Diario Libre, que documentó la presencia de agentes cubanos en instalaciones de los Juegos y el empleo de uniformes correspondientes a otras delegaciones. De acuerdo con el periódico dominicano, militares locales detectaron a varios de esos agentes mientras perseguían a deportistas cubanos, comprobaron que no estaban acreditados para realizar esas labores y los retiraron de los recintos.

Torres Puig denunció que los responsables cubanos recogieron los pasaportes de los atletas después de que estos pasaran el control migratorio dominicano. Al momento de la entrevista, el joven carecía del documento original y conservaba únicamente fotografías. Diario Libre informó que pudo confirmar mediante documentos la retención de los pasaportes de integrantes de la delegación cubana.

Al término de los Juegos, cinco deportistas cubanos habían abandonado sus equipos: Torres Puig; la remera Leah Daniella Almeida; el softbolista Yasmani Evelio Álvarez Peraza; y los esgrimistas Hershey Daniela de la Cruz y Adán Isbel Núñez Pina. Cuba había enviado a Santo Domingo una delegación de 504 atletas.

Los incidentes ocurrieron antes de que el Gobierno dominicano solicitara, el 13 de agosto, el retiro de nueve integrantes de la misión diplomática cubana y sus familiares. La Cancillería concedió siete días para su salida y anunció que no revelaría las razones de la medida. Las autoridades dominicanas no han vinculado oficialmente esa decisión con la vigilancia sobre los deportistas, mientras La Habana negó irregularidades y atribuyó el retiro de sus funcionarios a presiones de Estados Unidos.

Hasta el 19 de agosto, los cinco atletas permanecían en República Dominicana. Dos habían comenzado su registro ante la Oficina Nacional para los Refugiados y los otros tres esperaban iniciar el procedimiento, aunque no se divulgaron sus identidades por razones de seguridad. La Asociación Cubana en la República Dominicana les ofreció asesoría jurídica y apoyo logístico mientras intentan regularizar su situación, incorporarse al mercado laboral y retomar sus carreras deportivas.

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