De este modo vemos aparecer en la imago lezamiana de Orígenes los entrecruzamientos epistolarios de José Rodríguez Feo, codirector de la revista, quien había regresado a La Habana recién graduado de Harvard, hacia 1943, cuando ya estaban echadas las bases de un movimiento al que contribuyó eficazmente, no sólo con su solvencia económica que fue decisiva durante diez años, sino como crítico atinado, traductor de textos agradecibles (nada menos que 26 en 35 números) y diligente corresponsal de firmas ilustres. Sus aportes personales en Orígenes fueron discretos y constructivos. A él se debió, nada menos, la entrada en sus páginas, en un discurso poético y crítico, de egregios exponentes de la otra América, la anglosajona, sin la menor sombra de neocolonialismo, con la naturalidad de una fraterna participación en nuestra propia aventura.
Cintio Vitier: “Fragmento de ‘La aventura de Orígenes’”
Tomado de ‘La Gaceta de Cuba’, no. 1, enero-febrero, 1994, p. 11.
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