Grasa para cocinar: los precios por las nubes

La escasez de aceite y grasa para cocinar dispara los precios en Cuba, donde conseguir un litro puede costar miles de pesos.
Personas comprando grasa de cerdo en Cuba
Personas comprando grasa de cerdo en Cuba (Foto-Archivo)

Llegué a casa de un familiar habanero y me dijo: “No sé cómo vamos a cocinar hoy, pues no hay una gota de aceite aquí, ni dónde comprarlo, ni en divisas”.

Por estos días, cuando aparece el aceite para cocinar, puede costar 5.000 pesos o más.

Salí a recorrer varios establecimientos comerciales cercanos a mi domicilio y no encontré aceite. Cuando pregunté a los vecinos sobre algún lugar en el cual pudiera adquirirse el aceite, me respondían que no sabían, que estaban en lo mismo que yo, buscando.

Una solución fue adquirir manteca a través de pedazos de cerdo. El precio ronda los 1.400 pesos la libra, que rinde si acaso la mitad de grasa. Pagué por 5 libras 7.000 pesos.

Una persona se acercó a nuestro hogar y propuso un litro de aceite en 3.800 pesos, casi una oferta especial, que también compramos. Después hallamos manteca elaborada en paquetes de una libra a 1.700 pesos. El total importó 14.200 pesos, equivalente a un salario mensual elevado de un trabajador cubano.

A las pésimas condiciones de vida por falta de electricidad y agua en las viviendas sumamos un nuevo inconveniente, pues la mayoría de los alimentos necesitan grasa para cocinarlos.

A principios de julio, encontré por casualidad en la Plaza Carlos III aceite a 2,40 dólares y compré cuatro litros para el mes.

Ese día, por delante en la cola, había un grupo de personas que evidentemente se dedican a revender el aceite y adquirieron varias cajas del producto. Pero mi sorpresa alcanzó el máximo cuando vi que uno de estos negociantes compraba grandes cantidades, al por mayor. ¿Hacia qué lugar se destinaba una mercancía que debía ser comercializada al por menor?

Algunos comentarios escuchados al azar dicen que el aceite también sirve de combustible para motores de petróleo. No puedo asegurar esta versión, pues carezco de información, pero, de ser cierta, tal vez justifique la desaparición del aceite.

En estos últimos tiempos han llegado al país donaciones de varios países. Entre los productos donados está el necesitado aceite comestible. ¿Hacia dónde se dirigió? Muchos dicen que es vendido en las tiendas en divisa, cuando supuestamente debería llegar a través de las bodegas y ser entregado gratis o, al menos, vendido en moneda nacional.

A mis 79 años, recuerdo que en mi casa el aceite usado para ensaladas era de oliva. Mi madre prefería uno de la empresa española Sensat, pero había otros como el Carbonell. De producción nacional estaba El Cocinero, elaborado con semillas de girasol.

La preferencia de las amas de casa era la manteca de cerdo. Era muy popular la marca La Conchita, que promocionaban con el lema “Purita de Chicharrón”. También se compraba en las carnicerías la empella para sacarle manteca.

Cada vez hay más dificultades para la subsistencia diaria. Ahora no solamente es que no tengo con qué cocinar, sino también cómo voy a cocinar, porque falta el fluido eléctrico, el gas licuado, el carbón y ahora también el aceite, que cuando aparece es con precios cada vez mayores.

No hay ninguna noticia oficial del Gobierno que explique qué solución dará a esta escasez, que agrava el malestar de la población y ocasionará que haya más cacerolazos.

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