MIAMI, Estados Unidos. – Nicolás Maduro y Cilia Flores formalizaron este lunes la contratación de dos abogados penalistas en Estados Unidos para representarlos en el proceso que se tramita en el Tribunal Federal del Distrito Sur de Nueva York, en Manhattan.
De acuerdo con notificaciones presentadas en el expediente, Maduro será defendido por Barry Pollack, abogado con base en Washington conocido por haber representado durante años al fundador de WikiLeaks, Julian Assange, mientras que Flores estará representada por el abogado texano Mark Donnelly, quien solicitó autorización para litigar el caso en Nueva York.
Las comparecencias se producen antes de una primera audiencia fijada para el mediodía en Nueva York, según reportes de prensa que citan el registro del tribunal y el calendario del caso.
En el caso de Maduro, Pollack presentó una “notificación de comparecencia” como su abogado defensor en el Tribunal Federal del Distrito Sur de Nueva York, un paso procesal que deja constancia oficial de quién asumirá su representación ante la corte. Medios especializados en información judicial y financiera identificaron a Pollack como un litigante penal con trayectoria en casos sensibles y de alto perfil.
Pollack es socio del bufete Harris St. Laurent & Wechsler LLP y su perfil profesional público lo describe como un abogado de juicios con larga experiencia en defensa penal. En su biografía se destaca, entre otros puntos, su rol como abogado de Assange y su participación en la negociación del acuerdo que desembocó en la liberación del fundador de WikiLeaks.
La representación de Cilia Flores quedó a cargo de Mark Donnelly, abogado radicado en Texas. Según ABC News, Donnelly figura como su abogado en una notificación presentada este lunes ante el tribunal, y el mismo reporte indica que solicitó admisión pro hac vice para poder actuar en Nueva York (un trámite habitual cuando un abogado está habilitado en otro estado).
El perfil profesional de Donnelly publicado por su firma, Parker Sanchez & Donnelly, señala que trabajó 12 años en el Departamento de Justicia (DOJ, por sus siglas en inglés). Allí, según esa biografía, fue asesor principal del fiscal federal para el Distrito Sur de Texas y dirigió durante más de dos años la división de fraudes de esa oficina, con investigaciones y litigios vinculados a delitos financieros y otros asuntos de “cuello blanco”.
En términos prácticos, el aterrizaje de Pollack y Donnelly en el expediente sugiere que Maduro y Flores se preparan para una defensa técnica desde el arranque del proceso, en un tribunal —el SDNY— que suele concentrar causas federales de enorme visibilidad política y mediática.
La primera audiencia, como ocurre en este tipo de casos, funciona como el punto de partida formal: es cuando se registra la comparecencia de los acusados ante un juez, se confirma su representación legal y se ordenan o discuten pasos procesales inmediatos.








