Periodista argentina que viajó a Cuba como turista: “El régimen está peleado con la verdad y la realidad”

Carolina Amoroso aseguró que incluso cubanos identificados con la Revolución consideran insostenible la situación del país y reclaman cambios políticos.
Presentación del documental 'Cuba, la isla que se apaga' (Captura de video: @Gbastidas - X)

MIAMI, Estados Unidos ― La periodista argentina Carolina Amoroso, quien entró a Cuba con visado turístico para filmar un documental sin la vigilancia de las autoridades, afirmó que el régimen está “peleado con la verdad” y sostuvo que el discurso de Miguel Díaz-Canel sobre un pueblo dispuesto a resistir “no coincide en nada” con lo que encontró durante su recorrido por La Habana. 

“[Lo interpreto] como parte de la terquedad de un régimen que esencialmente está peleado con la verdad y está peleado con la realidad. Pero probablemente también como parte de la terquedad que es producto de no padecer en carne propia la realidad cubana”, dijo Amoroso en el programa Encuentro virtual con Gloria Ordaz, de Telemundo 51, al ser interrogada sobre las recientes declaraciones del gobernante cubano.

Amoroso viajó a la Isla a fines de marzo junto con el camarógrafo Juan Pablo Cháves y permaneció allí durante una semana para realizar Cuba, la isla que se apaga, producido para TN y su plataforma Aura. “Nosotros entramos con un visado turístico”, explicó. La estrategia, agregó, les permitió registrar la situación del país sin la supervisión del régimen.

La reportera resumió lo observado como “una población reducida a sobrevivir”. Según relató, entrevistó a jóvenes, ancianos y familias con niños, pero no recuerda que alguno le dijera que podía hacer “una buena comida más de una vez al día”. También encontró personas para quienes acudir a sus empleos había dejado de ser una decisión racional, debido al costo del transporte en comparación con los salarios.

Entre quienes todavía conservaban sus puestos de trabajo, dijo, algunos gastaban tanto en trasladarse que ya no tenía sentido presentarse en los centros laborales. Otros subsistían mediante lo que en Cuba se conoce como “el invento”: comprar a menor precio o incluso robarlo de su trabajo para revenderlo, en ocasiones desde el portal de sus viviendas.

Amoroso rechazó que la voluntad de resistencia proclamada por Díaz-Canel refleje el sentir de los cubanos que entrevistó. “No coincide en nada”, respondió. Precisó que esa contradicción no se limitaba a los opositores, sino que incluía a personas que se identificaron ante las cámaras como revolucionarias y conservaban una visión favorable de los primeros años del castrismo.

“Incluso aquellos que todavía conservan cierta visión romántica de un pasado lejano, lejanísimo, creen que este presente es insostenible”, afirmó. La periodista recordó a un entrevistado que se definió como revolucionario, pero reconoció ante la cámara: “Quiero decir la verdad, esto no se sostiene más”. Según Amoroso, incluso los cubanos más identificados con el castrismo quieren que se celebren elecciones.

El documental muestra calles cubiertas de basura, edificios deteriorados, apagones prolongados, farmacias con estantes vacíos y familias que apenas consiguen alimentos. En una de las viviendas visitadas, un hombre que vivía con sus padres —de 88 y 76 años— afirmó que la vida en Cuba había pasado de difícil a imposible, pese a que su padre había luchado por la Revolución.

Otra entrevistada, de 66 años, llevaba cinco años con un dolor en la rodilla provocado por una caída y no encontraba solución médica. “Que cambie todo esto y que podamos estar como las personas”, pidió antes de quebrarse frente a la cámara. El trabajo también documentó cómo los apagones obligaban a comprar los alimentos diariamente para impedir que se echaran a perder.

La producción registró además viviendas sin agua, personas abasteciéndose mediante camiones cisterna, transporte público casi inexistente, hoteles cerrados y restaurantes vacíos. Amoroso describió recorridos nocturnos por barrios de La Habana convertidos en una “ciudad fantasma”, apenas iluminada por viviendas o establecimientos provistos de generadores.

La pasada semana, se hizo pública una entrevista concedida por Díaz-Canel a la periodista brasileña Mônica Bergamo, de Folha de S.Paulo, en la cual el gobernante negó que Cuba estuviera al borde del colapso, atribuyó la crisis principalmente a las sanciones de Estados Unidos y aseguró que el país no tenía “otra alternativa que resistir”. También afirmó que la mayoría de los revolucionarios estaba dispuesta “a dar la vida por la Revolución”.

Bergamo trasladó a Díaz-Canel los reclamos que escuchó entre cubanos sobre la burocracia, la lentitud gubernamental y un “bloqueo interno”. El gobernante admitió errores, pero insistió en que el embargo estadounidense era la causa determinante de la crisis y sostuvo que, sin esas restricciones, el país tendría combustible y no sufriría apagones.

Amoroso cuestionó esa posición desde su experiencia en la Isla. “Nadie podría obstinarse en un sistema que ha probado ser obsoleto si padeciera en carne propia las penurias que yo vi padecer a los cubanos que entrevisté”, declaró. También advirtió, al referirse a las maniobras dilatorias de los regímenes de Cuba y Venezuela, que “estos regímenes son especialistas en ganar tiempo”.

La periodista había explicado durante una presentación del documental en la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires que decidió entrar como turista debido a “la burocracia de esperar un visado” y al riesgo de terminar realizando “una cobertura supervisada”. Tras abandonar Cuba, dijo haber regresado “con mucho dolor por lo que están viviendo” sus habitantes.

Amoroso aclaró entonces que el título Cuba, la isla que se apaga alude tanto a los cortes eléctricos como al deterioro económico y social, pero quiso distinguir esa situación de las expectativas de los cubanos: “No se apaga la esperanza de su gente”.

CUBA, LA ISLA QUE SE APAGA

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