MIAMI, Estados Unidos — El embajador Jeff Bartos, representante de Estados Unidos para la Gestión y la Reforma de la ONU, acusó al Gobierno cubano de intentar eludir su responsabilidad por la crisis económica y de continuar destinando recursos a instalaciones turísticas de lujo, durante una intervención adicional ante el Consejo de Seguridad el 26 de agosto en Nueva York.
“Las indignantes acusaciones de Cuba son un intento de desviar la responsabilidad por décadas de corrupción y mala gestión económica. Mientras el pueblo cubano enfrenta escasez, las élites del régimen llevan estilos de vida opulentos, y el Gobierno continúa despilfarrando recursos en complejos turísticos de alta gama y hoteles que permanecen vacíos”, declaró Bartos.
“Informes de prensa indican que el conglomerado de propiedad militar GAESA y sus subsidiarias han acumulado más de 18.000 millones de dólares en cuentas bancarias en el extranjero”, añadió el diplomático.
Bartos habló al final de la reanudación de la 10.213.ª sesión del Consejo de Seguridad, correspondiente al debate abierto “Alimentos bajo fuego: el papel del Consejo de Seguridad en la mitigación de las crisis alimentarias mundiales y locales”.
El debate buscaba examinar la relación entre los conflictos armados y la inseguridad alimentaria, así como posibles medidas del Consejo para impedir el uso del hambre contra la población civil. La representación cubana intervino el 25 de agosto, mientras que Bartos pidió la palabra nuevamente un día después para realizar una declaración adicional.
Durante la jornada inicial, el representante permanente del régimen cubano ante Naciones Unidas, Ernesto Soberón Guzmán, responsabilizó a Estados Unidos por las carencias de la Isla. El funcionario denunció una supuesta “guerra multidimensional”, afirmó que el embargo había sido reforzado hasta “niveles extremos” y sostuvo que las medidas estadounidenses obstaculizaban el acceso de Cuba a combustible, alimentos, medicamentos, fertilizantes, maquinaria e insumos agrícolas, incluidos los adquiridos por el sector privado.
Soberón también calificó la política estadounidense de castigo colectivo y advirtió sobre la posibilidad de una intervención militar directa.
Bartos, por su parte, buscó refutar esa atribución de responsabilidades y trasladó el foco hacia la gestión económica del régimen, los gastos turísticos y las finanzas del conglomerado administrado por las Fuerzas Armadas.
.@AmbUNReform: As the Cuban people are starving, Cuba’s leaders continue to live opulent lifestyles.
— U.S. Mission to the UN (@USUN) August 27, 2026
Press reports indicate that Cuba’s military-owned conglomerate GAESA and its subsidiaries have accumulated more than $18 billion in overseas bank accounts.
Meanwhile, the US… pic.twitter.com/1d84iDz4Ft
El diplomático aseguró además que Washington continúa siendo uno de los principales proveedores de alimentos y medicamentos de Cuba. “Estados Unidos, entretanto, sigue siendo uno de los principales proveedores de alimentos y medicinas de Cuba, incluidos 100 millones de dólares en ayuda humanitaria y aproximadamente 500 millones de dólares en exportaciones agrícolas el año pasado”, afirmó al cerrar su intervención.
Una investigación publicada por el Miami Herald y el Nuevo Herald el 6 de agosto de 2025, basada en más de 20 estados financieros que los diarios presentaron como documentos internos del conglomerado, indica que GAESA tenía cerca de 17.900 millones de dólares en activos corrientes en marzo de 2024 y que unos 14.500 millones estaban depositados en cuentas bancarias vinculadas al grupo.
La cuantía, sin embargo, ha sido cuestionada y no puede comprobarse de manera independiente porque GAESA no publica sus estados financieros y los documentos obtenidos por el Herald no fueron difundidos íntegramente. La economista Emily Morris señaló que la imagen disponible de uno de los balances identifica el peso cubano como unidad de medida y estimó que, si las cantidades fueron convertidas al cambio oficial de 24 pesos por dólar, los activos equivaldrían a unos 746 millones de dólares y los depósitos bancarios a aproximadamente 603 millones.
La Embajada cubana en Reino Unido también rechazó la cifra y afirmó que la investigación había multiplicado por 24 el patrimonio de GAESA.
GAESA administra una extensa red que incluye hoteles de cinco estrellas, el puerto del Mariel, el Banco Financiero Internacional, supermercados, gasolineras y negocios de remesas. Una de sus inversiones más visibles es el hotel Iberostar Selection La Habana, conocido como Torre K, un edificio de 42 plantas terminado en 2025 que permanecía sin operar en mayo de 2026, en medio del desplome del turismo y de una grave crisis energética y alimentaria.
Las cuentas del conglomerado no aparecen desglosadas en el presupuesto estatal y las estimaciones externas sitúan entre el 40% y el 70% la proporción de la economía cubana bajo su influencia.
La excontralora general del régimen cubano, Gladys Bejerano, declaró en 2024 a la agencia española EFE que GAESA no se encontraba bajo la jurisdicción de la institución que ella encabezaba. El régimen defendió públicamente al conglomerado en junio de 2026 y negó las acusaciones de corrupción: “GAESA no es una estructura opaca ni paralela al Estado cubano; por el contrario, ha sido una respuesta cuidadosamente diseñada y de probada eficacia frente al bloqueo económico que históricamente ha intentado asfixiar a la Revolución cubana”.
La ONU ha descrito la situación de la Isla como una emergencia humanitaria creciente. Durante una sesión informativa celebrada el 4 de junio, el coordinador residente Francisco Pichón reportó apagones diarios de entre 20 y 22 horas incluso en La Habana, alrededor de 100.000 pacientes pendientes de operaciones —12.000 de ellos niños—, 2,7 millones de personas afectadas por problemas en el suministro de agua y una disponibilidad de apenas el 30% de los medicamentos esenciales. El plan humanitario de 94 millones de dólares presentado para atender a dos millones de personas solo había recibido entonces unos 31 millones, equivalentes al 33% de lo solicitado.
En aquella misma reunión, el embajador estadounidense ante Naciones Unidas, Mike Waltz, aseguró que su país había proporcionado nueve millones de dólares desde el huracán de octubre de 2025 y ofrecía otros 100 millones para alimentos, productos de higiene y tratamiento de agua, distribuidos mediante la Iglesia católica y otras instituciones.










