Sin maestros ni uniformes suficientes: así comenzará el curso escolar en Cuba

El Gobierno flexibilizará los horarios, la presencialidad y la vestimenta en las escuelas.
Naima Trujillo Barreto, ministra de Educación de Cuba, en conferencia de prensa este jueves (Foto: ACN)

MIAMI, Estados Unidos ― El Gobierno cubano comenzará el curso escolar 2026-2027 el próximo 1 de septiembre con apenas un 73% de cobertura de docentes titulados, una producción de uniformes que solo alcanzó el 12% de la demanda de la enseñanza primaria y un programa de clases sujeto a las condiciones energéticas, alimentarias y de transporte de cada territorio.

La ministra de Educación, Naima Trujillo Barreto, anunció este jueves durante una conferencia de prensa que alrededor de 1,4 millones de niños y adolescentes comenzarán las clases en los niveles de primera infancia, primaria, secundaria y preuniversitario. “El sistema educativo cubano es consciente de las dificultades tremendas de los impactos extraordinarios que para nuestras infancias, niños, adolescentes, tiene la asfixia colectiva que nos han impuesto”, declaró la funcionaria, quien atribuyó la situación al llamado “cerco petrolero” de Estados Unidos.

La cantidad de horas de clase, el funcionamiento de los seminternados, la doble sesión y la frecuencia de la presencialidad dependerán de las posibilidades concretas de cada provincia, municipio e institución. Pese a esas limitaciones, Trujillo defendió la enseñanza presencial como un indicador de “calidad”, después de que durante el curso anterior varios niveles tuvieran que adoptar modalidades semipresenciales.

El Ministerio de Educación también programó una etapa intensiva entre el 1 de septiembre y el 3 de octubre. Durante ese período, las escuelas deberán reforzar contenidos pendientes del curso anterior, evaluar de manera individual las necesidades de cada alumno y prestar atención especial a quienes cambien de nivel educativo.

La falta de maestros constituye uno de los principales problemas. El 73% de cobertura con docentes titulados se completará mediante estudiantes universitarios, profesionales procedentes de sectores como la cultura, la ciencia y la industria, y trabajadores jubilados convocados nuevamente a las aulas. El Gobierno aplicará además la Resolución 10, que permite redistribuir las cargas docentes, pagar trabajo adicional y encargar a un mismo profesor clases en más de una institución.

La situación más crítica se concentra en La Habana. Cerca de 3.000 maestros procedentes de otras provincias regresaron a la capital para incorporarse a sus puestos, de acuerdo con informaciones divulgadas por la Presidencia cubana y la agencia Reuters.

La escasez de uniformes se arrastra desde hace tres cursos y volverá a marcar el comienzo de las clases. Trujillo reconoció que la producción industrial de agosto apenas cubrió el 12% de la demanda de primaria y quedó “un poquito” por debajo de esa cifra en secundaria. “Sin corriente no hay taller que pueda funcionar. Sin combustible, no podemos llevar el tejido de un lugar a otro del país. Sin dinero y sin posibilidades de importación, tampoco entran tejidos”, afirmó.

Las autoridades distribuirán las prendas disponibles en la Empresa Universal y el comercio minorista, entregarán tejidos cortados para que algunas familias confeccionen los uniformes y recurrirán a organizaciones comunitarias para reparar piezas usadas. Las escuelas deberán flexibilizar las exigencias de vestimenta y permitir la asistencia con ropa cómoda, aunque el Ministerio pretende conservar elementos como la pañoleta roja utilizada en primaria.

La alimentación tampoco está garantizada de manera uniforme. El Ministerio aseguró disponer de recursos iniciales para los centros con seminternado e internado, pero reconoció diferencias significativas entre los territorios y afirmó que solo se han priorizado los primeros 15 días del curso. Padres, vecinos, gobiernos locales y empresas estatales y privadas serán convocados para aportar alimentos y otros apoyos.

Las autoridades buscarán además alternativas para trasladar a estudiantes y profesores residentes en lugares alejados. Los centros internos recibirán prioridad alimentaria y deberán reorganizar su funcionamiento para mantener la atención educativa durante los días de mayor escasez de electricidad, combustible o transporte.

En la primera infancia, los círculos y las llamadas casitas infantiles podrán reducir la cantidad de sesiones y días de servicio. El Gobierno prevé concentrar la atención por consejos populares para beneficiar principalmente a hijos de trabajadores vinculados con actividades consideradas imprescindibles.

En la Educación Especial se priorizará el régimen interno de las escuelas para menores con trastornos de conducta, se mantendrán las tres instituciones regionales destinadas a estudiantes con discapacidades físico-motoras y se procurará la mayor presencialidad posible en los centros para alumnos con discapacidad intelectual.

La Educación Técnico-Profesional y las escuelas pedagógicas reorganizarán las asignaturas y acercarán la formación a los perfiles laborales demandados en cada territorio. El plan contempla que los estudiantes realicen actividades laborales remuneradas como complemento de su preparación cuando las autoridades lo consideren conveniente.

Las escuelas también podrán funcionar durante media sesión y completar la jornada con programas alternativos. Organizaciones oficialistas como la Red Juvenil Comunitaria y el Movimiento Mi Barrio por la Patria recibirán tareas que abarcan la contratación de personal para impartir clases, el acompañamiento de menores vulnerables, la realización de repasos, la enseñanza de inglés y la reparación de muebles y materiales escolares.

El curso anterior terminó de manera gradual entre el 15 y el 30 de junio, antes de lo previsto, debido a los problemas de electricidad, transporte y funcionamiento de los centros. Las escuelas no cerraron completamente, pero redujeron la doble sesión, los seminternados y la presencialidad; en la Educación Superior, miles de alumnos fueron enviados de regreso a sus provincias y se adoptaron modalidades semipresenciales y a distancia.

Las universidades, administradas por el Ministerio de Educación Superior, también comenzarán sus actividades en septiembre, con procesos descentralizados, clases organizadas desde los municipios y alternativas no presenciales.

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