MIAMI, Estados Unidos ― Más de 100.000 niños en Cuba no están recibiendo la leche que debería entregárseles todos los días, reconoció Dayana Matech Vilá, vicepresidenta primera del Grupo Empresarial de la Industria Agroalimentaria, durante una emisión del programa estatal Cuadrando la caja dedicada a la producción de alimentos en la Isla.
“No está el 100% de la leche, pero si estuviéramos con el combustible, como estábamos en el último periodo estable, no hubiesen más de 100.000 niños afectados, que es lo que hoy tenemos”, dijo la funcionaria.
Matech Vilá explicó que el problema golpea directamente la canasta familiar normada, en la que las industrias lácteas y cárnicas tienen participación permanente. En el caso de los lácteos, afirmó que la industria debe entregar “todos los días, los 365 días del año” leche fluida a los menores que consumen ese producto, mientras que los niños de cero a un año reciben leche en polvo.
La funcionaria atribuyó la afectación a la falta de combustible para recoger la leche en los campos y trasladarla hasta los puntos de comercio. Según dijo, los primeros meses del año coincidieron con la etapa de menor producción, pero desde mayo comienza la temporada alta, cuando las lluvias favorecen un incremento del ordeño. Aun así, admitió que la industria no tiene combustible suficiente para acopiar el producto.
“En el caso de los municipios, si no generan la leche en el territorio, no consumen los niños, y por eso es esta afectación que tenemos hoy, de más de 100.000 niños que no están recibiendo su leche, como debería ser todos los días”, añadió Matech Vilá.
Como alternativa, la directiva mencionó la adquisición de triciclos eléctricos en algunas empresas, con paneles solares que permitirían mantener la carga y utilizar menos combustible en la distribución, para reservarlo al acopio de leche en zonas rurales. La propia explicación oficial, sin embargo, deja claro que se trata de una respuesta limitada frente a un problema nacional.
La crisis también afecta la leche en polvo, de la que dependen todos los niños de La Habana, según la propia funcionaria. Matech Vilá aseguró que las navieras que normalmente llegaban a Cuba no están arribando y que, aun cuando existe financiamiento para comprar el producto, algunas operaciones no se concretan porque las empresas responden: “No, con ustedes no podemos operar”.
La afectación alcanza además la entrega de carne de res o picadillo para menores. La vicepresidenta primera del Grupo Empresarial de la Industria Agroalimentaria dijo que la crisis energética impide recoger ganado en los campos, trasladarlo a la industria, procesarlo y distribuirlo.
En La Habana, explicó, el suministro de carne o picadillo para niños depende de Villa Clara y Sancti Spíritus, territorios encargados de aportar los animales previstos en el balance nacional. Pero la falta de combustible ha impedido completar la cadena. “Entonces, por eso los niños de la capital tienen esa dificultad que llevan más de dos meses sin recibir el picadillo”, reconoció.
La funcionaria dijo que las autoridades evalúan “otras variantes de producción”, aunque admitió que esas opciones no sustituyen el volumen previsto. La meta, señaló, sería que al menos “les llegue algo a esos niños y puedan tener otra opción de producto para poder consumir”.
Durante el programa, la vocera oficialista Marxlenin Pérez citó el programa económico y social de 2026, según el cual “incrementar la producción nacional con énfasis en los alimentos” es una pieza central para estabilizar el país, garantizar el bienestar de la población y sustituir importaciones. La propia discusión mostró, sin embargo, que el sistema estatal no logra asegurar productos básicos destinados a menores de edad.
El Programa Mundial de Alimentos ha advertido que muchas familias cubanas enfrentan crecientes dificultades para acceder a alimentos y mantener una nutrición adecuada, en un contexto marcado por recesión económica, inflación persistente, escasez de combustible, caída de los recursos fiscales y menor disponibilidad de alimentos nacionales e importados por falta de divisas.
El propio organismo de Naciones Unidas señala que la canasta básica mensual, aunque continúa siendo uno de los mecanismos estatales de protección social, depende casi por completo de importaciones y ha sufrido escasez y retrasos en su distribución. También ha indicado que datos previos a la pandemia del Instituto Nacional de Higiene, Epidemiología y Microbiología mostraban alta prevalencia de anemia en niños de seis a 23 meses en provincias orientales, centrales y en La Habana.
Las estadísticas oficiales cubanas reflejan además una fuerte contracción de alimentos básicos para la dieta infantil. Según el Anuario Estadístico de Cuba 2024, la producción de leche de vaca cayó de 455.300 toneladas en 2020 a 236.400 en 2024.
La caída también alcanza a los huevos, otra fuente esencial de proteína de bajo costo. La ONEI reportó que la producción total pasó de 2.356,9 millones de unidades en 2020 a 415,3 millones en 2024.










