LIMA, Perú — La cadena española Meliá Hotels International anunció que dejará de operar y comercializar de manera inmediata 15 hoteles en Cuba, una decisión que se produce a pocos días de que entren plenamente en vigor las nuevas restricciones impuestas por Estados Unidos contra negocios vinculados al conglomerado militar cubano GAESA.
La compañía informó la medida a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) de España, según reporta EFE, y explicó que iniciará un proceso de “desafiliación ordenada” de los establecimientos afectados debido al actual “contexto geopolítico, social, legal y económico” que rodea sus operaciones en la Isla.
Según la empresa, su filial portuguesa Ilha Bela pondrá fin de forma inmediata a “la prestación de los servicios de gestión y comercialización, así como la cesión de uso de las marcas hoteleras” en los hoteles involucrados.
La decisión llega apenas dos días antes del vencimiento del plazo establecido por Washington para que compañías extranjeras concluyan operaciones con entidades vinculadas a GAESA. La medida forma parte de la nueva política de sanciones impulsada por la administración del presidente Donald Trump contra el aparato económico controlado por las Fuerzas Armadas del régimen cubano.
Meliá señaló que la situación creada por las medidas estadounidenses ha afectado de manera significativa la viabilidad de sus operaciones. Las circunstancias derivadas de esa presión, afirmó la empresa, “han impactado de forma significativa en la operativa, legalidad y seguridad en la prestación de los referidos servicios para estos hoteles”.
Entre los establecimientos que dejarán de estar bajo gestión de la cadena figuran el Gran Hotel Bristol Habana Vieja, Innside Catedral Habana, Meliá Cayo Santa María, Meliá Las Dunas, Paradisus Varadero, Paradisus Río de Oro, Sol Varadero Beach y otros complejos turísticos ubicados en La Habana, Varadero, Holguín y los cayos del norte de Cuba.
La hotelera precisó que la decisión fue comunicada a los propietarios de los inmuebles el pasado 26 de mayo y que actualmente trabaja en protocolos destinados a informar a proveedores, clientes y socios comerciales sobre el proceso de salida.
Pese al anuncio, Meliá subrayó que el impacto financiero será limitado, ya que “la gran mayoría” de los quince hoteles afectados permanecían cerrados o con actividad reducida debido a la crisis energética y a la caída de la demanda turística que atraviesa Cuba.
La empresa mantiene por ahora operaciones en otros hoteles de la Isla. De hecho, este miércoles todavía era posible realizar reservas a través de su portal web en varios establecimientos ubicados en La Habana, Cienfuegos, Varadero, Trinidad y Santiago de Cuba.
La decisión convierte a Meliá en la segunda gran cadena hotelera española que reduce drásticamente su presencia en Cuba en días recientes. Por su parte, Iberostar comunicó que dejaría de operar y comercializar doce hoteles en el país, aunque conservará actividad en otros seis establecimientos.
El repliegue de las principales cadenas hoteleras extranjeras coincide con una creciente incertidumbre para la industria turística cubana, uno de los sectores considerados estratégicos por la dictadura castrista para la captación de divisas.
A las salidas de Meliá e Iberostar se suma también la decisión de la canadiense Blue Diamond, la tercera mayor operadora hotelera extranjera en la Isla, que según reportes difundidos por medios oficiales cubanos también ha comenzado a cesar sus operaciones.
Los anuncios se producen en medio de una nueva ofensiva de Washington contra las empresas vinculadas a GAESA, un conglomerado que controla cerca del 70% de la economía cubana y cuya actividad se ha convertido en uno de los principales objetivos de las recientes sanciones estadounidenses.










