MIAMI, Estados Unidos ― Cuba registró en 2024 la productividad laboral por hora trabajada más baja entre los 28 países de América Latina y el Caribe incluidos en ese indicador por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), por debajo incluso de Haití, de acuerdo con el informe Panorama de las Políticas de Desarrollo Productivo en América Latina y el Caribe 2025.
El dato aparece en el capítulo dedicado a productividad y políticas de desarrollo productivo, donde la CEPAL compara la productividad laboral por hora trabajada en la semana, medida en dólares corrientes. En esa relación, Cuba aparece en el último lugar, seguida por Haití, Nicaragua, Bolivia, Honduras y El Salvador. En el extremo opuesto se ubican Guyana, Bahamas, Barbados, Uruguay, Panamá y Costa Rica.
El informe también muestra que la productividad laboral por hora trabajada de Cuba cayó 0,4% en 2024 respecto al año anterior.
La CEPAL enmarca estos datos dentro de un diagnóstico regional adverso. El organismo sostiene que América Latina y el Caribe enfrenta una “trampa de baja capacidad para crecer”, asociada a la baja productividad y a la inversión insuficiente. “Dos factores interrelacionados explican en buena medida que la región se encuentre en una trampa de baja capacidad para crecer, a saber: la baja productividad y la inversión insuficiente”, señala el informe.
Cuba fue el país con más baja productividad a nivel regional en 2024, por debajo de Haití. Es lo que refleja CEPAL en su informe “Panorama de las Políticas de Desarrollo Productivo en América Latina y el Caribe 2025” pic.twitter.com/sSg9jKBB09
— Pedro Monreal (@pmmonreal) June 1, 2026
La publicación advierte que, tras un incremento entre 1990 y 2013, la productividad laboral regional ha sufrido un deterioro durante la última década. El organismo identifica 2017 como un punto de quiebre, por ser el primer año en que la región registró una productividad inferior al promedio mundial, seguido por una tendencia de rezago creciente.
El caso cubano resulta especialmente significativo porque aparece al fondo de una tabla regional en la que también figuran países con crisis económicas, institucionales o sociales severas.
La CEPAL subraya que la baja productividad no es un problema aislado, sino un obstáculo directo para el crecimiento y el bienestar. “La productividad es central para el bienestar de la población, y, por ende, para el desarrollo de los países, debido a su conexión con el nivel de ingresos”, afirma el reporte.
Ya a finales de 2023, la CEPAL concluyó que Cuba era uno de los cinco países del continente con “inflación crónica”.
En ese momento, el economista Pedro Monreal subrayó en su cuenta de X que el organismo incluía a Cuba en “dos grupos problemáticos”: el de los cinco países de la región con inflación crónica y el de los ocho países con mayor riesgo crediticio.“Cuba no solamente comparte la condición de país con inflación crónica con otros cuatro países (Argentina, Haití, Surinam y Venezuela), sino que además fue uno de los países de ese grupo con aceleración de la inflación entre 2022 y 2023”, subrayó el experto.
De acuerdo con la CEPAL, la economía cubana acumularía una contracción superior al 10% al cierre del bienio 2025-2026. La entidad asegura que el Producto Interno Bruto (PIB) de la Isla se contrajo 3,8% en 2025 y prevé una caída aún más pronunciada, de 6,5%, para el año actual.
Según el organismo, la crisis energética sigue siendo uno de los principales frenos para la economía cubana. A ello se suman presiones inflacionarias, menor ingreso de divisas por turismo y exportaciones, así como obstáculos para atraer inversión extranjera en un entorno de alta incertidumbre.
En el caso cubano, “se requiere una visión estratégica de largo plazo para sustentar un desarrollo sostenible e inclusivo”, advirtió la CEPAL, que también considera que las perspectivas inmediatas de la Isla seguirán condicionadas por la evolución de la crisis interna y por la capacidad del país para recuperar fuentes de ingreso en divisas, estabilizar el sistema energético y generar un clima más favorable para la inversión, en medio de un panorama externo que continúa siendo desfavorable.










