
Más de 100.000 niños en Cuba no reciben la leche diaria de la canasta básica
La crisis también afecta la leche en polvo y la entrega de carne de res o picadillo para menores.

La crisis también afecta la leche en polvo y la entrega de carne de res o picadillo para menores.

Una madre soltera de 31 años y sus dos hijas, menores de edad, sobreviven en condiciones precarias.

En contraste, los cubanos resaltaron la ironía de la celebración en un contexto de desabastecimiento e inflación rampante.

Actualmente Cuba depende en más de un 80 % de las importaciones para cubrir necesidades alimentarias básicas.

Lo que comenzó como un accidente devino en una estampida de personas que buscaban productos básicos antes de que llegaran las autoridades.

Vecinos de La Habana se quejan de lo mermada que terminó la canasta básica: «No hay», «Todavía no entra»-

La ONG lamenta la fractura social en Cuba, el deterioro de la vida cotidiana y los altos niveles de pobreza que padece la población en la Isla.

Tengo miedo a todos esos Brunos Rodríguez que son jefes y cancilleres de la indignidad y que niegan esa realidad que, en Cuba, es el hambre.

Comer en Cuba se ha convertido, más que en un derecho garantizado, en un privilegio cada vez más inalcanzable.

Lo más importante no es ser culto. Lo verdaderamente importante, lo mejor, es comer como Dios manda…

La crisis también afecta la leche en polvo y la entrega de carne de res o picadillo para menores.

Una madre soltera de 31 años y sus dos hijas, menores de edad, sobreviven en condiciones precarias.

En contraste, los cubanos resaltaron la ironía de la celebración en un contexto de desabastecimiento e inflación rampante.

Actualmente Cuba depende en más de un 80 % de las importaciones para cubrir necesidades alimentarias básicas.

Lo que comenzó como un accidente devino en una estampida de personas que buscaban productos básicos antes de que llegaran las autoridades.

Vecinos de La Habana se quejan de lo mermada que terminó la canasta básica: «No hay», «Todavía no entra»-

La ONG lamenta la fractura social en Cuba, el deterioro de la vida cotidiana y los altos niveles de pobreza que padece la población en la Isla.

Tengo miedo a todos esos Brunos Rodríguez que son jefes y cancilleres de la indignidad y que niegan esa realidad que, en Cuba, es el hambre.

Comer en Cuba se ha convertido, más que en un derecho garantizado, en un privilegio cada vez más inalcanzable.

Lo más importante no es ser culto. Lo verdaderamente importante, lo mejor, es comer como Dios manda…
