MIAMI.- Una delegación de la sociedad civil cubana aprovechó este lunes el inicio de la 56.ª Asamblea General de la Organización de los Estados Americanos (OEA), en Ciudad de Panamá, para reclamar un mayor compromiso de los gobiernos democráticos del continente con la causa de la libertad en Cuba y denunciar lo que califican como un nuevo intento del régimen de perpetuarse en el poder mediante reformas económicas limitadas.
Aunque el Gobierno cubano no forma parte de la OEA desde hace más de seis décadas, representantes independientes de la sociedad civil y la oposición han participado en los foros paralelos de la organización, donde han expuesto la situación de los derechos humanos en la Isla y pidieron una respuesta más firme de la comunidad internacional frente a la represión política.
Entre los participantes estuvo Carolina Barrero, activista y fundadora de Ciudadanía y Libertad, quien cuestionó las recientes medidas económicas anunciadas por La Habana y las comparó con los intentos de reforma emprendidos por la Unión Soviética antes de su colapso.
«Ahora que el régimen quiere volver a engañar con una segunda perestroika, el embargo permanece ahí. ¿Por qué no hicieron esas reformas antes?», preguntó Barrero ante la cámara de Cubanet.
La activista sostuvo que las transformaciones económicas anunciadas por el Gobierno cubano no abordan el problema fundamental del país: la ausencia de libertades políticas y civiles.
«Ahora que quieren volver a engañar con este teatro de ilusiones, estamos acá para denunciar que el único camino hacia una Cuba libre son las libertades civiles y políticas, lejanas a la estructura de poder de la familia Castro», afirmó.
Barrero también pidió a los gobiernos democráticos del hemisferio mantener la presión sobre La Habana y respaldar una transición política en la Isla.
«Esperamos la cooperación de los gobiernos democráticos del mundo para impedir que siga la dinastía Castro en el poder y para lograr una transición democrática en Cuba, necesaria para la seguridad hemisférica. Sin una Cuba libre no habrá una América segura y democrática», señaló.
Por su parte, el líder opositor José Daniel Ferrer, coordinador general de la Unión Patriótica de Cuba (UNPACU), llamó a los países miembros de la OEA a adoptar una posición similar a la asumida recientemente por Estados Unidos y otros gobiernos del continente frente al régimen cubano.
«Para los líderes de la región el mensaje es claro: la tragedia que vive el pueblo cubano debe finalizar», expresó Ferrer.
El opositor sostuvo que las sanciones y medidas diplomáticas impulsadas por Washington deben encontrar eco en otros países de la región.
«Así como el Gobierno de Estados Unidos y otros gobiernos electos recientemente del continente están asumiendo una política firme y decidida en favor de la libertad y la democracia en Cuba, el resto de los países que integran la OEA deben sumarse a esas sanciones concretas que exigen al régimen el fin de la represión y el inicio de un proceso de transición a la democracia», afirmó.
Ferrer añadió que una política similar debería aplicarse también a los gobiernos de Venezuela y Nicaragua.
Cooperación regional y desafíos del continente
La Asamblea General de la OEA se celebra este año bajo el lema «El multilateralismo, firme en defensa de la democracia, la seguridad hemisférica y la estabilidad en los Estados miembros». El encuentro reúne a representantes de más de 90 países y organismos internacionales y coincide con el bicentenario del Congreso Anfictiónico de Panamá, convocado por Simón Bolívar en 1826.
Durante la jornada inaugural, el secretario general de la OEA, Albert Ramdin, defendió la cooperación regional frente a los desafíos comunes del continente y subrayó la importancia del multilateralismo como herramienta para fortalecer la democracia y la estabilidad hemisférica.
La relación entre Cuba y la OEA ha estado marcada por décadas de tensiones. En 1962, el régimen de Fidel Castro fue suspendido del organismo por considerar incompatible su adhesión al marxismo-leninismo con los principios del sistema interamericano.
Pese a la ausencia del Estado cubano, la situación de la Isla sigue siendo objeto de debate dentro de la organización a través de la participación de activistas, organizaciones de derechos humanos y representantes de la sociedad civil independiente. Paralelamente, el régimen suele promover la presencia de delegaciones afines y voceros oficiales en espacios paralelos para defender sus posiciones ante la comunidad internacional.







