MIAMI, Estados Unidos ― El Gobierno cubano confirmó este lunes que sostuvo recientemente en La Habana un encuentro con una delegación de Estados Unidos y aseguró que, durante ese intercambio, ninguna de las partes fijó plazos ni formuló planteamientos conminatorios, en contraste con versiones difundidas por medios estadounidenses.
La confirmación fue hecha por Alejandro García del Toro, subdirector general a cargo de Estados Unidos en el Ministerio de Relaciones Exteriores (MINREX), en declaraciones publicadas por el diario Granma, órgano oficial del Partido Comunista de Cuba (PCC).
Según García del Toro, por la parte estadounidense participaron “secretarios adjuntos del Departamento de Estado” y por la parte cubana representantes “a nivel de viceministro de Relaciones Exteriores”. El funcionario añadió que “todo el intercambio se produjo de forma respetuosa y profesional”, una formulación con la que La Habana buscó desmarcarse de reportes previos sobre supuestas presiones o ultimatos durante la cita.
La declaración oficial cubana también dejó claro cuál fue la prioridad de su delegación en la reunión. “La eliminación del cerco energético contra el país fue un tema de máxima prioridad para nuestra delegación”, dijo García del Toro a Granma. El funcionario calificó esa política como “un castigo injustificado a toda la población cubana” y la describió además como “un chantaje a escala global contra estados soberanos, los cuales tienen todo el derecho de exportar combustibles a Cuba, en virtud de las normas que guían el libre comercio”.
La versión pública difundida este lunes por La Habana surgió después de que Axios revelara la semana pasada la visita a Cuba de una delegación estadounidense de alto nivel. Según ese medio, funcionarios de Washington trasladaron a las autoridades cubanas la idea de que existe una ventana limitada para emprender reformas respaldadas por Estados Unidos antes de que empeoren las condiciones en la Isla. Entre los temas planteados por la parte estadounidense habrían figurado la liberación de presos políticos, mayores libertades políticas y compensaciones por bienes confiscados tras la revolución de 1959.
Associated Press (AP) y Reuters informaron, citando a funcionarios estadounidenses, que un alto funcionario del Departamento de Estado sostuvo en La Habana una reunión por separado con Raúl Guillermo Rodríguez Castro, el nieto de Raúl Castro conocido como El Cangrejo, durante la visita de la delegación norteamericana a la Isla.
El encuentro también fue confirmado al medio Café Fuerte: “Un alto funcionario del Departamento de Estado también se reunió por separado con Raúl Guillermo Rodríguez Castro (Raulito) mientras se encontraba en la Isla”, indicó el director de esa web informativa, Wilfredo Cancio Isla.
“La fuente no ofreció más detalles sobre el encuentro ni identificó al funcionario que sostuvo en el encuentro con Rodríguez Castro, alias El Cangrejo, durante la visita de la delegación estadounidense a Cuba, el pasado 10 de abril”, agrega el reporte.
La figura de Rodríguez Castro ha ido ganando visibilidad en el proceso de contactos entre Washington y La Habana. Aunque El Cangrejo no ostenta ningún cargo de alto nivel, apareció junto a Miguel Díaz-Canel cuando el gobernante confirmó la apertura de conversaciones con Washington, una exposición poco habitual para alguien que hasta ahora había operado más bien en la sombra.
El desplazamiento de la delegación norteamericana marcó además el primer aterrizaje en Cuba de un vuelo del Gobierno de Estados Unidos, fuera de la Base Naval de Guantánamo, desde 2016.
Este domingo también trascendió que, en la reunión del pasado 10 de abril en La Habana, los representantes de la Administración Trump habrían dado un plazo de dos semanas al Gobierno de Cuba para liberar a varios presos políticos considerados de alto perfil, como señal de buena voluntad en medio de los contactos bilaterales recientes.
Según reportó USA TODAY citando fuentes cercanas a las conversaciones, entre los nombres de presos mencionados figuran los artistas disidentes Luis Manuel Otero Alcántara y Maykel Castillo Pérez (Maykel Osorbo), ambos vinculados al Movimiento San Isidro. Un portavoz del Departamento de Estado confirmó al medio que Washington mantenía su exigencia de liberar a todos los presos políticos.
Tras el encuentro, Rodríguez Castro habría intentado hacer llegar una carta a la Casa Blanca a través del empresario cubano Roberto Carlos Chamizo González, quien fue interceptado en Miami, según reportes de Martí Noticias que luego confirmaron otros medios. Investigaciones previas de CubaNet han señalado vínculos de Chamizo con estructuras empresariales asociadas a GAESA, el conglomerado controlado por las Fuerzas Armadas cubanas, así como a la familia Castro.
El episodio ocurre en medio de una escalada de tensiones. En las últimas semanas, la administración Trump ha endurecido sanciones, especialmente en el sector energético, limitando el acceso de Cuba al combustible y agravando la ya profunda crisis interna, marcada por apagones, escasez y un aumento sostenido de la migración. A esto se suma el componente geopolítico: Washington busca frenar la influencia de aliados del régimen y presionar por cambios estructurales.
Según USA TODAY, incluso se han intensificado de forma discreta preparativos dentro del Pentágono ante distintos escenarios en la Isla, mientras sobrevuelos de vigilancia cerca del territorio cubano han alimentado las especulaciones. Preguntado recientemente sobre una posible acción militar, Trump evitó dar detalles, aunque dejó abierta la puerta a distintas opciones, en un contexto donde la relación bilateral vuelve a situarse en uno de sus momentos más tensos en años.










