MIAMI, Estados Unidos ― Cuba terminó en el centro de una audiencia del Subcomité para el Hemisferio Occidental de la Cámara de Representantes de Estados Unidos celebrada este jueves bajo el título América Latina después de la caída de Maduro. Allí, la congresista cubanoamericana María Elvira Salazar reclamó endurecer la presión sobre el régimen cubano, el demócrata Joaquín Castro pidió elecciones libres y reformas económicas, y Michael Kozak, alto funcionario del Departamento de Estado, evitó revelar si Washington mantiene negociaciones en curso con La Habana.
En sus palabras de apertura, publicadas por el Comité de Asuntos Exteriores, Salazar afirmó: “El régimen comunista en Cuba está con soporte vital. Trump solo tiene que desconectarlo”. Más tarde, en su perfil de X la congresista agregó: “El pueblo cubano se merece la libertad, no otro acuerdo para mantener en el poder al mismo régimen. Lo he dejado claro: no habrá negociaciones con la familia Castro para perpetuar una dictadura. El futuro de Cuba debe decidirlo su pueblo, no una dinastía”.
Por su parte, Kozak, alto funcionario de la Oficina para Asuntos del Hemisferio Occidental y exjefe de la Sección de Intereses de Estados Unidos en La Habana entre 1996 y 1999, llegó a la audiencia con un testimonio escrito que endurece también la línea oficial. “Con el arresto de Maduro, Cuba perdió a uno de sus últimos benefactores”, reza el texto. “Ahora es el momento de reformas políticas y económicas drásticas en Cuba”.
El momento más delicado del foro llegó cuando los legisladores le preguntaron si la Casa Blanca está negociando con dirigentes cubanos. Según NBC 6, Kozak se negó a ofrecer detalles y respondió: “Si se quiere llegar a alguna parte con conversaciones de este tipo, no se hacen en público”.
También trascendió la intervención de Joaquín Castro, demócrata por Texas, quien, al tiempo que señaló que la política estadounidense ha contribuido a la situación actual de Cuba, sostuvo: “Espero que el Gobierno cubano celebre elecciones libres y justas y emprenda reformas económicas”.
El 20 de marzo, el vicecanciller cubano Carlos Fernández de Cossío rechazó de forma tajante cualquier versión según la cual la permanencia de Miguel Díaz-Canel o el sistema político cubano estuvieran sobre la mesa en los contactos con Washington. “Puedo confirmar categóricamente que (…) el sistema político de Cuba no es negociable y, por supuesto, ni el presidente ni el cargo de ningún funcionario en Cuba están sujetos a negociación con Estados Unidos”, dijo el diplomático.
La declaración llegó después de que distintos medios estadounidenses informaran sobre contactos bilaterales entre Washington y La Habana.
La posición oficial cubana volvió a quedar clara el pasado 9 de abril, cuando, en entrevista con NBC News, Díaz-Canel pidió diálogo con la Administración Trump, pero sin condiciones de cambio político. “El concepto de que los revolucionarios se rinden y renuncian tampoco forma parte de nuestro vocabulario”, dijo.
Según filtraciones recogidas por The New York Times y USA Today, en los contactos entre Washington y La Habana la parte estadounidense habría buscado una salida que implicara apartar a Díaz-Canel del poder.










