MIAMI, Estados Unidos ― Una encuesta realizada entre cubanos y cubanoamericanos del sur de Florida encontró un respaldo abrumador a una intervención militar de Estados Unidos en Cuba y un rechazo igualmente fuerte a cualquier acuerdo con La Habana que mantenga en el poder al actual Gobierno a cambio de reformas económicas.
El sondeo, encargado por el Miami Herald y realizado entre el 6 y el 10 de abril por Bendixen & Amandi International y The Tarrance Group, indicó que 79% de los 800 entrevistados apoyaría una intervención militar y que el 78% desaprobaba un pacto que deje en pie al régimen a cambio de cambios económicos significativos.
La encuesta no retrata a todos los cubanoamericanos de Estados Unidos, sino a una muestra de 800 cubanos y cubanoamericanos residentes en los condados de Miami-Dade, Broward, Palm Beach y Monroe. Se trató de una encuesta telefónica, con un margen de error de ±3,5 puntos porcentuales. Cerca de tres cuartas partes de los consultados nacieron en Cuba; entre los votantes registrados, el 57% se identificó como republicano, el 17% como demócrata y el 22% como independiente, mientras que el 64% dijo tener más de 50 años.
Según los resultados publicados, el 36% dijo apoyar una intervención dirigida a derrocar al Gobierno cubano y el 38% respaldó una operación que combine el cambio de régimen con una respuesta a la crisis humanitaria de la Isla. El propio Fernand Amandi, presidente de Bendixen & Amandi International, resumió el clima político que reflejó el estudio con una frase elocuente: “Bien podría ser 1961 otra vez”.
La encuesta también retrata una línea dura frente a cualquier salida negociada que no desemboque en un cambio político. El 69% dijo oponerse “fuertemente” a un acuerdo que permita al actual Gobierno seguir en el poder a cambio de reformas económicas; el rechazo total a esa posibilidad fue del 78%.
Además, el 77% de los encuestados afirmó que se sentiría insatisfecho si unas negociaciones produjeran mejoras económicas y de condiciones de vida, pero no una transición hacia elecciones libres y democracia. Mientras, el 68% rechazó las conversaciones que puedan fortalecer al Gobierno comunista y retrasen las condiciones del pueblo cubano, el mismo porcentaje que apoyó limitar los envíos de petróleo a Cuba. Por otro lado, el 73% atribuyó la crisis humanitaria y económica de la Isla más al Gobierno cubano y sus políticas que a las sanciones estadounidenses.
Aun así, el sondeo no mostró un bloque completamente monolítico: el 46% aprobó las negociaciones directas de la Administración Trump con el Gobierno cubano y también otro 46% las desaprobó. Solo el 19% dijo que quedaría satisfecho con un acuerdo que trajera reformas económicas sin cambio de régimen.
En paralelo, el 67% de los encuestados respaldó la gestión de Donald Trump sobre la política hacia Cuba, pero el apoyo cayó con fuerza cuando la encuesta tocó otras medidas: apenas un 28% aprobó el aumento de las deportaciones de cubanos y el 76% consideró que Washington debería reanudar el procesamiento de beneficios migratorios para los cubanos que ya están en Estados Unidos.
Lejos de suavizarse con el relevo generacional o con las nuevas olas migratorias, las posiciones más duras aparecen también entre quienes llegaron más recientemente a Estados Unidos. De acuerdo con los resultados difundidos, el 88% de los llegados después de 2000 respaldó una intervención militar, frente al 80% de quienes emigraron en la década de 1960.
Al mismo tiempo, el 76% dijo no haber viajado a Cuba en los últimos años y el 59% aseguró que no envía dinero ni compra alimentos o medicinas para familiares en la Isla. En materia económica, apenas un 2% indicó que invertiría en Cuba mientras siga en pie el actual Gobierno; el 51% solo lo haría con un Gobierno democrático y un nuevo sistema legal, y el 76% dijo que ni siquiera consideraría regresar a vivir a la Isla aunque hubiera grandes reformas democráticas.
La principal excepción dentro del universo encuestado apareció entre los demócratas cubanoamericanos. Fue el único grupo que, según la publicación del sondeo, rechazó mayoritariamente una intervención militar: el 52% se opuso. También fue el sector más contrario al bloqueo petrolero, con el 65% en oposición fuerte, y el más dispuesto a aceptar negociaciones que mejoren la vida de los cubanos aun si benefician al actual régimen.
Entre los menores de 35 años también se observó una menor adhesión a la línea dura: solo el 44% aprobó la política de Trump hacia Cuba.










