MIAMI, Estados Unidos ― El líder opositor cubano José Daniel Ferrer, actualmente exiliado en Miami, acusó este miércoles a la revista Newsweek de hacer “un gran favor” al régimen cubano al entrevistar a Miguel Díaz-Canel sin dar un espacio equivalente a la oposición democrática, después de que el gobernante defendiera ante ese medio la posibilidad de un diálogo con Estados Unidos, reivindicara la doctrina de la “guerra de todo el pueblo” y advirtiera sobre “pérdidas inmensas” si se produjera una agresión militar.
La entrevista que detonó la reacción de Ferrer fue publicada por Newsweek el 7 de abril, firmada por Tom O’Connor, y presentada por la revista como la primera conversación de Díaz-Canel con medios estadounidenses en tres años. Según el propio medio, el intercambio tuvo lugar el 3 de abril en el Palacio de la Revolución, en La Habana.
En esa conversación, Díaz-Canel sostuvo que “el diálogo es posible” y dijo que podrían alcanzarse acuerdos con Washington en áreas como migración, seguridad, medio ambiente, ciencia, comercio, educación, cultura y deportes. Pero al mismo tiempo dejó claro que ese eventual entendimiento debía darse “con respeto a nuestra soberanía, a nuestro sistema político, a nuestra autodeterminación”, es decir, sin abrir la puerta a una reforma del modelo de partido único que rige en la Isla.
@Newsweek La entrevista que Newsweek en Español hizo al dictador Miguel Díaz-Canel ha sido un gran favor de un importante medio de prensa del mundo libre a una criminal tiranía que busca desesperadamente sobrevivir ante el creciente deseo de vivir en libertad del pueblo cubano y…
— José Daniel Ferrer (@jdanielferrer) April 8, 2026
El gobernante cubano endureció además el tono al abordar un eventual conflicto con Estados Unidos. En la entrevista afirmó: “Tenemos una doctrina de defensa que se llama ‘la guerra de todo el pueblo’”, insistió en que Washington no tiene “pretexto ni excusa” para una agresión militar y añadió que una acción de ese tipo “dejaría pérdidas inmensas para ambas naciones y sus pueblos” y que “la pérdida de vidas y los daños materiales serían incalculables”. También dijo que la dirigencia cubana está dispuesta a “dar la vida por la Revolución” y remató con la consigna “Morir por la patria es vivir”.
Sobre esa base, Ferrer replicó que el supuesto diálogo invocado por Díaz-Canel no plantea una apertura democrática real, sino una negociación subordinada a la permanencia del Partido Comunista en el poder. En el texto publicado en X, el opositor escribió: “Un diálogo sin libertades, sin pluralismo y sin elecciones libres, no es diálogo: es una maniobra de supervivencia de un régimen criminal”. También afirmó que, detrás del tono aparentemente conciliador del gobernante, había una lógica de intimidación: “Esto no es el lenguaje de la apertura; es el lenguaje de la presión”.
Ferrer cuestionó además la decisión editorial de entrevistar extensamente a Díaz-Canel sin incorporar en ese mismo espacio voces opositoras. En su publicación sostuvo que hacerlo en un país donde la disidencia es reprimida no constituye equilibrio periodístico, sino que contribuye a invisibilizar a quienes no tienen acceso a los medios dentro de Cuba. La crítica del líder opositor se dirigió, en particular, a lo que presentó como una legitimación internacional del discurso oficial en medio de la crisis económica, la represión y el éxodo masivo que atraviesa la Isla.
La reacción de Ferrer coloca en el centro una disputa política más amplia: no solo el contenido de lo dicho por Díaz-Canel, sino el marco en que fue publicado. Mientras Newsweek presentó al gobernante cubano como un interlocutor que dice buscar una salida diplomática y que describe a Cuba como un país dispuesto a negociar, Ferrer respondió que ese relato omite el punto decisivo para la oposición: que no hay diálogo genuino posible mientras el régimen excluya el pluralismo, las libertades públicas y las elecciones libres.









