MIAMI, Estados Unidos ― El Pentágono ha pasado meses colocando en el Caribe tropas, buques y armamento que permitirían a Estados Unidos lanzar una acción militar contra el régimen cubano si el presidente Donald Trump da la orden final, reportó este miércoles el medio Politico.
La acumulación militar, según el reporte, ofrecería a la Administración Trump varias opciones: desde una operación para capturar a dirigentes cubanos —similar a la ejecutada contra el exgobernante venezolano Nicolás Maduro— hasta ataques de precisión contra objetivos en la Isla. Politico detalló que una invasión terrestre de gran escala requeriría tropas adicionales, pero sostuvo que la presencia naval y aérea ya desplegada permitiría actuar con rapidez.
La Casa Blanca remitió las preguntas de Politico al Pentágono; la Marina declinó comentar sobre despliegues en curso, y el Comando Sur de las Fuerzas Navales no respondió a la solicitud del medio.
El informe apareció el mismo día en que el secretario de Estado, Marco Rubio, volvió a presentar a Cuba como un problema de seguridad nacional para Estados Unidos. En una reunión de gabinete en la Casa Blanca, Rubio dijo que “tener un Estado fallido a 90 millas de nuestras costas es una amenaza para la seguridad nacional de Estados Unidos”, y añadió: “Cuba está en serios problemas porque, desafortunadamente para ellos, está dirigida por un grupo de comunistas incompetentes. Si ser comunista es malo, ser un comunista incompetente es lo peor”.
La presencia militar estadounidense en la región incluye al grupo de ataque del portaaviones USS Nimitz, además de destructores y cruceros con capacidad para lanzar misiles de precisión contra objetivos terrestres, según Politico. La 4ª Flota de Estados Unidos había anunciado el 23 de marzo que el Nimitz sería desplegado en el área de responsabilidad del Comando Sur como parte de Southern Seas 2026, una misión descrita oficialmente como destinada a reforzar asociaciones marítimas, interoperabilidad y seguridad en el Caribe, Centroamérica y Sudamérica.
En la versión pública de la Marina, el Nimitz y el destructor USS Gridley tenían previsto realizar ejercicios de paso y operaciones en el mar con fuerzas navales de países socios mientras circunnavegaban Sudamérica, con intercambios técnicos, visitas de delegaciones y escalas programadas en Brasil, Chile, Panamá y Jamaica. “Despliegues como este demuestran nuestro compromiso inquebrantable con garantizar un hemisferio occidental seguro y estable”, dijo el contralmirante Carlos Sardiello, comandante de las Fuerzas Navales del Comando Sur y de la 4ª Flota.
Politico, sin embargo, citó a Mark Cancian, exfuncionario del Pentágono y analista del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales, quien interpretó el despliegue en términos de presión militar sobre La Habana. “El Nimitz probablemente está allí principalmente con fines de intimidación, aunque podría usarse en una operación militar si fuera necesario”, dijo Cancian. “Son posibles ataques aéreos para destruir sus defensas aéreas y permitir operaciones aéreas más amplias, o, tal vez, destruir su liderazgo con la idea de establecer una relación como la que tenemos con Venezuela. Raúl Castro sería su primer objetivo”.
La tensión se disparó después de que el Departamento de Justicia de Estados Unidos anunciara el 20 de mayo la acusación formal contra Raúl Castro Ruz y otros cinco acusados por sus presuntos roles en el derribo, el 24 de febrero de 1996, de dos avionetas civiles desarmadas de Hermanos al Rescate sobre aguas internacionales. La acusación incluye conspiración para matar a ciudadanos estadounidenses, cuatro cargos de asesinato y dos cargos por destrucción de aeronaves.
Según el Departamento de Justicia, los aviones cubanos dispararon misiles aire-aire contra dos Cessna civiles “sin advertencia” y fuera del territorio cubano, lo que causó la muerte de Carlos Costa, Armando Alejandre Jr., Mario de la Peña y Pablo Morales.










