MIAMI, Estados Unidos ― El Primer Encuentro Internacional de los Jóvenes con la Memoria Histórica Cubana se celebrará el próximo 30 de mayo en la Facultad de Leyes de la Universidad Internacional de Florida (FIU), con una agenda centrada en la disputa por la memoria nacional, el papel del exilio, la investigación histórica después del totalitarismo y la perspectiva de las nuevas generaciones sobre la democracia en Cuba.
El programa prevé una jornada completa de trabajo, desde las 8:30 de la mañana hasta las 4:00 de la tarde, con sesiones plenarias y mesas de debate. La apertura, fijada para las 9:00 a.m. en el salón 2008, incluirá intervenciones de Daniel I. Pedreira, presidente del evento; Pedro Corzo, presidente del Instituto de la Memoria Histórica Cubana Contra el Totalitarismo; y Sebastián Arcos, director interino del Instituto de Estudios Cubanos de FIU.
“La riqueza de este encuentro radica en la pluralidad de voces de sus asistentes”, señala la convocatoria enviada a CubaNet. El documento también invita a los participantes a “sugerir nuevos enfoques, aportar sus propias perspectivas y proponer temas adicionales” sobre memoria, investigación histórica y futuro de Cuba.
Las diferentes mesas abordarán la memoria histórica en las redes sociales, la investigación histórica en el postotalitarismo, el exilio como reservorio de tradiciones y valores nacionales, y la recuperación y restauración de la historia de Cuba.
Uno de los ejes más actuales del encuentro será la batalla por la memoria en internet, lo que incluye cómo el Estado cubano utiliza plataformas como X y Facebook para sostener la épica de la Revolución de 1959, la figura de Fidel Castro y los mitos fundacionales del sistema, frente al uso que hace la diáspora de esas mismas redes para documentar violaciones de derechos humanos, prisiones políticas y el costo humano del socialismo.
El documento también plantea discutir la función de etiquetas como #PatriaYVida y #PatriaOMuerte, el rescate de fotografías de la Cuba republicana, la reconstrucción de historias familiares separadas por la migración y las limitaciones que enfrentan los internautas dentro de la Isla por el alto costo de internet y la censura. En ese mismo bloque aparecen las llamadas “ciberclarias”, perfiles falsos operados por el Estado para difundir propaganda histórica distorsionada y atacar a activistas.
Otro punto central será la investigación histórica en un eventual escenario postotalitario. La convocatoria propone debatir el acceso a los archivos de la Seguridad del Estado, las Fuerzas Armadas y el Partido Comunista, así como el riesgo de destrucción, alteración o venta de documentos institucionales antes o durante una transición. También plantea el uso de esos archivos como evidencia en procesos de justicia transicional y comisiones de la verdad.
El encuentro pondrá sobre la mesa la necesidad de desmontar el monopolio de la historia oficial sin idealizar acríticamente la etapa republicana anterior a 1959. Entre los asuntos previstos están la reintegración de la historiografía producida por el exilio, el rescate de figuras censuradas o difamadas por disentir y la urgencia de recoger testimonios orales de quienes vivieron las primeras décadas del proceso revolucionario, las UMAP, el “Período Especial” y los éxodos masivos.
La convocatoria presenta al exilio como guardián de archivos, tradiciones culturales, obras literarias y memoria política, así como actor en la denuncia internacional de violaciones de derechos humanos ante organismos como la ONU y la OEA.
El programa incluye además debates sobre la idea de una nación cubana transnacional, las diferencias generacionales dentro del exilio y las tensiones entre la llamada “vieja guardia”, las migraciones recientes y los jóvenes nacidos fuera de Cuba. En ese apartado, el documento propone examinar el estigma oficialista contra el exilio y los retos de una eventual reconciliación nacional.
La recuperación material y simbólica de la historia cubana ocupará otra mesa. La guía menciona el deterioro de archivos físicos dentro de la Isla, los proyectos de digitalización, la restauración arquitectónica selectiva, la memoria de la disidencia y el presidio político, así como la inclusión de memorias marginadas, entre ellas las de mujeres, jóvenes y la comunidad LGBTQ+.
La perspectiva de las nuevas generaciones sobre el legado totalitario cerrará el núcleo temático del encuentro. Ese bloque abordará el desgaste de la retórica revolucionaria, el rechazo juvenil al “agradecimiento perpetuo” por derechos básicos, el uso de redes sociales para denunciar abusos policiales y censura, y el impacto de las transmisiones en vivo durante protestas como las del 11J.
La convocatoria también incluye el análisis de grupos independientes como el Movimiento San Isidro y el 27N, las condenas de cárcel impuestas a jóvenes y menores de edad tras protestas recientes y la emigración masiva como forma de rechazo al totalitarismo.



