MIAMI, Estados Unidos ― El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, firmó este viernes una orden ejecutiva que amplía las sanciones de Washington contra el régimen cubano y autoriza medidas contra personas, entidades, afiliados y bancos extranjeros vinculados al aparato de seguridad del régimen, a actos de corrupción o a graves violaciones de derechos humanos en la Isla.
La medida, publicada por la Casa Blanca este 1 de mayo, eleva la presión sobre La Habana y permite bloquear bienes en jurisdicción estadounidense, prohibir transacciones y suspender la entrada a EE.UU. de los sancionados.
La orden dispone que podrán ser sancionadas personas extranjeras que operen o hayan operado en los sectores energético, de defensa y material relacionado, metales y minería, servicios financieros o seguridad de la economía cubana, así como en cualquier otro sector que determine el Departamento del Tesoro, en consulta con el Departamento de Estado. También incluye a quienes sean propiedad del Gobierno cubano, actúen en su nombre, le brinden apoyo financiero, material o tecnológico, ocupen cargos de dirección, sean agencias o instrumentos estatales, participen en abusos graves de derechos humanos o estén implicados en corrupción relacionada con Cuba.
El alcance de la medida incluye además a familiares adultos de personas designadas bajo la orden. En la práctica, el decreto bloquea propiedades e intereses en propiedades que estén en EE.UU. o bajo control de personas estadounidenses, y prohíbe operaciones destinadas a evadir esas restricciones. La orden también suspende la entrada al país de quienes sean alcanzados por los criterios de sanción, salvo que el secretario de Estado determine que su ingreso responde al interés nacional estadounidense.
El texto faculta al Departamento del Tesoro, en consulta con el Departamento de Estado, a imponer sanciones a instituciones financieras extranjeras que hayan realizado o facilitado transacciones significativas para personas o entidades sancionadas. Entre esas medidas figuran la prohibición o imposición de condiciones estrictas para mantener cuentas corresponsales o de pago en EE.UU., además del bloqueo de propiedades e intereses en propiedades de esas instituciones.
EXECUTIVE ORDER
— White House Press Pool Reports (@WHPressPool) May 1, 2026
IMPOSING SANCTIONS ON THOSE RESPONSIBLE FOR REPRESSION IN CUBA AND FOR THREATS TO UNITED STATES NATIONAL SECURITY AND FOREIGN POLICY
By the authority vested in me as President by the Constitution and the laws of the United States of America, including the…
La Casa Blanca justificó la nueva orden al afirmar que las políticas y acciones del Gobierno cubano “continúan constituyendo una amenaza inusual y extraordinaria” para la seguridad nacional y la política exterior de EE.UU. El documento sostiene además que esas acciones son “repugnantes para los valores morales y políticos de las sociedades libres y democráticas”.
En una hoja informativa divulgada también este viernes, la Administración Trump afirmó que la orden “amplía las sanciones existentes contra Cuba” mediante nuevas restricciones bajo la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional, conocida por sus siglas en inglés como IEEPA. El Gobierno estadounidense dijo que las medidas apuntan a entidades, personas o afiliados que apoyen el aparato de seguridad del régimen cubano, sean cómplices de corrupción o de violaciones graves de derechos humanos, o actúen como agentes, funcionarios o apoyos materiales del Gobierno de Cuba.
La Casa Blanca también acusó al régimen cubano de mantener vínculos con actores hostiles a EE.UU. y de facilitar operaciones militares y de inteligencia extranjeras. “Cuba proporciona un entorno permisivo para operaciones hostiles de inteligencia, militares y terroristas extranjeras a menos de 100 millas del territorio estadounidense”, señaló el documento oficial.
Reuters informó que no estaba claro de inmediato qué personas o entidades concretas habían sido alcanzadas por las sanciones bajo la nueva orden. La agencia señaló que dos funcionarios de la Casa Blanca le dijeron que las sanciones buscan presionar más a La Habana y que el decreto autoriza sanciones secundarias contra quienes realicen o faciliten transacciones con los sancionados.
La nueva orden se suma a una escalada previa de Washington contra el régimen de La Habana. El 29 de enero, Trump firmó otra orden ejecutiva que declaró una emergencia nacional respecto a Cuba y estableció un mecanismo para imponer aranceles adicionales a productos de países que vendan o proporcionen petróleo a la Isla, directa o indirectamente. Aquella medida autorizó al Departamento de Comercio a determinar qué países suministran crudo a Cuba y al Departamento de Estado a recomendar posibles aranceles.
EE.UU. frenó los envíos de petróleo venezolano a Cuba tras la salida forzada de Nicolás Maduro del poder el 3 de enero y, luego, Trump amenazó con imponer aranceles punitivos a otros países que enviaran crudo a la Isla. México, otro proveedor importante de la Isla, detuvo sus despachos, mientras la escasez de combustible contribuyó a tres apagones nacionales de gran magnitud y llevó a varias aerolíneas extranjeras a suspender vuelos hacia Cuba.
La tensión bilateral coincidió este viernes con la marcha oficial por el Día Internacional de los Trabajadores en La Habana, a la que asistió Raúl Castro, de 94 años, junto a Miguel Díaz-Canel y otros dirigentes. La movilización pasó por el Malecón y frente a la Embajada de EE.UU., en un contexto de tensiones “casi sin precedentes” entre ambos países. Las autoridades cubanas contabilizaron más de medio millón de asistentes en La Habana, aunque la marcha fue reducida por la falta de transporte asociada al bloqueo energético impuesto por Washington.
El endurecimiento de la política estadounidense ocurre mientras Washington y La Habana han mantenido contactos diplomáticos recientes. El Gobierno cubano confirmó una reunión con funcionarios estadounidenses en la Isla y que, según Alejandro García del Toro, directivo del Ministerio de Relaciones Exteriores, “la eliminación del embargo energético contra el país fue una prioridad principal para nuestra delegación”. El funcionario calificó esa política como “un castigo injustificado a toda la población cubana” y “una forma de chantaje global contra Estados soberanos”.
En el Congreso estadounidense, los republicanos del Senado rechazaron esta semana una resolución demócrata que buscaba obligar a Trump a poner fin al bloqueo energético contra Cuba salvo que recibiera autorización legislativa. La votación fue de 51 a 47. El senador demócrata Tim Kaine defendió la resolución al argumentar que EE.UU. ya estaba involucrado en hostilidades con Cuba por el uso de fuerza estadounidense, principalmente la Guardia Costera, para sostener un bloqueo económico. El senador republicano Rick Scott, por su parte, afirmó que Trump “está haciendo todo lo posible para traer de vuelta la libertad y la democracia en toda América Latina”.









