MIAMI, Estados Unidos ― La Administración de Donald Trump ofreció a La Habana acceso estable a petróleo de EE.UU. e inversiones en su deteriorada infraestructura energética si aceptaba privatizar la empresa estatal CUPET, y vinculó el acuerdo a la salida de Miguel Díaz-Canel del poder, según reveló el Miami Herald a partir del testimonio de una fuente anónima familiarizada con las negociaciones.
El planteamiento fue transmitido durante conversaciones reservadas con Raúl Guillermo Rodríguez Castro, nieto del general Raúl Castro Ruz, de acuerdo con el periódico. Emisarios estadounidenses le comunicaron que Cuba podría obtener de EE.UU. el petróleo que necesitaba si el Gobierno aceptaba privatizar la Unión Cuba-Petróleo (CUPET).
La opción preferida por Washington era que inversionistas estadounidenses asumieran el control completo de la petrolera. También se discutieron alternativas como adquirirla mediante una empresa mixta con el Estado cubano o incorporar capital procedente de otros países.
Las autoridades cubanas expresaron dudas sobre un acuerdo que dejaría a la Isla completamente dependiente de una compañía estadounidense para su abastecimiento de combustible. La fuente atribuyó el fracaso de las gestiones a esas reticencias y a factores políticos en Miami.
El acuerdo habría convertido a EE.UU. en el principal proveedor petrolero de Cuba y concedido a Washington una influencia considerable sobre el Gobierno de la Isla, sostuvo la fuente. La propuesta incluía inversiones destinadas a recuperar instalaciones energéticas afectadas por décadas de deterioro y falta de mantenimiento.
CUPET dispone de refinerías e instalaciones de almacenamiento y participa en la importación y distribución de combustibles. Sus estaciones de servicio son administradas por CIMEX, una de las principales empresas integradas en el conglomerado militar GAESA. Según el Herald, la compra habría otorgado al nuevo propietario el control del negocio de importar y distribuir gasolina en Cuba.
Cualquier operación también habría exigido resolver las reclamaciones de ExxonMobil por instalaciones confiscadas después de 1959, indicó el diario. El Tribunal Supremo de EE.UU. concluyó el 23 de junio que la Ley Helms-Burton elimina la inmunidad soberana de las empresas estatales cubanas demandadas y devolvió el caso a tribunales inferiores para que continuara el proceso.
ExxonMobil reclama más de 1.000 millones de dólares a CUPET y CIMEX por una refinería, terminales, plantas de envasado y más de 100 estaciones de servicio confiscadas en 1960. El fallo no resolvió el fondo de la demanda ni concedió una indemnización a la petrolera estadounidense.
La propuesta de Washington surgió después de que fuerzas estadounidenses capturaran a Nicolás Maduro en Venezuela el 3 de enero. El Gobierno cubano informó que 32 integrantes de sus Fuerzas Armadas y servicios de inteligencia murieron durante la operación.
La captura de Maduro interrumpió los suministros venezolanos de petróleo a Cuba. Poco después, México también dejó de enviar combustible. Trump firmó el 29 de enero la Orden Ejecutiva 14380, que declaró una emergencia nacional relacionada con el régimen cubano y creó un mecanismo para imponer aranceles a los productos de países que suministraran petróleo directa o indirectamente a la Isla.
Washington abrió en febrero una excepción para el sector privado cubano. La Oficina de Industria y Seguridad autorizó exportaciones y reexportaciones de gas y derivados estadounidenses a empresas privadas elegibles, mientras el Departamento del Tesoro permitió solicitar licencias para revenderles petróleo venezolano. Las operaciones que beneficiaran al Gobierno o a entidades militares quedaron excluidas.
Meses después de las conversaciones, la Oficina de Control de Activos Extranjeros del Departamento del Tesoro incorporó a CUPET a su lista de entidades sancionadas, el 11 de junio.
La exigencia de apartar a Díaz-Canel ya había sido mencionada en informaciones publicadas durante las negociaciones. El viceministro de Relaciones Exteriores Carlos Fernández de Cossío rechazó el 20 de marzo que el sistema político cubano, la permanencia del gobernante o el cargo de cualquier funcionario pudieran negociarse con EE.UU.
La fuente del Herald comparó el proyecto cubano —de menor escala— con el reciente acuerdo energético entre Washington y el Gobierno venezolano encabezado por Delcy Rodríguez. EE.UU. obtuvo una posición del 35% en una empresa que recibió derechos por 100 años sobre 17 campos con reservas estimadas en 65.000 millones de barriles, además de la opción de comprar al costo el 20% de la producción, según detalló Reuters.
Las conversaciones entre Washington y La Habana se encuentran actualmente paralizadas. El canciller cubano Bruno Rodríguez declaró el 7 de septiembre que no existían negociaciones ni una agenda para reanudarlas, aunque permanecía la disposición a mantener contactos.










