MIAMI, Estados Unidos ― El jefe de misión de la Embajada de Estados Unidos en La Habana, Mike Hammer, acudió al Congreso estadounidense acompañado de funcionarios del Departamento de Estado para informar sobre la situación en Cuba y sobre la entrega de los 100 millones de dólares en asistencia humanitaria que la Administración Trump destina a la población de la Isla.
“Durante su visita de trabajo a Washington D.C. nuestro jefe de misión Mike Hammer estuvo con colegas del Departamento de Estado en el Congreso para informar sobre la situación en Cuba y los esfuerzos de la Administración Trump para apoyar al pueblo cubano, incluyendo la distribución de $100 millones en asistencia humanitaria a través de organizaciones confiables”, publicó este miércoles la Embajada de Estados Unidos en Cuba en su página de Facebook, junto a una fotografía tomada ante el Capitolio en la que aparece Hammer con otras dos personas a las que no identifica.
La sede diplomática no precisó ante qué legisladores o comités compareció la delegación, si se trató de una sesión informativa formal o de encuentros por separado, ni qué funcionarios del Departamento de Estado lo acompañaron. Tampoco consignó la fecha del encuentro ni si hubo otras reuniones durante la visita.
Es la segunda escala de Hammer en Washington de la que informa la embajada en poco más de una semana. El 31 de agosto, el secretario de Estado, Marco Rubio, lo recibió para abordar los mismos dos asuntos —la situación en la isla y el reparto de la ayuda—, según difundió entonces la propia sede diplomática en su cuenta de X.
De los 100 millones de dólares destinados por Estados Unidos a la población cubana, 60 se canalizan a través de Catholic Relief Services y Cáritas Cuba, con equipos parroquiales y voluntarios que seleccionan a los beneficiarios con criterios de vulnerabilidad fijados por el donante —ancianos solos, embarazadas y madres lactantes en riesgo, personas dependientes y familias con niños menores de cinco años—, sin que la afiliación religiosa, la raza o la posición política intervengan en el reparto.
Esa vía debe alcanzar a unos 200.000 hogares, más de medio millón de personas, y entregar ropa de cama y enseres a otras 7.000. Los 40 millones restantes fueron asignados a “organizaciones no gubernamentales de confianza” que el Gobierno estadounidense no ha identificado públicamente en los casi tres meses transcurridos desde que anunció ese desglose.
El primer vuelo del programa salió de Miami el 21 de julio con kits de alimentos preenvasados y de higiene para hasta 700 familias, entregados por Catholic Relief Services en asociación con la Iglesia católica y Cáritas Cuba, según anunció el Departamento de Estado. El reparto comenzó al día siguiente en Bejucal y Alquízar.
El Departamento de Estado sostuvo que la entrega directa de los suministros por representantes parroquiales en la Isla “garantizará que la asistencia crítica de Estados Unidos llegue a los cubanos de a pie que la necesitan, sin ninguna oportunidad de desvío o robo por parte del régimen”.
Cinco meses atrás, el Departamento de Estado impidió a dos miembros del Comité de Asuntos Exteriores de la Cámara reunirse con él en la embajada de La Habana durante una delegación congresional. El 22 de abril, el legislador demócrata de mayor rango en ese comité, Gregory Meeks, junto a Pramila Jayapal, Jonathan Jackson, Joaquin Castro, Sydney Kamlager-Dove y Ted Lieu, exigió explicaciones por ese bloqueo.
“Las delegaciones congresionales dependen del apoyo y la participación del personal de las embajadas de Estados Unidos para comprender mejor las condiciones locales”, escribieron los firmantes, y sostuvieron que “negar a los miembros del Comité de Asuntos Exteriores de la Cámara el acceso a funcionarios de la embajada envía un mensaje inquietante de que la Administración está intentando bloquear las voces que discrepan de ella”.
El Gobierno cubano ha admitido la existencia de contactos con el Departamento de Estado y descartado al mismo tiempo que exista un proceso negociador. El ministro de Relaciones Exteriores del régimen, Bruno Rodríguez Parrilla, afirmó el pasado lunes 7 de septiembre que “ha habido conversaciones con el Departamento de Estado” pero que esas conversaciones “no muestran avances ni progresos a partir de la falta de voluntad del Gobierno de los Estados Unidos”, durante la presentación del informe anual sobre los daños del embargo.
Hammer dirige la misión estadounidense en La Habana desde el 14 de noviembre de 2024. Estados Unidos no tiene embajador acreditado en Cuba desde 2017, cuando la representación quedó reducida a un encargado de negocios tras la retirada de personal por los incidentes de salud atribuidos entonces a supuestos ataques acústicos.










