septiembre 11, 2026

Diócesis de Santa Clara recibe ayuda humanitaria de EE.UU. : “Solo podremos socorrer a los casos más urgentes”

El cargamento, compuesto por 700 kits de alimentos y otros 700 de higiene, será distribuido por Cáritas entre las familias más vulnerables de Villa Clara y Sancti Spíritus.
Llegada a Bejucal de la ayuda humanitaria enviada por EE.UU.
Llegada a Bejucal de la ayuda humanitaria enviada por EE.UU. (Foto: Cátitas Cuba)

Santa Clara.- Un cargamento de ayuda humanitaria enviado por el Gobierno de Estados Unidos llegó este jueves al Aeropuerto Internacional Abel Santamaría, en Santa Clara, para ser distribuido entre familias en situación de vulnerabilidad.

El envío está compuesto por 700 kits de alimentos e igual cantidad de kits con productos de higiene, según informó Cáritas Cuba. La entrega comenzará en los territorios parroquiales de Quemado de Güines y Rancho Veloz.

El cargamento fue recibido por monseñor Arturo González Amador, obispo de Santa Clara, y Vanesa Hernández Toledo, directora de Cáritas en esa diócesis. Su distribución estará a cargo de la Iglesia católica, con la participación de Cáritas Cuba, Cáritas Diocesana y voluntarios de las parroquias.

“Esperamos que esta ayuda redunde en beneficio de nuestro pueblo, se desarrolle con armonía y serenidad, y sea para todos un motivo para alegrarnos con las familias que sean beneficiadas”, expresó González Amador.

El obispo reconoció, sin embargo, que la cantidad de recursos resulta insuficiente frente a la magnitud de las necesidades existentes en una demarcación eclesiástica que comprende toda la provincia de Villa Clara y gran parte de Sancti Spíritus.

Aunque la Iglesia continuará identificando a familias vulnerables en otras comunidades, González Amador advirtió que será imposible llegar a todas las personas necesitadas.

“Esto nos cuesta mucho tener que aceptarlo”, señaló. “Es cierto, solo podremos socorrer a los casos más urgentes y a las situaciones más dolorosas, siendo conscientes de que es una ayuda que solo va a paliar las necesidades de esas familias unos pocos días. Se trata de una ayuda humanitaria, no se trata de un proyecto de asistencia social permanente”.

En su mensaje, el prelado recordó que Cáritas trabaja con colectas, donativos personales e institucionales y fondos gubernamentales sujetos a objetivos y criterios específicos. Por esa razón, explicó, la organización no puede distribuir los recursos arbitrariamente.

“No se trata de beneficiar a amigos y simpatizantes; se trata de descubrir y socorrer a los verdaderos destinatarios del proyecto en cuestión”, recalcó.

La selección de los beneficiarios no tendrá en cuenta sus creencias religiosas. La ayuda podrá llegar a “cualquier familia con grandes urgencias, sea católica, creyente de otra religión o atea”, precisó el obispo.

Parte de un programa de 100 millones de dólares

El cargamento forma parte del programa de asistencia humanitaria por valor de 100 millones de dólares anunciado en mayo por la Administración de Donald Trump para ayudar directamente a la población cubana.

De ese monto, 60 millones serán ejecutados mediante Catholic Relief Services (CRS), en coordinación con Cáritas Cuba y otras estructuras de la Iglesia católica. La cifra incluye la adquisición de los productos, su transporte, almacenamiento y distribución, por lo que no representa una entrega de dinero en efectivo a Cáritas.

La Embajada de Estados Unidos en Cuba celebró la llegada del cargamento y reiteró el compromiso de Washington con “los cubanos más necesitados en todas las provincias de la Isla”. La legación diplomática también reconoció “la gran labor de Cáritas y sus voluntarios para asegurar que la distribución esté bien hecha”.

Este no es el primer envío realizado como parte del programa. Un lote anterior llegó a Cuba el 21 de julio y comenzó a distribuirse al día siguiente entre familias de Bejucal, en Mayabeque, y Alquízar, en Artemisa.

Los productos fueron entregados directamente por Cáritas Habana mediante su red de parroquias, sin pasar por las instituciones del Gobierno cubano. El Departamento de Estado sostiene que este mecanismo busca garantizar que los recursos lleguen a la población seleccionada y evitar posibles interferencias de las autoridades.

Los módulos entregados en esos municipios del occidente incluían diez libras de arroz, diez de frijoles, un galón de aceite, una libra de azúcar morena, tres libras de pastas alimenticias, seis latas de sardinas en salsa de tomate y cinco latas de atún en agua.

También contenían cuatro jabones de baño, detergente en polvo, dos tubos de pasta dental, cuatro cepillos dentales, tabletas para potabilizar agua, dos paquetes de almohadillas sanitarias, un cubo plástico con tapa, un recipiente de 20 litros para almacenar agua y una lámpara recargable.

Reproches desde La Habana

La llegada del cargamento ocurre después de que el canciller cubano, Bruno Rodríguez, cuestionara públicamente la demora en la ejecución del programa anunciado por Washington.

Al presentar el informe anual del Gobierno cubano sobre los daños que atribuye al embargo estadounidense, Rodríguez pidió al Departamento de Estado que precisara “cuándo comienza a ejecutarse esa ayuda humanitaria, si incluirá medicina y alimentos, que es una verdadera prioridad para nuestro pueblo, y por qué demora largos meses en ejecutarse”.

“¿Cuándo empezará y, sobre todo, cuándo terminará?”, preguntó el canciller, quien añadió que “no debe nadie lucrar políticamente con la necesidad ni el sufrimiento”.

La primera entrega del programa, sin embargo, había llegado a Cuba el 21 de julio. Con el cargamento recibido ahora en Santa Clara, la Iglesia católica ampliará la distribución hacia comunidades del centro del país siguiendo el mismo mecanismo empleado anteriormente en Mayabeque y Artemisa.

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