
Detenidos cinco presuntos implicados en el triple asesinato ocurrido en Santa Clara
La nota oficial del MININT no identifica a las víctimas ni a los detenidos.

La nota oficial del MININT no identifica a las víctimas ni a los detenidos.

Los apagones de más de 12 horas que afectan a los cubanos han convertido la rutina de cocinar en un ejercicio de subsistencia.

La familia pide justicia para las dos víctimas.

Las camas están llenas de chinches, los enfermos presentan lesiones por las picaduras y muchos se encuentran durmiendo en el piso.

Las «fiestas populares» de Santa Clara son más parecidos a una plaza comercial ―con mal olor― que a una jornada festiva.

Santa Clara dista bastante de ser la ciudad pretendida por Marta Abreu: ahora es una urbe con edificios patrimoniales apuntalados sin salvación a la vista.

Desde hace más de un año, tanto los boteros como los llamados motoneteros de Santa Clara evitan trabajar en el horario nocturno.

«Tengo las llaves abiertas desde el mes pasado a ver qué cae, pero nada de nada», lamenta una mujer residente en la ciudad del centro de la Isla.

Aunque Santa Clara siempre ha sido una ciudad de estadía corta, cada vez recibe menos turistas.

Hace más de una década que Yumairy Sarduy Yglesia labora como trabajador por cuenta propia. Ahora regala pizzas a las personas que viven en la calle.

La nota oficial del MININT no identifica a las víctimas ni a los detenidos.

Los apagones de más de 12 horas que afectan a los cubanos han convertido la rutina de cocinar en un ejercicio de subsistencia.

La familia pide justicia para las dos víctimas.

Las camas están llenas de chinches, los enfermos presentan lesiones por las picaduras y muchos se encuentran durmiendo en el piso.

Las «fiestas populares» de Santa Clara son más parecidos a una plaza comercial ―con mal olor― que a una jornada festiva.

Santa Clara dista bastante de ser la ciudad pretendida por Marta Abreu: ahora es una urbe con edificios patrimoniales apuntalados sin salvación a la vista.

Desde hace más de un año, tanto los boteros como los llamados motoneteros de Santa Clara evitan trabajar en el horario nocturno.

«Tengo las llaves abiertas desde el mes pasado a ver qué cae, pero nada de nada», lamenta una mujer residente en la ciudad del centro de la Isla.

Aunque Santa Clara siempre ha sido una ciudad de estadía corta, cada vez recibe menos turistas.

Hace más de una década que Yumairy Sarduy Yglesia labora como trabajador por cuenta propia. Ahora regala pizzas a las personas que viven en la calle.
