MADRID, España.- La Unión Europea elevó a 16 millones de euros la ayuda humanitaria anunciada para Cuba desde comienzos de 2026, tras aprobar este jueves una nueva partida de 10 millones destinada a atender las consecuencias de la crisis energética y la escasez de combustible en la Isla.
La Comisión Europea explicó que la financiación responde al empeoramiento de las condiciones humanitarias y se concentrará en los grupos más expuestos, entre ellos niños, embarazadas, madres lactantes, personas mayores y residentes de comunidades remotas afectadas por las dificultades energéticas.
Parte de los recursos se destinará a la compra de medicamentos y al respaldo de centros de atención primaria y materna. El programa también contempla asistencia alimentaria de emergencia y tratamientos nutricionales para menores y madres.
La iniciativa incluye, además, la rehabilitación de sistemas de abastecimiento de agua y la entrega de materiales para su tratamiento. También se financiarán operaciones logísticas en zonas de difícil acceso y alternativas de energía renovable para sostener servicios esenciales en medio de los problemas eléctricos.
La comisaria europea de Preparación y Gestión de Crisis, Hadja Lahbib, advirtió que “la vida cotidiana se ha vuelto cada vez más difícil” y que “la escasez de energía dificulta el acceso a suministros básicos”. La funcionaria reiteró la “solidaridad con el pueblo cubano” y señaló que los recursos permitirán proporcionar alimentos, atención sanitaria, agua potable y otros bienes esenciales.
Los nuevos 10 millones de euros se suman a una asignación regional de cuatro millones aprobada a principios de año para el Caribe, destinada principalmente a responder a las necesidades en Cuba, y a otros dos millones de euros anunciados en abril. Con esta última decisión, la financiación europea comprometida para la Isla durante 2026 alcanza los 16 millones.
Bruselas recordó que en 2025 movilizó cerca de seis millones de euros para proyectos de preparación ante desastres y respuesta de emergencia en Cuba. Parte de esa asistencia estuvo relacionada con los daños provocados por el huracán Melissa.
Los dos millones de euros anunciados en abril también fueron justificados con el deterioro de la situación humanitaria en el país. La medida buscaba facilitar la entrega de alimentos y agua potable. La asistencia permitiría mantener el flujo de suministros básicos para hasta dos millones de personas. Desde entonces, la situación del país no ha hecho más que empeorar.
Históricamente, las autoridades cubanas han recibido importantes sumas de dinero en contextos de crisis —huracanes, pandemias y catástrofes— sin que la población vea resultados concretos. Expertos y activistas denuncian que La Habana “monetiza el sufrimiento” de sus ciudadanos, utilizando donaciones humanitarias sin transparencia ni rendición de cuentas.
Mientras tanto, los cubanos en zonas vulnerables siguen enfrentando apagones, falta de alimentos, infraestructura deteriorada y una gestión estatal ineficiente frente a desastres naturales.









