MIAMI, Estados Unidos ― Los tres representantes cubanoamericanos del sur de Florida, Mario Díaz-Balart, María Elvira Salazar y Carlos Giménez, celebraron este miércoles la acusación federal presentada en Estados Unidos contra Raúl Castro por el derribo, en 1996, de dos avionetas de Hermanos al Rescate, un caso que los tres legisladores habían reclamado reabrir.
Este miércoles, el Departamento de Justicia anunció en Miami que fue desclasificada una acusación sustitutiva contra Castro y otros cinco implicados por su presunta participación en el ataque del 24 de febrero de 1996, cuando dos aeronaves civiles desarmadas fueron destruidas sobre aguas internacionales.
La imputación incluye un cargo de conspiración para matar a ciudadanos estadounidenses, dos cargos por destrucción de aeronaves y cuatro cargos de asesinato. En el ataque murieron Carlos Costa, Armando Alejandre Jr., Mario de la Peña y Pablo Morales.
Horas antes del anuncio formal, Díaz-Balart, Salazar y Giménez encabezaron en el Capitolio una conferencia de prensa para respaldar la acción judicial contra Castro, en un acto convocado previamente por sus oficinas junto con la congresista Nicole Malliotakis. “Tenemos ahora un presidente que no va a mirar hacia otro lado. El día de la justicia finalmente está llegando”, dijo Díaz-Balart.
La dictadura castrista está entrando en pánico porque por primera vez en décadas existe la voluntad política en Washington para llevar a sus criminales ante la justicia.
— María Elvira Salazar 🇺🇸 (@MaElviraSalazar) May 20, 2026
Pueden lanzar propaganda y mentiras, pero no pueden borrar la sangre, la represión ni el asesinato de… https://t.co/P89WeNquO1
Salazar dirigió su mensaje directamente a Miguel Díaz-Canel y la familia Castro. “Entiendan bien esto: sus días han terminado”, afirmó la legisladora. “Una acusación federal es algo serio”, añadió. La congresista también presentó el caso como un punto de inflexión para el exilio cubano y para quienes, dijo, han esperado durante tres décadas que se haga justicia por el crimen.
Tras divulgarse la acusación, Giménez difundió un comunicado en el que calificó el caso como una respuesta largamente postergada. “La justicia ha sido demorada durante décadas, pero la dictadura cubana finalmente debe responder por sus crímenes. El brutal derribo de las avionetas de Hermanos al Rescate no fue un accidente ni un malentendido: fue un acto de asesinato a sangre fría perpetrado por el régimen de Castro contra estadounidenses inocentes que cumplían misiones humanitarias”, declaró.
El congresista, único nacido en Cuba, añadió que la decisión judicial envía “un mensaje inequívoco a La Habana” y aseguró que “quienes asesinan a estadounidenses y aterrorizan a personas inocentes rendirán cuentas”. En su pronunciamiento, Giménez agradeció al presidente, Donald Trump, y al secretario de Estado, Marco Rubio, por su respaldo a la causa de una “Cuba libre”.
En una carta enviada el 13 de febrero a Trump, Díaz-Balart, Salazar, Giménez y Malliotakis pidieron al Departamento de Justicia considerar la acusación contra Raúl Castro y evaluar la emisión de alertas rojas de Interpol. En esa misiva, los congresistas sostuvieron que el exministro de las Fuerzas Armadas cubanas debía responder por la muerte de “tres estadounidenses y un residente permanente de Estados Unidos”.
La carta también citó una grabación atribuida a Raúl Castro, obtenida en su momento por The Miami Herald, en la que se le escucha decir a los pilotos cubanos de MiG: “Derríbenlos en el mar cuando reaparezcan”.
El Departamento de Justicia indicó que, de ser condenados, los acusados podrían enfrentar cadena perpetua o la pena de muerte por los cargos de asesinato y conspiración para matar a ciudadanos estadounidenses. La institución subrayó, no obstante, que la acusación constituye una alegación formal y que todos los imputados se presumen inocentes hasta que se demuestre lo contrario en un tribunal.










