LIMA, Perú — Los congresistas cubanoamericanos Carlos Giménez, María Elvira Salazar y Mario Díaz-Balart abordaron este miércoles las posibles acciones judiciales contra Raúl Castro por el derribo en 1996 de dos avionetas de Hermanos al Rescate, un ataque en el que murieron cuatro personas, al tiempo que vincularon el caso con la estrategia de presión de la administración de Donald Trump contra el régimen cubano y con las preocupaciones de seguridad nacional de Estados Unidos.
Durante una conferencia de prensa realizada en Florida en coincidencia con el Día de la Independencia de Cuba, los tres legisladores defendieron el encausamiento del exgobernante cubano y calificaron el momento como un paso hacia la rendición de cuentas.
El congresista Carlos Giménez afirmó que cualquier acción futura de Washington hacia Cuba responderá tanto al respaldo al pueblo cubano como a consideraciones de seguridad estratégica para Estados Unidos. “El presidente Trump va a tomar acciones para ayudar al pueblo cubano, sí, pero también porque la Isla es una amenaza para la seguridad de Estados Unidos. Siempre ha sido”, declaró.
Giménez describió el posible encausamiento como “el primer paso para traer justicia para el pueblo cubano” y sostuvo que el régimen ha sumido a la isla en una “pesadilla”. “Este régimen se tiene que ir, es un régimen que ha destruido esa Isla. Es una banda de bandidos que ha robado todo al pueblo cubano”, afirmó. Sobre la posibilidad de una captura de Raúl Castro, señaló que esa determinación corresponde a la Casa Blanca. “La gente que representamos sin duda desean que vayan a capturar a Raúl Castro, pero eso es una decisión del presidente de los EE.UU.”, dijo.
La congresista María Elvira Salazar calificó la jornada como un punto de inflexión en la lucha contra el castrismo y vinculó el caso con la esperanza de una transición política en Cuba. “Hoy es un día glorioso. No solo para los cubanos en la Isla, sino para cada cubano en el exilio (…) Durante 67 años, los Castro y una pandilla de criminales secuestraron una nación y la convirtieron en su negocio. Pero hoy comienza el principio del fin”, expresó.
Salazar acusó además al régimen de servir de refugio a actores hostiles a Estados Unidos y advirtió que Trump está enviando un mensaje de fuerza a La Habana. “No podemos dejar que esos ladrones sigan controlando esa Isla por más tiempo”, afirmó, al asegurar que Cuba ha dado refugio a “nuestros enemigos”. También celebró que “después de 65 años hay voluntad política en el gobierno de los Estados Unidos”.
La legisladora cuestionó asimismo la capacidad del régimen para invertir en equipamiento militar en medio de la crisis económica que vive la Isla. “¿Cómo pueden comprar drones si no tienen comida, agua, electricidad, ropa? Eso te demuestra quiénes son”, afirmó.
Por su parte, Mario Díaz-Balart sostuvo que Raúl Castro sigue siendo el verdadero centro del poder en Cuba y aseguró que la actual administración estadounidense no está dispuesta a tolerar lo que describió como una amenaza cercana a su territorio. “Raúl Castro y la familia Castro es el poder. Lo que tenemos es un presidente (Trump) que no está dispuesto a aceptar un régimen terrorista a 90 millas de los Estados Unidos”, declaró.
Díaz-Balart calificó el momento como “muy grande” y “muy importante”, y afirmó que el encausamiento tendría un alcance que va más allá del ataque de 1996. “No solo del que ordenó el asesinato a sangre fría, sino que también es el que controla el poder y el dinero que le roban al pueblo”, dijo.
El legislador insistió en que el régimen cubano representa “un peligro claro y presente para los Estados Unidos” y enumeró acusaciones sobre los vínculos castristas con organizaciones terroristas, protección a fugitivos de la justicia estadounidense y cooperación militar con gobiernos adversarios de Washington. “Hablamos de una Isla que no puede alimentar a su gente o darles electricidad, pero han buscado maneras de hacer daño a los Estados Unidos, a su seguridad nacional y alrededor del mundo”, afirmó.
La conferencia coincide este 20 de mayo con el anuncio esperado de una acusación federal contra Raúl Castro por su presunta responsabilidad en el derribo de las aeronaves de Hermanos al Rescate el 24 de febrero de 1996, un caso que ha cobrado nuevo impulso dentro de la campaña de máxima presión impulsada por la administración Trump contra La Habana.
Aquel día, cazas MiG de la Fuerza Aérea cubana derribaron las aeronaves sobre aguas internacionales. El ataque provocó la muerte de cuatro miembros de la organización: los cubanoamericanos Carlos Costa, Armando Alejandre Jr. y Mario de la Peña, así como el residente estadounidense Pablo Morales.
Hermanos al Rescate realizaba vuelos humanitarios para localizar balseros cubanos en el estrecho de Florida y también lanzaba propaganda sobre la Isla, actividades que eran consideradas provocadoras por el régimen cubano.










