MIAMI, Estados Unidos ― El congresista cubanoamericano Mario Díaz-Balart exigió este viernes la liberación inmediata e incondicional de Jonathan David Muir Burgos, el adolescente cubano que cumplió 17 años en prisión provisional y permanece recluido en la cárcel para adultos de Canaleta, en Ciego de Ávila, acusado de “sabotaje” por su participación en las protestas ocurridas en marzo en Morón.
“Jonathan David Muir Burgos pasó su cumpleaños número 17 en una prisión cubana”, escribió Díaz-Balart en la red social X.
El legislador sostuvo que el joven fue detenido debido a su fe cristiana y por participar en manifestaciones prodemocráticas. También denunció que las autoridades cubanas le han negado atención médica para una afección cutánea que requiere tratamiento continuo.
Díaz-Balart reclamó la excarcelación inmediata y sin condiciones del adolescente y afirmó que ningún menor debería ser sometido a una situación semejante. En su mensaje, calificó al régimen cubano de “corrupto”, “asesino” y “malvado”, y acusó a las autoridades de mantener “un flagrante desprecio por los derechos humanos y la dignidad de las personas”.
Jonathan fue detenido el 16 de marzo pasado, cuando todavía tenía 16 años, después de las protestas registradas tres días antes en Morón, Ciego de Ávila, contra los prolongados apagones, la escasez de alimentos y el deterioro de los servicios básicos.
El adolescente acudió junto con su padre, el pastor evangélico Elier Muir Ávila, a una citación policial relacionada con las manifestaciones. Ambos quedaron detenidos, pero el religioso fue liberado ese mismo día, mientras su hijo continuó bajo custodia y posteriormente fue trasladado a Canaleta, una instalación penitenciaria para adultos.
Jonathan enfrenta una acusación de “sabotaje”, uno de los delitos más graves contemplados por la legislación penal cubana. Amnistía Internacional advirtió que el cargo podría acarrearle una condena de hasta 15 años de privación de libertad.
La organización lanzó el 19 de mayo una campaña internacional dirigida a Miguel Díaz-Canel en la que pidió la excarcelación del joven y medidas inmediatas para protegerlo mientras continúe detenido. “Pedimos a las autoridades que pongan de inmediato en libertad a Jonathan Muir Burgos”, señaló Amnistía Internacional.
La entidad también reclamó que, hasta su liberación, el adolescente sea separado de los reclusos adultos, protegido frente a la violencia y los malos tratos, y tenga acceso regular a sus familiares, a un abogado de su elección y a atención médica adecuada.
La familia ha denunciado un deterioro de la salud física y psicológica de Jonathan durante su encarcelamiento. El joven padece dishidrosis, una afección crónica de la piel que puede provocar ampollas, resequedad severa, grietas y dolor, según la documentación divulgada por Amnistía Internacional.
Sus padres han asegurado que la enfermedad empeoró debido a la falta de medicamentos y de asistencia sanitaria apropiada. Durante una visita a la prisión, lo encontraron débil y emocionalmente afectado, mientras la familia expresó temor por su seguridad dentro del penal.
La Comisión de Estados Unidos para la Libertad Religiosa Internacional —una agencia federal independiente y bipartidista creada por el Congreso— incluyó el caso en un informe publicado en mayo sobre las violaciones de la libertad religiosa en Cuba.
La Comisión indicó que Jonathan fue detenido junto con su padre por su presunta participación pacífica en las manifestaciones y confirmó que un tribunal cubano rechazó un recurso de habeas corpus presentado a su favor. También señaló que el joven sufre una condición médica que exige tratamiento constante y que ha permanecido en condiciones de reclusión denunciadas como inhumanas.
El organismo estadounidense vinculó el caso con el hostigamiento previo contra Elier Muir Ávila, quien dirige la iglesia protestante independiente Tiempo de Cosecha, una congregación no reconocida oficialmente por el Estado cubano.
De acuerdo con la Comisión, las autoridades habían amenazado al pastor por sus actividades religiosas y funcionarios locales acudieron a su vivienda para advertirle que su iglesia no estaba autorizada. La base de datos de víctimas de persecución religiosa de esa institución considera que Jonathan permanece detenido debido a su asociación religiosa y describe su encarcelamiento como una forma de presión indirecta contra su padre.
Prisoners Defenders sostiene que el adolescente fue detenido sin una orden de arresto, sin tutela judicial efectiva y sin garantías adecuadas para su defensa. También ha denunciado que las autoridades le niegan asistencia médica pese a sus padecimientos y que la prolongación del encierro agrava su vulnerabilidad física y psicológica.
El encarcelamiento de Jonathan en una instalación para adultos contradice los estándares establecidos en la Convención sobre los Derechos del Niño, ratificada por Cuba en 1991. El tratado dispone que la privación de libertad de un menor debe emplearse únicamente como último recurso y durante el período más breve posible.
La Convención también establece que los menores privados de libertad deben permanecer separados de los adultos, salvo que hacerlo resulte contrario a su interés superior, y deben recibir un trato que tenga en cuenta su edad, sus necesidades y su derecho a mantener contacto con sus familiares.









