LA HABANA, Cuba. – El pasado martes 24 de febrero falleció en el Hospital General “Leopoldito Martínez” de San José de las Lajas, en Mayabeque, José Carlos Morales Fuentes, un preso de 60 años que cumplía condena en el establecimiento penitenciario Quivicán.
“A José Carlos, [los guardias de Quivicán] lo dejaron tirado en un pasillo [del hospital], solo, con frío, desnutrido, lleno de golpes y moretones; con una licencia extrapenal por un mes”, relató un hermano del fallecido, Jorge Enrique Morales Fuentes, a CubaNet.
La fecha exacta en la que los oficiales de la prisión de Quivicán trasladaron al hospital al recluso aún no ha sido esclarecida, pero varias personas, familiares de pacientes y doctores, le aseguraron a su hermano que, antes de su llegada al hospital el lunes 23 de febrero, ya su hermano “llevaba varios días ahí”, sin que ningún guardia lo custodiara ni velara porque recibiera atención médica.
Cuando Morales Fuentes fue notificado y llegó a San José de las Lajas, se encontró a su hermano “acostado en una camilla, lleno de moretones en las rodillas y con un golpe grave en la parte posterior de la cabeza, donde se veía un bulto hinchado y blando”.

Según refiere, la doctora que atendió a su hermano dijo que se trataba de un “sangramiento fatal en toda la cabeza”.
“José Carlos tenía unos puntos dados en la parte superior del ojo izquierdo cerca de la ceja, pero no me dijeron quién ni dónde lo cocieron. Su piel estaba emblanquecida; en la parte trasera de su cuerpo tenía un hueso pronunciado y sus ojos sobresalían”, relató el entrevistado.
Asimismo, este contó que el familiar de un paciente del hospital le detalló que los guardias del penal habían dejado “tirado” a su hermano y se habían marchado, y que después de “tantos días” “hinchado y todo golpeado” los sanitarios decidieron ayudarlo a entrar a la Sala de Observación.
“Allí lo pusieron en una camilla; fue entonces que el familiar me llamó y me contó todo. Para yo estar seguro de que era mi hermano le pedí que lo pusiera al teléfono para escuchar su voz, y aunque un poco débil reconocí su timbre diciendo ‘Jorge, ven’”, explicó.

“Ellos [los guardias] se fueron y lo dejaron abandonado a su suerte, sin custodia, sin familia, sin responsables y sin dar explicaciones de las causas de sus innumerables golpes a ningún personal de salud. Por ende, ningún médico me pudo decir qué había sucedido”, añadió.
El recluso fue ingresado oficialmente un día después de la llegada de su hermano al hospital. Finalmente, falleció el 24 de febrero por una “enfermedad cerebrovascular”, según plasmaron los médicos en el documento entregado a la funeraria.
“Lo peor es que en todo el tiempo que estuve en la sala con él ―hasta que los de la morgue recogieron su cuerpo― nadie se apareció por allí, ningún policía ni militar, a ofrecerme explicaciones”, dijo.
José Carlos Morales Fuentes cumplía una condena de 15 años de privación de libertad por el delito de “tentativa de asesinato”.
De acuerdo con la ONG Centro de Documentación de Prisiones Cubanas, desde 2023 hasta enero de 2026 en la Isla se han documentado en total 117 muertes en prisión.









